Adoptar un gato es toda una aventura. Sobre todo para las personas que se estrenan en el cuidado de un felino doméstico, puede ser un auténtico reto determinar qué es lo que deben comprar como ajuar básico, qué atenciones veterinarias se necesitan, así como resolver todo tipo de dudas respecto a su alimentación, complementos, juguetes u horarios.
Profesionales como el veterinario Adrián Conde comparte a través de sus vídeos en redes sociales o de uno de sus nuevos libros, el consejo más importante para ayudar a los cuidadores: los gatos siempre son los que eligen.
El gato no tiene que adaptarse a la vida de su cuidador: es la persona quien debe conocer sus necesidades
El veterinario Adrián Conde recoge en su último libro algunas de las claves para garantizar el bienestar de los gatos en el hogar. Sus recomendaciones abarcan aspectos tan importantes como la alimentación, la salud, la actividad física o el enriquecimiento ambiental y están dirigidas tanto a quienes conviven por primera vez con un felino como a cuidadores con más experiencia.
El propio título del libro resume una de sus principales ideas: no es el gato quien debe adaptarse a las personas, sino las personas quienes deben entender y respetar las necesidades del animal. Convivir con un felino es una decisión que implica una responsabilidad y que requiere conocer previamente sus características y requerimientos para poder ofrecerle los cuidados adecuados.
Esta falta de conocimiento está detrás de algunos problemas de convivencia que pueden acabar incluso en abandono. En muchos casos, el comportamiento que las personas interpretan como problemático responde simplemente a necesidades que no están siendo atendidas o a una falta de comprensión de la naturaleza del gato.
Por eso, Conde plantea cambiar el enfoque y poner al felino en el centro de la convivencia. Al fin y al cabo, como resume el propio veterinario, “el gato siempre elige”.
Los aspectos en los que el gato “puede tener poder de decisión”, según Adrián Conde
Cuando Adrián Conde habla de que “el gato siempre elige”, se refiere a la importancia de que los cuidadores tengan en cuenta sus preferencias siempre que sea posible. Evidentemente, el animal no podrá decidir si debe acudir al veterinario cuando necesita vacunarse o se encuentra enfermo. Tampoco tendrá capacidad de elección ante determinadas situaciones, como la necesidad de medicarse o de cambiar su alimentación por una cuestión de salud.
Sin embargo, sí hay muchos aspectos de la vida cotidiana en los que el gato puede tener diferentes opciones. Uno de ellos es el arenero. Conde explica que, si el felino ya utiliza uno y el cuidador quiere sustituirlo por otro, lo adecuado no es retirarlo directamente, sino colocar ambos durante un tiempo y dejar que sea el propio animal quien decida cuál prefiere.
Este mismo principio puede aplicarse a otros elementos habituales del hogar, como el rascador, la cama o incluso el tipo de arena. De esta manera, el cuidador puede comprobar qué opción resulta más atractiva para el gato sin obligarle a renunciar de golpe a aquello a lo que ya está acostumbrado.
En definitiva, ofrecer alternativas puede ser una buena estrategia siempre que se quiera introducir un cambio en la vida del animal. Además de permitir conocer sus preferencias, facilita que se adapte progresivamente a las novedades y evita eliminar de forma repentina elementos que le proporcionan seguridad.
El veterinario es claro: los problemas aparecen cuando se introducen cambios sin tener en cuenta al gato
Aunque pueda parecer exagerado tener que presentar varias opciones a un gato para que escoja la que prefiere, este procedimiento tiene una base lógica. Adrián Conde explica que permitir al animal elegir facilita la introducción de nuevos elementos en su entorno y reduce las posibilidades de que los rechace.
Hay que tener en cuenta que los gatos son animales muy apegados a sus rutinas y a los elementos que forman parte de su territorio. Por eso, determinados cambios que para las personas pueden parecer insignificantes, como mover un sofá de sitio o modificar algún espacio de la vivienda, pueden convertirse en una fuente de estrés para ellos. Cuando esta situación se prolonga, puede favorecer la aparición de alteraciones tanto en su comportamiento como en su bienestar.
El ejemplo del arenero permite entenderlo fácilmente. Si retiramos de forma repentina el que el gato utiliza habitualmente y lo sustituimos por otro que no le gusta, sin darle ninguna alternativa, puede negarse a utilizarlo y comenzar a hacer sus necesidades fuera de la bandeja. Algo similar puede ocurrir con un rascador nuevo: si no lo acepta, es posible que siga utilizando otros lugares de la casa, como los sofás o los muebles, para afilarse las uñas o marcar.
Por eso, antes de introducir cambios en la vida de un gato, es importante conocer sus necesidades y comprender sus comportamientos naturales. La recomendación de profesionales como Adrián Conde pasa por adaptarse al animal siempre que sea posible y ofrecerle alternativas para que pueda mostrar sus preferencias. Una estrategia sencilla que puede facilitar la adaptación y evitar problemas derivados del rechazo a determinados elementos nuevos.
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