Desde hace años, el leopardo de Amur (Panthera pardus orientalis), uno de los felinos más extraordinarios y escasos del planeta, sobrevive al borde de la desaparición, esquivando los obstáculos que la actividad humana ha sembrado. Hoy está clasificado como en peligro crítico de extinción.
La especie apenas resiste en una pequeña franja de tierra en la frontera entre Rusia, China y, posiblemente, Corea del Norte, donde su hábitat se fragmenta y encoge año tras año.
Su destino depende ahora de los esfuerzos coordinados de instituciones y programas internacionales que luchan por devolverle un futuro.
La triste realidad de uno de los felinos más amenazados del planeta
Según los censos realizados por instituciones como la Unión Internacional para la Conservación de la Naturaleza (UICN), el leopardo de Amur se encuentra entre los animales más amenazados del planeta. Mientras que otras subespecies de leopardos cuentan con miles de individuos, el de Amur ha llegado a rozar la desaparición. Según datos de expertos y organizaciones como la UICN y la World Wildlife (WWF), la población en libertad se estima en poco más de 84 a 100 ejemplares.
Como señala el biólogo Nick A. Romero, aunque la población ha mostrado un ligero aumento, la cifra sigue siendo “realmente dramática”. Estamos hablando de un grupo tan reducido que cualquier pérdida es una catástrofe para la especie.
Las asombrosas adaptaciones que lo hacen único
A diferencia de sus parientes que cazan bajo el sol abrasador, el leopardo de Amur está totalmente adaptado para vivir en zonas con fuertes nevadas y temperaturas muy bajas. Pero, ¿cuáles son estas adaptaciones?
Para sobrevivir en temperaturas que bajan de los -30°C, la naturaleza lo ha dotado de herramientas fascinantes. Por ejemplo, su pelaje crece en invierno hasta 7 cm de largo para darle un extra de protección y adquiere un tono amarillo claro para camuflarse en la nieve. En verano, se vuelve más corto y rojizo.
Por otro lado, tiene las patas más largas que otros leopardos, y esto es una adaptación clave para moverse con agilidad sobre capas profundas de nieve.
Y esto no es todo: es capaz de correr a 60 km/h y realizar saltos increíbles de casi 6 metros en horizontal y 3 metros de altura.
Además, rompe con el estereotipo del felino solitario, ya que se ha observado que algunos machos permanecen con las hembras e incluso ayudan en la crianza de las crías, un rasgo inesperado en la especie.
¿Por qué el leopardo de Amur sigue en el punto de mira?
¿Cómo ha llegado el felino más raro del mundo a esta situación? Su enemigo tiene varias caras, y casi todas tienen origen humano.
La causa principal de su caída ha sido la caza furtiva. Su pelaje moteado, único por sus rosetas anchas y gruesas, es codiciado en el mercado negro. WWF reporta casos estremecedores donde las pieles de estos animales se vendían por 500 o 1.000 dólares en aldeas cercanas a las reservas.
A esto se suma la escasez de presas. Los ciervos y jabalíes de los que se alimenta también son cazados por los humanos, dejando al leopardo de Amur sin su principal sustento. Además, la fragmentación de su hogar por carreteras y la deforestación ha creado un aislamiento peligroso: al ser tan pocos y estar tan separados, la endogamia (la falta de diversidad genética) amenaza con debilitar a las futuras generaciones.
Operación rescate: los esfuerzos globales por recuperar al leopardo de Amur
A pesar de la situación, no todo son malas noticias. El leopardo de Amur se ha convertido en un símbolo de lo que la cooperación internacional puede lograr.
Un hito fundamental ocurrió en 2012 con la creación del Parque Nacional “Land of the Leopard” (Tierra del Leopardo) en Rusia. Esta reserva de 263.000 hectáreas protege las zonas clave de reproducción y ha sido un refugio vital para la conservación de la especie.
Pero la lucha va más allá de las fronteras. Uno de los mayores logros de la diplomacia ambiental ha sido conseguir desviar un oleoducto que amenazaba directamente el hábitat, ya crítico, del leopardo de Amur. A esto se le suma el uso de tecnología como las cámaras trampa, que permiten monitorear a cada individuo con total precisión.
El esfuerzo también se centra en al restauración integral del ecosistema en el que vive. No solo se protege al felino, sino que se están liberando ciervos para garantizar que las poblaciones tengan alimento suficiente. Como señala la Dra. Sybille Klenzendorf de WWF: “Con la creación de áreas protegidas y otras iniciativas, podemos empezar a centrarnos en cómo recuperarlos”. El camino sigue siendo largo, pero por primera vez en décadas, el leopardo de Amur parece estar recuperándose.
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