Las glándulas anales de los perros son una de esas partes del cuerpo que muchos tutores desconocen por completo hasta que aparece un problema. Sin embargo, los veterinarios señalan que es muy importante aprender qué son exactamente, cómo funcionan y qué cuidados necesitan para que se mantengan en perfectas condiciones.
La veterinaria Alba Pérez lo explica de forma clara: “Son dos pequeñas glándulas que están situadas en la zona perianal de nuestros perros” y, aunque en el pasado tenían una función olfativa, hoy en día su papel es mucho más limitado en animales domésticos.
Estas glándulas acumulan una secreción líquida con un olor muy característico. En condiciones normales, ese contenido se expulsa de forma natural cuando el animal defeca, gracias a la presión que se ejerce en la zona.
El problema aparece cuando ese vaciado no se produce correctamente. En ese caso, el contenido deja de ser fluido y se vuelve más espeso, lo que dificulta su salida y, por tanto, se acumula progresivamente. Esa acumulación es la que provoca inflamación, molestias y complicaciones más graves.
Por qué es clave vaciar las glándulas anales de los perros, según los veterinarios
Las glándulas anales tienen una función principalmente comunicativa. Producen una secreción con un olor muy intenso que los perros utilizan para reconocerse entre ellos y dejar información sobre su identidad. Aunque en el pasado esta secreción tenía un papel mucho más relevante en la vida de los perros salvajes, hoy sigue presente en los domésticos.
En condiciones normales, estas glándulas se vacían solas durante la defecación, por lo que no sería necesario intervenir. Sin embargo, los veterinarios advierten de que cuando este mecanismo falla pueden aparecer problemas que van más allá de una simple molestia.
La veterinaria Alba Pérez explica que, si el contenido no se elimina, “los sacos anales quedan tan llenos que pueden incluso reventarse, creando una fístula muy dolorosa para nuestros perros”.
Por eso, la importancia del vaciado no está solo en su función fisiológica, sino en evitar la acumulación progresiva de secreción. Factores como la alimentación, la consistencia de las heces o la predisposición individual del perro pueden hacer que este contenido no se elimine bien, aumentando el riesgo de inflamación y complicaciones más graves.
Las señales que indican que las glándulas anales no se están vaciando bien
Cuando las glándulas anales comienzan a acumular líquido, el perro puede empezar a mostrar señales claras de molestia en la zona. Al principio, muchas veces el problema no se detecta a simple vista, por eso el comportamiento del perro puede ser un primer indicador importante.
Uno de los signos más habituales es que el perro arrastre el trasero por el suelo. Aunque muchos tutores interpreten este gesto como algo puntual, en realidad puede indicar irritación o presión en la zona perianal. También es frecuente que el perro se lama de forma insistente el área del ano. Los veterinarios insisten en la importancia de observar estos cambios, ya que pueden ser la primera pista de que algo no va bien en las glándulas anales.
Si la situación avanza, pueden aparecer síntomas físicos más evidentes, como enrojecimiento, inflamación o dolor al tocar la zona. En algunos casos, al palpar la zona perianal, se puede notar las glándulas anales endurecidas. En este punto, la molestia ya no es leve y se puede estar desarrollando una infección u obstrucción.
En los casos más graves, cuando el contenido llega a acumularse demasiado, puede infectarse y derivar en una fístula. Tal y como advierte Alba Pérez, esto “puede llegar a reventarse” y observar una herida abierta en la zona perianal con posible salida de líquido o pus, así como un olor muy fuerte y evidente. En estas situaciones, el perro puede mostrarse muy incómodo, evitar sentarse o reaccionar al dolor al mínimo roce. Como subraya la experta, “se trata de una complicación que requiere atención veterinaria urgente”.
Las glándulas anales solo deben vaciarse de forma regular en casos muy concretos
No existe una frecuencia única válida para todos los perros. Algunos no necesitan nuestra intervención nunca, mientras que otros requieren que las vaciemos de forma periódica. La veterinaria Alba Pérez insiste en que lo más importante no es establecer una rutina fija de vaciado sin motivo, sino actuar cuando realmente existe un problema o una predisposición.
La experta también destaca la importancia de la prevención mediante la alimentación: “La forma de prevenirlo es que, una vez que nos demos cuenta de que el animal tiende a acumular ese líquido, añadamos fibra adecuada a su dieta”.
Es decir, más que vaciar las glándulas anales por sistema, lo recomendable es corregir la causa que impide el vaciado natural, como puede ser una dieta baja en fibra o heces poco consistentes. Si aun así el perro tiene cierta predisposición a acumular secreción en los sacos anales, podemos vaciarlas en casa siguiendo las indicaciones de su veterinario.
Así se vacían las glándulas anales de un perro correctamente
El vaciado de las glándulas anales es un procedimiento que debe realizarse con mucho cuidado y, preferiblemente, siguiendo las indicaciones de nuestro veterinario de confianza. Alba Pérez explica que se trata de una compresión manual: “Hay que hacer una compresión fuerte y firme, apretando desde los lados hacia el centro y hacia arriba”, explica.
Durante el proceso, puede salir un líquido con un olor muy intenso, algo completamente normal según la experta. También advierte que no siempre es fácil llevar a cabo este proceso, especialmente las primeras veces: “Tanto el tutor como el animal pueden sentirse incómodos, ya que es una zona sensible”, señala. Por ello, recomienda que, si no se tiene experiencia, se acuda al veterinario para aprender la técnica correcta y realizar el procedimiento en consulta.
Además, la experta insiste en un punto muy importante: acostumbrar al perro desde cachorro a la manipulación de todas las zonas de su cuerpo puede facilitar mucho estos procesos en el futuro, evitando estrés y dificultades innecesarias.
En definitiva, el vaciado de las glándulas anales no debe ser un procedimiento que se haga por rutina o sin conocimiento previo. Es importante conocer si nuestro animal tiene predisposición a acumular líquido, ajustar su alimentación y prestar atención a cualquier cambio en su comportamiento.
Si deseas leer más artículos parecidos a Alba Pérez, veterinaria: “Cuando las glándulas anales de los perros no se vacían bien, pueden reventarse y causar mucho dolor”, te recomendamos que entres en nuestra categoría de Cuidados básicos.