En muchas regiones de España, el otoño ha venido acompañado de lluvias intensas, lo que puede alterar las rutinas de paseo de cientos de perros. Sin embargo, aunque las salidas sean más cortas, es importante que los animales de compañía sigan haciendo ejercicio y reciban estímulos que les ayuden a mantenerse activos y liberar la energía acumulada.
Ante esta situación, el adiestrador canino Carlos Carrasco, del canal de YouTube DOS Adiestramiento, recuerda que es importante mantener la actividad física y mental de los perros cuando el mal tiempo dificulta los paseos. Para ello, propone distintas alternativas que favorecen la calma y la concentración, desde los juegos de olfato hasta los ejercicios de autocontrol y el aprendizaje de nuevas habilidades.
La lluvia no debe dejar al perro sin ejercicio ni estímulos
Cuando llueve durante horas, los paseos pueden reducirse a salidas breves para que el perro haga sus necesidades. Aunque esto permite mantener sus horarios de salida, acortar los paseos para evitar que pase demasiado tiempo bajo la lluvia puede no ser suficiente para cubrir sus necesidades de actividad, especialmente si está acostumbrado a caminar durante más tiempo, explorar su entorno y hacer ejercicio físico.
La falta de ejercicio físico y de estimulación mental puede hacer que algunos perros sigan muy activos al volver a casa porque no han tenido suficientes oportunidades para canalizar su energía. Carlos Carrasco advierte precisamente de esta situación en uno de sus vídeos sobre los días lluviosos: “Es importante no descuidar el ejercicio físico y mental del perro en los días de lluvia, porque a veces llueve mucho, no sacamos al perro, el perro no hace ejercicio y está como una moto en casa”.
Por eso, adaptar la rutina a las condiciones meteorológicas es importante para el bienestar del animal. Si el tiempo impide realizar el paseo habitual, podemos recurrir a actividades dentro de casa que le permitan concentrarse, resolver pequeños retos y obtener recompensas, estimulando su mente y favoreciendo que canalice la energía acumulada.
Eso sí, los juegos en casa complementan los paseos, pero no eliminan la necesidad de salir al exterior. Aunque llueva, debemos procurar que el perro pueda hacer sus necesidades y mantener las salidas que sean posibles en condiciones seguras.
La regla de oro de Carlos Carrasco: en casa, tranquilidad; en la calle, actividad
No todas las formas de ejercicio son igual de adecuadas para practicar dentro de casa. Según Carrasco, es importante distinguir entre las actividades que estimulan la excitación y las que favorecen la concentración.
El adiestrador canino resume su método con una regla muy sencilla: “En casa tranquilidad, en la calle actividad”. Por eso, desaconseja aprovechar el salón para jugar a perseguir pelotas, forcejear con mordedores o cualquier actividad que pueda elevar demasiado el nivel de excitación del perro.
Esto no significa que el animal deba permanecer quieto dentro de casa ni que jugar esté siempre contraindicado. Como hemos visto, cuando llueve es importante buscar formas de mantenerlo activo, y la clave está en elegir propuestas que encajen con el entorno y permitan trabajar de una manera más pausada, para que pueda canalizar su energía sin alterarse.
Esto es importante porque, según explica el experto, el perro debe relacionar el hogar con la tranquilidad, la calma y la relajación, no con la excitación o el nerviosismo. Por tanto, cuando el mal tiempo impide mantener la rutina habitual en la calle, la solución no consiste en trasladar a casa el ejercicio físico intenso, sino en ofrecerle actividades que estimulen su mente y le permitan mantenerse tranquilo.
Por ejemplo, podemos enseñarle una habilidad nueva, practicar ejercicios de autocontrol o esconder pequeñas recompensas para que las encuentre. De esta forma, el perro tiene algo que hacer y recibe estímulos sin necesidad de convertir la vivienda en un espacio de carreras y persecuciones.
Los juegos de olfato ayudan al perro a canalizar su energía dentro de casa
Una de las alternativas que más recomienda Carlos Carrasco cuando llueve mucho son los juegos de olfato. Este tipo de actividades permiten al perro utilizar uno de sus sentidos más desarrollados para encontrar comida escondida u otro tipo de premios que le gusten.
La idea es sencilla: podemos repartir algunas bolitas de su pienso habitual (o snacks) por distintos lugares de una habitación y animarle a buscarlas. En lugar de recibir toda la comida directamente del cuenco, tendrá que localizar cada recompensa utilizando el olfato.
Carrasco explica que, al realizar estos ejercicios, el perro “se concentrará en su nariz” y podrá canalizar energía mediante una actividad que requiere atención y exploración.
Si nunca hemos practicado este tipo de juegos, lo mejor es empezar con un ejercicio fácil. Podemos mostrarle una pequeña porción de comida, dejarla a la vista y animarle a encontrarla. Cuando comprenda la dinámica, iremos escondiendo las recompensas en lugares algo más complicados, siempre sin frustrarle.
El adiestrador también recomienda enseñar el comando “busca”, asociándolo a la acción de localizar comida. Así, el perro puede aprender progresivamente qué esperamos de él cuando utilizamos esa palabra.
El objetivo de estas actividades es mantener estimulado el olfato también dentro de casa, especialmente cuando la lluvia es tan intensa que limita las oportunidades de explorar el entorno durante los paseos. Aunque estos juegos no sustituyen por completo las experiencias olfativas en el exterior, sí permiten ofrecer al perro una actividad de búsqueda adaptada al hogar, que le ayude a concentrarse y canalizar su energía sin fomentar una excitación excesiva.
Más actividades para los días de lluvia: ejercicios de autocontrol, aprendizaje y juguetes interactivos
Los juegos de olfato no son la única opción para los días de lluvia. Carlos Carrasco también recomienda aprovechar estos momentos para trabajar la atención del perro, enseñarle nuevas habilidades y proponerle pequeños retos mentales.
Una posibilidad son los ejercicios de autocontrol, que ayudan al perro a aprender a esperar y controlar sus impulsos. Por ejemplo, podemos pedirle que se siente y aguarde unos segundos antes de recibir un premio, recompensándolo cuando permanezca tranquilo. Para practicar, basta con utilizar unas pocas bolitas de pienso.
También podemos enseñarle habilidades nuevas y sencillas, como tumbarse o dar la pata, en sesiones cortas. Carrasco insiste en que el entrenamiento debe desarrollarse “desde la calma y la concentración”, sin convertirlo en un juego demasiado excitante.
Otra alternativa son los juguetes interactivos o de inteligencia, que esconden comida y obligan al perro a buscar recompensas o descubrir cómo acceder a ellas. Conviene empezar por los más sencillos y utilizarlos siempre bajo supervisión.
En definitiva, los días de lluvia también pueden servir para reforzar el aprendizaje y la relación con nuestro compañero. Combinar paseos adaptados a las condiciones meteorológicas con ejercicios de olfato, autocontrol y concentración permite mantener una rutina más completa, sin necesidad de fomentar la excitación dentro de casa.
Este artículo es meramente informativo, en ExpertoAnimal.com no tenemos facultad para recetar tratamientos veterinarios ni realizar ningún tipo de diagnóstico. Te invitamos a que lleves a tu mascota al veterinario en el caso de que presente cualquier tipo de condición o malestar.
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