Durante años se creyó que los perros movían la cola porque estaban felices: ahora sabemos que no siempre significa lo mismo

Durante años se creyó que los perros movían la cola porque estaban felices: ahora sabemos que no siempre significa lo mismo

Uno de los errores más habituales que cometen los tutores de perros a la hora de interpretar el lenguaje corporal de sus peludos es considerar que siempre que el animal agita su cola lo hace porque está contento. Esta es una creencia ampliamente extendida y que, con frecuencia, lleva a los tutores a malinterpretar las verdaderas emociones de su perro, respondiendo de manera inapropiada y favoreciendo que aparezcan problemas de comportamiento.

El lenguaje canino es muy amplio y complejo y un mismo gesto puede tener significados diferentes en función del contexto y de los matices. Por ejemplo, agitar la cola puede indicar felicidad pero también inseguridad, tensión o miedo y aspectos como la velocidad del movimiento, su amplitud o la posición de la cola adquieren mucha importancia a la hora de interpretar el verdadero significado de la conduta.

Mover la cola no siempre indica felicidad: la posición y la velocidad ayudan a interpretar al perro

Si bien es cierto que los perros agitan vigorosamente la cola cuando están contentos, también lo hacen por muchas otras causas que no tienen nada que ver con un sentimiento de felicidad. El movimiento de la cola es uno de tantos gestos que los canes utilizan para comunicarse con otros individuos, ya sean estos humanos u otros perros, y la manera concreta en que lo hacen, unido al contexto en el que se encuentran, son clave para identificar la verdadera emoción subyacente.

Uno de los principales aspectos a valorar es la posición de la cola del perro, además de la velocidad y la amplitud del movimiento. Un perro feliz suele colocar su cola a media altura, paralela al suelo, y la agita con movimientos amplios, relajados y fluidos y, muchas veces, con una cierta desviación hacia el lado derecho.

Sin embargo, un perro que se encuentra en una situación tensa tiende a levantar la cola y mantenerla rígida, realizando movimientos lentos y controlados. Por otra parte, un animal que mantiene la cola baja y la mueve rápidamente, principalmente hacia la izquierda y con poca amplitud suele estar experimentando ansiedad, miedo o inseguridad.

Es muy importante que los tutores sepan identificar el movimiento de la cola de su peludo y sean capaces de interpretar correctamente su significado, pues solo así podrán actuar sin perjudicar al animal.

Para saber qué siente realmente un perro hay que mirar todo su cuerpo

Aunque es cierto que el movimiento de la cola aporta mucha información, un perro nunca realiza un gesto de manera aislada para expresar una emoción. Junto a dicho movimiento encontramos otra serie de posturas corporales y expresiones faciales que nos ayudan a interpretar qué nos está queriendo transmitir el perro.

Por ejemplo, un perro feliz no solo agita alegremente la cola, sino que también se muestra sociable e interactivo y la postura de su cuerpo es relajada: orejas en posición neutra, boca semiabierta, cuerpo sin tensión, etc. Por otro lado, un animal que se encuentra en una situación que considera amenazante adopta una postura erguida y tensa, sufre piloerección, eleva las orejas y mantiene la boca cerrada con los labios retraídos, muchas veces mientras emite gruñidos. Por ultimo, el perro inseguro y ansioso tiende a agachar las orejas, meter la cola entre las patas traseras, apartar la mirada, jadear, temblar o tumbarse en el suelo.

Es importante observar al perro en su conjunto, pues si no se tienen en consideración ciertas señales y únicamente nos fijamos en el movimiento de la cola, es fácil caer en errores y malas interpretaciones, especialmente en el casi de perros que tienen la cola muy corta, cuyo movimiento no se puede interpretar fácilmente.

El principal problema de confundirnos a la hora de leer las emociones del perro es que podemos tomar decisiones equivocadas y provocar o empeorar problemas conductuales en él, además de que podemos poner en riesgo nuestra propia integridad física al acercarnos a un animal que muestra miedo, pensando que se alegra de vernos.

Un mismo gesto puede significar cosas distintas según la situación

Los perros muestran diferentes estados de ánimo según el contexto y la situación en la que se encuentren, y cada animal responde en base a sus propias características, personalidad y experiencias previas. Ante un mismo estímulo, un perro bien socializado y educado mediante refuerzo positivo puede expresar felicidad mientras que otro animal diferente se puede mostrar inseguro o nervioso.

El carácter, la raza, la edad y el proceso de aprendizaje de cada perro son aspectos que, entre otros, van a determinar en gran medida su comportamiento, y es imprescindible que el tutor conozca a fondo a su animal, sus gustos y preferencias, antes de lanzase a hacer una interpretación de su lenguaje corporal.

Aunque parezca que un perro está contento ante una interacción con un desconocido o una visita a un lugar novedoso, es muy probable que lo que realmente esté experimentando el can sea ansiedad o inseguridad y, en ocasiones, solo un tutor experimentado se da cuanta de la situación y es capaz de poner solución a la misma.

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