El aviso de la Guardia Civil si encuentras un animal silvestre este verano: no siempre debes recogerlo

El aviso de la Guardia Civil si encuentras un animal silvestre este verano: no siempre debes recogerlo

El verano multiplica las posibilidades de cruzarse con un animal silvestre. Un pollo de mirlo en el suelo, un erizo que aparece en un jardín, una tortuga cruzando una carretera o una cría de conejo escondida entre la vegetación suelen despertar el mismo impulso: ayudar. Sin embargo, en muchos casos, la mejor ayuda consiste precisamente en no intervenir.

Ese es el mensaje que ha querido reforzar la Guardia Civil, a través del SEPRONA, en una reciente campaña de concienciación. El cuerpo recuerda que antes de recoger cualquier ejemplar conviene observar la situación con calma, evitar alimentarlo o trasladarlo y contactar con los servicios competentes únicamente cuando el animal esté realmente herido o corra un peligro evidente.

En España, donde conviven cientos de especies de fauna silvestre protegida y cada año miles de animales ingresan en centros de recuperación, los especialistas insisten en que muchas intervenciones bienintencionadas terminan perjudicando a los propios animales.

Ves un mirlo, un gorrión o un vencejo en el suelo: por qué no siempre debes recogerlo

Uno de los errores más frecuentes ocurre durante la primavera y el verano, cuando numerosas especies de aves abandonan el nido antes de poder volar con soltura. Es habitual encontrar mirlos, gorriones, vencejos o rapaces jóvenes en el suelo.

Aunque puedan parecer indefensos, muchas veces sus padres continúan alimentándolos y vigilándolos desde las proximidades. Retirarlos del lugar puede romper ese proceso natural y reducir considerablemente sus posibilidades de supervivencia.

La misma situación se produce con pequeños mamíferos como conejos, liebres o corzos. Las madres suelen dejar a las crías escondidas durante horas mientras buscan alimento, regresando después para amamantarlas. La ausencia temporal de un adulto no significa necesariamente que el animal haya sido abandonado.

Por eso organizaciones especializadas como GREFA, uno de los principales centros españoles de recuperación de fauna salvaje, recomiendan observar primero al animal desde una distancia prudente antes de actuar.

Animal silvestre herido, atrapado o en una carretera: cuándo debes llamar al 112 o al SEPRONA

Los expertos coinciden en que existen situaciones en las que la intervención resulta necesaria:

  • Si el animal presenta heridas visibles o sangrado.
  • Si ha sido atacado por un perro o un gato
  • Si está atrapado en una red, alambrada o infraestructura
  • Si permanece en una carretera o en otro lugar con riesgo inmediato de atropello
  • Si muestra claros signos de debilidad extrema, deshidratación o incapacidad para moverse

En estos casos lo recomendable es contactar cuanto antes con los agentes medioambientales de la comunidad autónoma, con el 112, con el SEPRONA o con el centro de recuperación de fauna correspondiente.

Mientras llega la ayuda, los especialistas aconsejan manipular al animal lo menos posible y mantenerlo en un lugar tranquilo y oscuro únicamente si existe un riesgo inmediato para su vida.

Por qué no debes alimentar a un animal silvestre aunque parezca débil o abandonado

Otra de las recomendaciones más repetidas por veterinarios y centros de recuperación consiste en no ofrecer comida ni agua sin conocer las necesidades de la especie.

Muchas aves insectívoras mueren cuando reciben pan o leche, alimentos completamente inadecuados para ellas. Algo parecido sucede con pequeños mamíferos o erizos, cuya dieta es muy específica y puede provocar graves problemas digestivos si se improvisa.

Además, alimentar animales salvajes favorece la habituación al ser humano, altera sus comportamientos naturales y puede dificultar posteriormente su reintroducción en el medio.

La Dirección General de Biodiversidad, Bosques y Desertificación, dependiente del Ministerio para la Transición Ecológica, recuerda que la conservación de la fauna silvestre pasa precisamente por reducir las molestias humanas y preservar sus comportamientos naturales.

Llevarte a casa un animal salvaje para “salvarlo” puede vulnerar la normativa en España

La protección de la fauna silvestre en España no depende únicamente del sentido común. También está respaldada por una amplia normativa.

La principal referencia es la Ley 42/2007, del Patrimonio Natural y de la Biodiversidad, que establece la obligación de conservar las especies silvestres y sus hábitats y prohíbe, con carácter general, capturar, retener o dañar ejemplares protegidos sin autorización administrativa.

Muchas especies presentes en el territorio español también aparecen incluidas en el Catálogo Español de Especies Amenazadas, que contempla distintos niveles de protección y medidas específicas para su conservación.

A ello se suma la normativa autonómica, ya que cada comunidad dispone de protocolos propios para la recogida y recuperación de fauna silvestre.

Llevarse un animal a casa con la intención de criarlo, además de reducir sus posibilidades de volver al medio natural, puede vulnerar la normativa vigente.

El SEPRONA lo recuerda: proteger la fauna no significa intervenir siempre

España cuenta con una extensa red de centros especializados en fauna salvaje gestionados por comunidades autónomas y entidades colaboradoras.

Solo GREFA atiende anualmente varios miles de ejemplares entre aves, mamíferos y reptiles procedentes de rescates, accidentes o decomisos. Muchos llegan precisamente tras haber sido recogidos por particulares convencidos de que necesitaban ayuda cuando, en realidad, no era así.

En comunidades como Madrid, Cataluña, Andalucía o la Comunidad Valenciana funcionan además centros públicos que reciben miles de ingresos cada año relacionados con atropellos, colisiones contra edificios, electrocuciones, intoxicaciones o caídas de nidos.

Una parte importante de estos ingresos podría evitarse si la población conociera mejor cómo actuar ante un encuentro con fauna silvestre.

Encontrarse con un animal salvaje puede ser una experiencia emocionante, especialmente para los niños. Pero es importante tener en cuenta que la reacción más responsable no siempre consiste en recogerlo.

Observar desde la distancia, evitar tocarlo, impedir que personas o mascotas lo molesten y avisar a los profesionales únicamente cuando exista un riesgo real son gestos que aumentan considerablemente las posibilidades de supervivencia del animal.

Como recuerda el propio SEPRONA, proteger la fauna no significa intervenir siempre, sino comprender que muchas veces la naturaleza ya está siguiendo su curso y que el mejor rescate consiste simplemente en dejarla actuar.

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