Aunque a simple vista parezca que a los gatos no les afectan las bajas temperaturas del invierno, la realidad es otra: son muy sensibles al frío. La veterinaria Laura García, especializada en medicina felina, explica que el frío no solo les molesta, sino que puede afectar gravemente a su salud. Comenta que "la temperatura ideal para los gatos está entre los 30 y los 38ºC". Por ello, cuando la temperatura ambiental empieza a bajar, los gatos buscan las zonas más cálidas para descansar.
El consejo más útil de la veterinaria para evitar enfermedades en gatos este invierno está claro: controlar la temperatura en casa.
La recomendación clave para evitar enfermedades: ''El frío baja sus defensas, controla la temperatura en casa''
Según Laura García, la medida más importante para cuidar a un gato en invierno y prevenir enfermedades es mantenerlo en un ambiente cálido y estable. Como comenta, "lo esencial es evitar corrientes de aire y mantener una temperatura adecuada en casa, porque el frío baja sus defensas y los hace más vulnerables".
Eso no significa que se deba poner el hogar a una temperatura exagerada, sino que es importante evitar que el gato pase frío. Esto es especialmente importante cuando en casa viven gatitos, gatos mayores, enfermos o pertenecientes a una raza sin pelo, como el sphynx.
¿Cuál es, entonces, la temperatura adecuada? No hay una única respuesta. Según la veterinaria, lo importante es mantener una temperatura cómoda y constante para el gato.
En la práctica, esto significa que en casa el ambiente debe sentirse templado, sin zonas frías. Ello se puede conseguir con calefacción, mantas (incluidas las mantas térmicas) y, si el gato lo tolera y realmente lo necesita, ropa especial para gatos. Aunque algunos gatos no toleran que les tapen, sí suelen aceptar dormir encima de una manta o sobre una superficie mullida. García explica que, en invierno, "un extra de calor" puede ayudarles a descansar mejor.
Estas son las señales que indican que un gato tiene frío
Llegados a este punto es totalmente normal preguntarse: "¿Cómo saber si un gato tiene frío?". A diferencia de los humanos y de los perros, los gatos no muestran de forma evidente que tienen frío, dolor u otro tipo de molestia. Ellos se adaptan y pasan desapercibidos, pero esto no quiere decir que estén cómodos. Por eso es importante aprender a reconocer las señales, aunque sean sutiles, que indican que necesitan más calor.
Cuando tienen frío, lo más habitual es que busquen un refugio más cálido para descansar. Puede ser el sofá, la cama o el regazo de su humano favorito para sentir el calor que emite su cuerpo. También es común que prefieran las zonas elevadas si el suelo está más frío.
A su vez, es común que, al tumbarse, se enrosquen formando un ovillo y tapando su pequeña nariz. Esto lo hacen para conservar el calor todo lo posible.
Otras señales que también pueden mostrar que la temperatura del entorno no es la adecuada son:
- Temblar o tiritar.
- Moverse más lento.
- Tener las orejas y almohadillas frías al tacto.
- Dormir más de lo normal.
Los cuidados más prácticos y efectivos para mantener a tu gato caliente en casa
Para que un gato no pase frío, además de adaptar la temperatura y usar mantas o tejidos mullidos, la veterinaria Laura García recomienda aplicar medidas simples pero muy efectivas. Una de las más importantes es garantizar que tenga un lugar de descanso cálido y aislado del suelo frío. "Las camas elevadas o tipo iglú retienen mejor el calor", apunta la veterinaria, de manera que son una buena opción.
Otra medida muy útil es utilizar un deshumidificador para mantener el ambiente seco, ya que la humedad aumenta la sensación de frío. María Besteiros, Auxiliar Técnico de Veterinaria y experta en bienestar animal, también recuerda que "la humedad y el frío pueden causar problemas graves como la hipotermia". Por eso, explica, si el gato tiene acceso al exterior, es recomendable "proporcionarle un refugio cálido y seco donde protegerse".
Cómo reforzar las defensas de los gatos y prevenir enfermedades en invierno según los expertos
Una de las formas más simples de prevenir enfermedades en invierno, tal y como apunta el veterinario Carlos, de Mascotas y familias felices, es "no someter a los gatos a cambios bruscos de temperatura". Con esto no solo se permite que sus sistema inmune no se debilite, sino que se previenen patologías tan comunes como el resfriado felino.
La veterinaria Laura García, además, insiste en la importancia de las revisiones y controles rutinarios: "Las revisiones periódicas son clave, sobre todo en gatos mayores o con enfermedades previas". En este contexto, mantener el calendario de vacunación al día también es una medida para reforzar las defensas y prevenir enfermedades frecuentes en inviernos, como la rinotraqueítis felina o la calicivirosis.
Por último, ofrecer a los felinos una dieta adecuada es lo que más impactará en la salud de su sistema inmunitario. Para ello, García recomienda valorar la suplementación, especialmente de probióticos, ácidos grasos omega 3 y vitaminas, siempre bajo recomendación veterinaria. La veterinaria María, de María VetiCan, también aconseja añadir espirulina a la alimentación diaria del felino para reforzar sus defensas, tal y como explica en su vídeo.
Una receta sencilla que puedes preparar para aumentar la temperatura corporal de tu gato y, a su vez, reforzar sus defensas es la sopa que Laura García siempre aconseja en consulta: con agua, pollo, patata o zanahoria, sin sal ni especias.
En invierno, la clave no es solo "proteger del frío", sino prevenir antes de que aparezcan los problemas. Mantener un ambiente estable y cuidar su sistema inmunitario son medidas sencillas que marcan una gran diferencia.
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