El Día Mundial del Perro recuerda una realidad que pocas veces se cuenta: el abandono de perros sigue creciendo en España

El Día Mundial del Perro recuerda una realidad que pocas veces se cuenta: el abandono de perros sigue creciendo en España

Cada 21 de julio se celebra el Día Mundial del Perro y las redes sociales se llenan de homenajes dedicados a quienes ya forman parte de nuestras familias. Sin embargo, el origen de esta fecha va mucho más allá de conmemorar a nuestros compañeros de cuatro patas: nació para impulsar la adopción y recordar que miles de perros siguen siendo abandonados cada año.

De hecho, los datos más recientes del estudio Él Nunca Lo Haría, elaborador por la Fundación Affinity, reflejan que durante 2025 un total de 169.268 perros llegaron a protectoras y centros de acogida. Pero, más allá del dato anual, el informe pone de manifiesto una tendencia preocupante: tras el descenso registrado en 2020, el número de perros recogidos ha vuelto a crecer de forma progresiva en los últimos años.

El Día Mundial del Perro nació con un objetivo claro: impulsar la adopción y luchar contra el abandono

Aunque hoy muchas personas lo viven como un día para celebrar la compañía y el cariño de sus perros, el origen del Día Mundial del Perro está estrechamente ligado a la protección animal. Comenzó a conmemorarse en 2004 con el propósito de visibilizar el abandono, fomentar la adopción y promover la tenencia responsable.

A pesar de su nombre, en realidad el Día Mundial del Perro no se celebra a la vez en todos los países. En España tiene lugar el 21 de julio, una fecha que coincide con el inicio del periodo vacacional, cuando tradicionalmente aumentan los abandonos.

Más de 20 años después de que empezara a celebrarse, lamentablemente el mensaje que dio origen al Día Mundial del Perro sigue vigente. Y no es una percepción. La propia Fundación Affinity recuerda en su estudio que el abandono animal “sigue siendo uno de los principales problemas de bienestar animal en España”.

Detrás de esa afirmación, hay una realidad que se repite todos los días en las protectoras. Cada perro que llega representa una historia diferente, pero todos comparten una misma necesidad: encontrar un hogar estable donde sentirse parte de una familia.

El abandono de perros sigue creciendo en España desde 2020

Las cifras de la Fundación Affinity muestran una tendencia clara en relación con el abandono animal: desde 2020, el número de perros que llegan a protectoras y centros de acogida ha ido aumentando de manera continuada.

En 2024 se abandonaron 165.174, mientras que en 2025 fueron 169.268, el dato más alto de los últimos años. Esta evolución refleja que, pese al trabajo que realizan las protectoras y de que la sociedad está cada vez más concienciada sobre la importancia de proteger y respetar a los animales, el problema sigue lejos de resolverse y miles de perros continúan perdiendo el hogar que un día conocieron.

Para cada uno de ellos, el abandono supone un cambio radical en su vida. Algunos llegan desorientados tras separarse de la única familia que habían conocido; otros necesitan atención veterinaria, un periodo de recuperación o tiempo para volver a confiar en las personas. Aunque cada historia es diferente, todos comparten la misma esperanza: encontrar una familia a la que darle todo el amor que tienen.

Problemas de comportamiento, pérdida de interés y mudanzas: las principales causas del abandono

Contrariamente a lo que suele pensarse, el abandono de perros no responde a una única causa ni tiene lugar solo en verano. El estudio identifica varios motivos que se repiten con mayor frecuencia, entre los que destacan los problemas de comportamiento, la pérdida de interés por el animal, los cambios de domicilio y el fin de la temporada de caza.

Según señala el propio estudio, algunas de estas situaciones podrían prevenirse con una mayor planificación y apoyo a las familias. Los problemas de comportamiento, por ejemplo, suelen estar relacionados con dificultades en la convivencia que, en muchos casos, pueden solucionarse con educación, asesoramiento profesional o la ayuda de un veterinario etólogo. Del mismo modo, un cambio de vivienda o una pérdida de interés por el animal evidencian que, en ocasiones, no se valoran con suficiente antelación las necesidades y el compromiso que supone convivir con un perro durante toda su vida. A ello se suma la dificultad que muchas personas encuentran para acceder a viviendas de alquiler que admitan animales.

En el caso de los perros utilizados para la caza, el informe vuelve a señalar el fin de la temporada como una de las principales causas de abandono y maltrato. Se trata de una realidad que organizaciones y entidades de protección animal llevan años denunciando y que ha cobrado especial relevancia desde la aprobación de la Ley de Protección Animal, ya que los perros utilizados para la actividad cinegética quedaron excluidos de parte de la norma. En este sentido, los colectivos animalistas reclaman desde entonces que estos animales reciban la misma protección legal que el resto de los perros para reforzar su bienestar.

Detrás de todas estas circunstancias existe un denominador común: la necesidad de fomentar una tenencia responsable desde el primer momento y seguir reforzando su protección a nivel legal. La Fundación Affinity recuerda que informarse antes de adoptar, dedicar tiempo a la educación del perro, atender sus necesidades físicas y emocionales y buscar ayuda profesional cuando aparecen problemas de comportamiento son algunas de las medidas que pueden evitar que una convivencia termine en abandono.

Miles de perros siguen esperando una familia en las protectoras y centros de acogida

Para muchos perros, la llegada a una protectora no supone el final de su historia, sino el comienzo de una nueva oportunidad. Gracias al trabajo de asociaciones, voluntarios y profesionales, miles consiguen encontrar un nuevo hogar cada año.

No obstante, otros permanecen durante meses o incluso años esperando a que alguien se fije en ellos. Son los llamados “perros invisibles”. La edad, el tamaño, determinadas características físicas o algunos prejuicios pueden hacer que el proceso de adopción sea mucho más lento para unos perros que para otros.

Por eso, el Día Mundial del Perro también invita a mirar hacia quienes todavía no tienen una familia. La adopción responsable no solo cambia la vida del animal que encuentra un hogar, también deja un espacio y recursos para que las protectoras puedan seguir atendiendo a otros perros que lo necesitan.

Celebrar este día significa reconocer el lugar que los perros ocupan en nuestras vidas, pero también recordar que el compromiso con ellos es para siempre. Elegir la adopción, asumir la responsabilidad que implica convivir con un animal y prevenir el abandono siguen siendo las herramientas más eficaces para que días como este puedan celebrarse con una realidad muy distinta.

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