La historia no es reciente: su protagonista la contó originalmente en Reddit en septiembre de 2020. Sin embargo, seis años después ha vuelto a circular después de que distintos medios recuperaran el caso en septiembre de 2026. Su inesperado desenlace explica buena parte del renovado interés, pero también plantea una cuestión que sigue vigente: ¿qué debemos hacer si encontramos un perro aparentemente abandonado?
La pareja había salido al bosque con Lucy, su pastor alemán de ocho años, buscando un lugar donde pudiera jugar y nadar. Eligieron un antiguo camping prácticamente abandonado que tenía acceso a un río.
Al llegar vieron en la entrada a un perro negro de gran tamaño y sin collar. En principio, pensaron que su responsable podía encontrarse en los alrededores. Continuaron su paseo, pero el animal los siguió durante un tiempo antes de desaparecer.
Cuando regresaban hacia el coche volvieron a verlo observándolos a distancia. La mujer intentó aproximarse, aunque el perro se mostraba desconfiado: cuando ella se acercaba demasiado, ladraba y se alejaba. Después de unos 30 minutos, la pareja decidió marcharse y avisar a los servicios de control animal cuando recuperase la cobertura telefónica. Sin embargo, la preocupación por dejarlo solo hizo que cambiaran de opinión. Compraron comida para perros en una gasolinera cercana y regresaron al bosque para intentarlo una vez más. Esta vez consiguieron ganarse poco a poco su confianza, colocarle una correa y subirlo al coche.
Tres semanas después apareció su familia: la pareja tuvo que devolver al perro del que ya se había encariñado
El perro estaba muy sucio, aunque por lo demás parecía haber recibido buenos cuidados. La pareja lo llevó a un veterinario para comprobar si tenía microchip, pero no encontraron ninguno. Como ya era tarde, decidieron llevarlo temporalmente a casa.
También comunicaron el hallazgo a una organización de protección animal y publicaron información en un grupo local de Facebook para intentar localizar a su familia. Mientras esperaban, lo bañaron y descubrieron a un animal educado, acostumbrado a vivir dentro de una casa y que se llevaba perfectamente con Lucy.
Lo llamaron Jet. Aunque mostraba cierta inseguridad y ansiedad por separación, la convivencia resultó tan buena que la mujer reconocería después haberse enamorado del perro.
Pasaron unas tres semanas sin noticias y la pareja empezó a pensar que Jet podía haber sido abandonado. Entonces su propietario vio la publicación de Facebook y contactó con ellos. Tuvieron que devolvérselo. Su nueva cuidadora reconocería después que la despedida la dejó destrozada, aunque sabía que reunir al perro con su responsable era lo correcto.
Siete días después de la despedida, el propietario de Jet tomó una decisión inesperada
Una semana después del reencuentro, el tutor del perro llamó a la pareja y explicó que, desde su regreso, Jet estaba teniendo problemas de comportamiento: se mostraba destructivo y no se llevaba bien con los otros perros de la casa. Entonces, les hizo una pregunta totalmente inesperada: si estarían dispuestos a quedárselo definitivamente.
La respuesta fue inmediata. Jet regresó con ellos y pasó a formar parte de la familia junto a Lucy. Su nueva responsable contó que, una vez de vuelta, recuperó el comportamiento tranquilo que había mostrado anteriormente.
Según supieron posteriormente, Jet tenía tres años y era un cruce de pastor alemán y labrador retriever. No es posible saber por qué se comportó de manera diferente después de regresar a su antiguo hogar, algo que su nueva responsable también reconocía. Lo cierto es que aquel encuentro casual en el bosque terminó convirtiéndose en una adopción definitiva.
Encontrar un perro perdido no significa que esté abandonado: así hay que actuar según la ley
En España, encontrar un perro solo no significa que podamos quedárnoslo automáticamente. La Ley 7/2023, de protección de los derechos y el bienestar de los animales, diferencia entre animales extraviados y abandonados y establece que corresponde a los ayuntamientos la recogida de ambos y su alojamiento en centros de protección animal.
El artículo 611 del Código Civil establece que quien encuentre un animal perdido debe devolverlo a su propietario o responsable cuando conozca su identidad. Si existen indicios fundados de abandono o maltrato, en cambio, no existe obligación de devolvérselo directamente y los hechos deben ponerse inmediatamente en conocimiento de las autoridades competentes.
Por eso, ante un perro encontrado solo, lo adecuado es intentar ponerlo a salvo únicamente si puede hacerse sin riesgo, avisar a la Policía Local o al servicio municipal correspondiente y comprobar su identificación, normalmente mediante la lectura del microchip por profesionales habilitados.
La legislación también obliga al responsable de un animal a comunicar su pérdida o sustracción a la autoridad competente en un plazo máximo de 48 horas. La ausencia de collar, por tanto, no demuestra que exista abandono.
El caso de Jet confirma por qué no conviene confundir un animal que vaga solo con un animal abandonado. Ponerlo a salvo puede ser el primer paso; comprobar su identificación y comunicar el hallazgo a las autoridades permite saber si, en algún lugar, hay una familia buscándolo.
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