¿Eres más de gatos que de perros? Un estudio explica qué puede decir eso sobre tu personalidad

¿Eres más de gatos que de perros? Un estudio explica qué puede decir eso sobre tu personalidad

La eterna discusión entre amantes de los perros y amantes de los gatos no solo ocupa conversaciones informales y redes sociales. También ha despertado el interés de los psicólogos. Durante años, distintos investigadores han intentado averiguar si existe alguna relación entre la personalidad de una persona y el animal con el que se siente más identificada.

Una de las investigaciones más citadas sobre esta cuestión fue publicada bajo el título "Dog and Cat People and the Big Five Personality Factors". El estudio analizó la personalidad de cientos de participantes utilizando el modelo de los Cinco Grandes Factores de la Personalidad (Big Five), una de las herramientas más utilizadas por la psicología moderna para describir diferencias individuales.

Los resultados mostraron que las personas que se consideran "cat people" o amantes de los gatos tienden a compartir ciertos rasgos psicológicos con más frecuencia que quienes se identifican principalmente con los perros.

El estudio que analizó si elegir perros o gatos dice algo sobre la personalidad

El rasgo que apareció con más claridad en el estudio fue la denominada "apertura a la experiencia", que la Encyclopedia Britannica define como uno de los principales predictores de creatividad, interés cultural y búsqueda de conocimiento.

Dentro del modelo Big Five, esta dimensión engloba características como la creatividad, la curiosidad intelectual, el interés por nuevas ideas, la imaginación y la inclinación hacia actividades poco convencionales. Los participantes que se identificaban como amantes de los gatos obtuvieron puntuaciones significativamente más altas en este factor que quienes preferían los perros.

Según los investigadores, estas personas suelen sentirse más cómodas explorando nuevas experiencias, valoran la originalidad y muestran una mayor disposición a cuestionar las convenciones establecidas.

Aunque la independencia no forma parte de los cinco grandes rasgos clásicos, diversos estudios posteriores han observado que las personas que prefieren los gatos también suelen describirse como más autónomas y menos dependientes de la interacción social constante.

Investigadores de la Universidad de Texas encontraron que quienes se consideran amantes de los gatos tienden a valorar más el tiempo en solitario y la autonomía personal.

Esta característica suele asociarse también al propio comportamiento de los felinos, animales que mantienen una relación cercana con las personas pero conservan un elevado grado de independencia respecto a otras mascotas domésticas.

Creatividad, sensibilidad y curiosidad: los rasgos que más se repiten entre amantes de los gatos

Otro patrón observado en diferentes investigaciones es una mayor inclinación hacia la reflexión y la introspección.

Los amantes de los gatos suelen puntuar ligeramente más alto en aspectos relacionados con la sensibilidad emocional y el análisis interno de pensamientos y sentimientos.

Esto no significa necesariamente que sean personas tímidas o antisociales. De hecho, muchos investigadores subrayan que introversión y habilidades sociales no son conceptos equivalentes.

La psicología contemporánea considera que la introversión está más relacionada con la forma en que las personas gestionan su energía mental que con su capacidad para relacionarse con los demás.

Los psicólogos también consideran que la apertura a la experiencia suele estar estrechamente relacionada con intereses artísticos y culturales.

Por eso no resulta extraño que diversos estudios hayan encontrado una representación relativamente elevada de amantes de los gatos entre personas vinculadas a actividades creativas.

La investigadora Denise Guastello, autora principal del trabajo, observó que quienes preferían los gatos tendían a mostrar mayores niveles de curiosidad intelectual y creatividad.

El estudio también encontró diferencias relacionadas con la conformidad social. En comparación con quienes preferían los perros, los amantes de los gatos tendían a mostrar una menor orientación hacia las normas sociales tradicionales y una mayor tolerancia hacia estilos de vida diversos.

Los autores señalaron que estas diferencias eran modestas, pero estadísticamente significativas.

Este hallazgo coincide con investigaciones posteriores que han vinculado la apertura mental y la creatividad con una menor necesidad de seguir convenciones establecidas.

El matiz importante del estudio: los gatos no cambian tu personalidad

Los psicólogos insisten en que estos resultados deben interpretarse con cautela. El estudio no demuestra que convivir con un gato cambie la personalidad de una persona. Más bien sugiere que individuos con determinadas características psicológicas podrían sentirse más atraídos por este tipo de mascota.

Además, muchas personas disfrutan tanto de los perros como de los gatos y no encajan claramente en una única categoría. La personalidad humana está influida por factores genéticos, educativos, culturales y sociales mucho más complejos que la simple preferencia por un animal de compañía.

Los gatos acompañan a los seres humanos desde hace miles de años. Su domesticación comenzó hace aproximadamente 9.000 años en Oriente Próximo, aunque mantuvieron una independencia mucho mayor que otras especies domésticas. Esa combinación de cercanía y autonomía explica parte de su atractivo psicológico.

La relación con los gatos suele construirse de manera diferente a la que se establece con los perros. Los felinos tienden a interactuar bajo sus propios términos, exigen una interpretación más sutil de sus señales y mantienen una autonomía que muchas personas encuentran especialmente atractiva.

Por eso, aunque ningún estudio puede definir completamente a una persona por la mascota que prefiere, la psicología sí ha encontrado patrones interesantes. Los que se destacan son una mayor apertura a nuevas experiencias, una mayor independencia y una marcada curiosidad intelectual entre quienes sienten una afinidad especial por los gatos.

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