Estas plantas que regalas en Sant Jordi son peligrosas para tu perro o gato

Estas plantas que regalas en Sant Jordi son peligrosas para tu perro o gato

Cada 23 de abril, Día de Sant Jordi, las calles de Cataluña se llenan de rosas, libros y pequeños ramos que se convierten en el regalo estrella de la jornada. Sin embargo, lo que para muchas personas es un detalle bonito, puede no ser tan inocente para nuestros compañeros de cuatro patas: los perros y los gatos.

Según la base de datos de plantas tóxicas y no tóxicas de la ASPCA (American Society for the Prevention of Cruelty to Animals), la reacción de perros y gatos ante determinadas plantas puede variar en función de varios factores. Mientras algunas pueden producir molestias digestivas leves si las ingieren, otras son peligrosas por el contacto directo con la piel.

La rosa no es tóxica para perros y gatos, pero sus espinas son peligrosas

La rosa es uno de los grandes símbolos de Sant Jordi y, en términos generales, se considera una planta no tóxica para perros y gatos según la ASPCA. Por tanto, si la ingieren no suele provocar intoxicaciones graves en estos animales.

Sin embargo, esto no significa que sea una planta totalmente segura. El riesgo principal no está en la flor en sí, sino en su tallo: las espinas que se encuentran en él pueden causar pequeñas heridas en la boca, la lengua o las encías si el animal intenta morderla o jugar con la planta.

En otros casos, las espinas también pueden producir arañazos en la piel o incluso llegar a clavarse si el perro o gato se acerca demasiado.

Por todo ello, aunque la rosa no se considere una planta tóxica, sí conviene tener precauciones y mantenerla alejada del alcance de perros y gatos.

Rosal en miniatura: belleza con posibles riesgos

El rosal en maceta se ha convertido en un regalo cada vez más popular durante Sant Jordi porque fomenta el cuidado de una planta viva, y no de una flor que acabará marchitándose si no se preserva adecuadamente. A nivel de toxicidad, comparte las mismas características con la rosa tradicional: no se considera venenosa para perros y gatos.

No obstante, de nuevo, el problema no está en ingerir lo flor, sino en su estructura. Los tallos espinosos, la tierra del tiesto y los fertilizantes utilizadas en su cultivo pueden causar reacciones más o menos graves si el animal los ingiere o entra en contacto con ellos.

El peligro oculto de la espiga de trigo para las mascotas

La espiga de trigo es el elemento más utilizado para decorar la típica rosa de Sant Jordi. Tampoco aparece como planta tóxica en las listas de la ASPCA, sin embargo, no es completamente segura.

A pesar de no contener compuestos peligrosos para el organismo de perros y gatos, su forma afilada y seca puede convertirla en un arma muy peligrosa. Las espigas pueden clavarse en la boca, garganta o incluso en el tracto digestivo si el animal la ingiere, provocando molestias y lesiones que pueden ser graves.

Por otro lado, pueden clavarse en la cavidad nasal o en las almohadillas de sus patas.

Eucalipto: la planta más problemática de los ramos de Sant Jordi

El eucalipto suele utilizarse en muchas ocasiones también como elemento decorativo, junto a la espiga y la rosa. Aporta un toque verde y un aroma muy característico, pero en este caso sí nos encontramos ante una planta potencialmente tóxica para perros y gatos.

Según la ASPCA, el eucalipto puede provocar síntomas como vómitos, diarrea, letargo o salivación excesiva si el animal lo ingiere.

Esto no quiere decir que sea una planta extremadamente peligrosa en todos los casos, pero sí que hay que tener especial cuidado porque hay altas probabilidades de que produzca molestias. Por ello, aunque los daños sean leves, es preferible mantener el eucalipto alejado de perros y gatos.

Paniculata: la flor que acompaña a la rosa y no es recomendable para mascotas

Conocida como “nube” o “velo de novia”, la paniculata se está posicionando como otra de las favoritas para decorar la clásica rosa de Sant Jordi. Aporta un toque extra de elegancia y sofisticación por la forma de sus flores, pero, aunque pueda parecer inofensiva, puede producir síntomas digestivos si perros y gatos la ingieren.

La ASPCA no la considera especialmente tóxica, pero sí señala que, en caso de ingestión, “pueden presentarse molestias gastrointestinales leves, como vómitos y diarrea”. Por ello, a pesar de no presentar un peligro grave, es recomendable evitar que los animales tengan acceso a ella.

En todos los casos, la clave está en la prevención. Conocer qué estamos llevando a casa y cómo puede afectar a nuestros perros y gatos es necesario para evitar sustos innecesarios. No se trata de romper con la tradición de regalar plantas, sino de colocarlas en lugares estratégicos para que los animales no puedan alcanzarlas, o de buscar alternativas seguras para ellos.

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