Durante más de un siglo, la tortuga gigante de Fernandina fue considerada una especie perdida para siempre. Endémica de una de las islas más jóvenes y volcánicas de Galápagos, su ausencia alimentó la idea de una extinción silenciosa. Sin embargo, un hallazgo inesperado cambió esa historia y devolvió la esperanza a la conservación.
Pero, ¿cómo ha sido el regreso de la tortuga gigante de Fernandina y qué significa para la especie?
El sorprendente regreso de la tortuga gigante de Fernandina
Durante más de un siglo, científicos y conservacionistas asumieron que la tortuga gigante de Fernandina (Chelonoidis phantasticus), endémica de la isla volcánica Fernandina en el archipiélago de las Islas Galápagos (Ecuador), se había extinguido sin dejar rastro. La última vez que se había visto un ejemplar vivo fue en 1906, cuando una expedición científica recolectó un macho que fue descrito formalmente. Desde entonces, no se ubicó ningún otro individuo vivo y la especie quedó en la historia como una de las más esquivas y misteriosas del planeta.
Sin embargo, el 17 de febrero de 2019 marcó un punto de inflexión cuando una expedición conjunta del Parque Nacional Galápagos y la organización Galápagos Conservancy encontró, entre los campos de lava y vegetación de Fernandina, una tortuga gigante hembra adulta. Este hallazgo fue extraordinario: después de 113 años sin evidencias concluyentes de su existencia, por fin se había confirmado que la especie no solo sobrevivía, sino que estaba viva en el territorio que siempre había habitado.
A este ejemplar se le dio el nombre de “Fernanda”, en honor a su isla de origen. El descubrimiento fue confirmado con estudios genéticos que compararon el ADN de Fernanda con el del único individuo conocido de 1906, demostrando que pertenecen a la misma especie y que ésta no se había extinguido.
¿Por qué se creía extinta la tortuga gigante de Fernandina?
Esta creencia se basó en décadas de ausencia de observaciones confiables y en las condiciones extremas del hábitat donde vivía. La isla de Fernandina es una de las más remotas y menos accesibles del archipiélago ecuatorial, dominada por flujos de lava reciente y terrenos muy difíciles de explorar. Esto dificultó enormemente las expediciones en busca de posibles supervivientes.
Desde el último espécimen documentado en 1906, ninguna expedición encontró tortugas o huellas concluyentes durante décadas, lo que llevó a organizaciones como la Unión Internacional para la Conservación de la Naturaleza (UICN) a considerar a la especie como posiblemente extinta hasta 2017. Ese año su estatus fue oficialmente cambiado a críticamente en peligro de extinción, reflejando la posibilidad de que aún subsistieran individuos mientras persistieran indicios como excrementos o huellas aisladas.
Además de las dificultades logísticas y ambientales para encontrar individuos, la historia de la tortuga estuvo marcada por la intervención humana y la explotación. Durante los siglos XVIII y XIX, los marineros y balleneros redujeron drásticamente las poblaciones de tortugas gigantes en las Galápagos debido a la caza indiscriminada para obtener carne y grasa, contribuyendo a la desaparición de varias subespecies o poblaciones locales.
Características únicas de la tortuga gigante de Fernandina
Esta especie pertenece al Complejo Chelonoidis nigra, un grupo de tortugas gigantes endémicas de las Galápagos que presenta una notable variación morfológica entre islas, producto del aislamiento geográfico. Aunque comparten rasgos generales como el caparazón abovedado, el cuello largo y una dieta herbívora, cada población insular ha desarrollado características propias.
En Chelonoidis phantasticus, el ejemplar descrito en 1906 destacó por un caparazón inusualmente pronunciado y ensanchado, tan singular que dio origen al nombre de “tortuga gigante fantástica”. La hembra adulta hallada en 2019, conocida como Fernanda, no presentaba exactamente esa forma, lo que generó dudas iniciales. Sin embargo, los análisis genéticos confirmaron que ambos pertenecen a la misma especie, evidenciando que ese rasgo puede variar dentro de la población.
Como otras tortugas gigantes de Galápagos, la especie es muy longeva, con una esperanza de vida superior a los 100 años, y cumple un rol ecológico fundamental como gran herbívoro, contribuyendo a la dispersión de semillas y a la estructura de la vegetación insular.
El futuro de la especie: retos y planes de conservación
El hallazgo de Fernanda representó un acontecimiento histórico y un motivo de esperanza para la conservación, aunque la situación de la tortuga gigante de Fernandina sigue siendo extremadamente delicada. Hasta 2026, Fernanda es el único individuo confirmado vivo, lo que coloca a la especie al borde de la extinción funcional. No obstante, la presencia de huellas y excrementos en algunas zonas de la isla sugiere que podrían existir otros ejemplares, cuya localización resulta difícil debido a la inaccesibilidad del terreno volcánico y a la escasa cobertura vegetal.
Los esfuerzos de conservación se concentran en varias estrategias complementarias:
- Por un lado, se planifican expediciones de búsqueda más intensivas en áreas poco exploradas de Fernandina, con el objetivo de encontrar posibles parejas o descendientes.
- Por otro, si se logra localizar al menos otro individuo, especialmente un macho, se evalúa la implementación de un programa de reproducción en cautiverio, siguiendo experiencias exitosas con otras tortugas gigantes de Galápagos.
- Finalmente, se mantiene como prioridad la protección y el monitoreo del hábitat, clave para minimizar impactos humanos y prevenir la introducción de especies invasoras.
El futuro de la tortuga gigante de Fernandina sigue siendo incierto, pero Fernanda ha demostrado que incluso las especies más amenazadas pueden sorprendernos.
Si deseas leer más artículos parecidos a Fernanda, la tortuga gigante que vuelve a la vida y desafía la extinción: un hallazgo que nadie creía posible, te recomendamos que entres en nuestra categoría de Animales en peligro de extinción.
- Gaughran, S. J., Gray, R., Ochoa, A., Jones, M., Fusco, N., Miller, J. M., ... & Jensen, E. L. (2025). Whole-genome sequencing confirms multiple species of Galapagos giant tortoises. Evolution, 79(2), 296-308.
- Jensen, E. L., Gaughran, S. J., Fusco, N. A., Poulakakis, N., Tapia, W., Sevilla, C., ... & Caccone, A. (2022). The Galapagos giant tortoise Chelonoidis phantasticus is not extinct. Communications biology, 5(1), 546.
- Olson, S. L., & David, N. (2014). The gender of the tortoise genus Chelonoidis Fitzinger, 1835 (Testudines: Testudinidae). Proceedings of the Biological Society of Washington, 126(4), 393-394.