La Ley de Bienestar Animal fue aprobada en el año 2023, pero no todas sus medidas están vigentes a día de hoy, 3 años después, lo que genera cierta confusión entre los cuidadores. Esto se debe a que algunas de ellas, como el curso para una tenencia responsable o la contratación de un seguro de responsabilidad civil, requieren de un desarrollo reglamentario que, en la actualidad, todavía se encuentra en fase de tramitación.
Pero otras prohibiciones y obligaciones sí son exigibles ya y, en consecuencia, eludirlas puede llevar a sanciones económicas, incluso a algunas muy elevadas. Un ejemplo es dejar a un perro encerrado dentro de un coche.
Lo que dice la ley: no se puede dejar a los perros en vehículos cerrados
La Ley 7/2023, de 28 de marzo, de protección de los derechos y el bienestar de los animales, más conocida como Ley de Bienestar Animal, es la normativa que en la actualidad rige en España para proteger a los animales de compañía. Entre distintas medidas que podemos considerar más técnicas, otras se refieren, directamente, a los cuidados básicos que los tutores deben dispensarles a sus animales.
Estos cuidados se establecen en diferentes artículos en forma de prohibiciones y de obligaciones. Su objetivo es preservar, al máximo, el bienestar de los animales. Entre las obligaciones, el artículo 24 señala "No dejarlos solos dentro de vehículos cerrados, expuestos a condiciones térmicas o de cualquier otra índole que puedan poner su vida en peligro".
Por lo tanto, por ley, los cuidadores no pueden irse del vehículo, abandonando en su interior a un animal, cuando la climatología o cualquier otra circunstancia pudieran suponer un peligro para su vida. Es inevitable pensar en el verano y en los perros que llegan a fallecer, por golpe de calor, cuando se les deja cerrados dentro del coche.
Las multas por incumplir la ley pueden llegar hasta los 200.000 euros
Evidentemente, incumplir la legislación vigente tiene multa y, en este caso, puede llegar a ser muy cuantiosa, en función del daño que se le cause al animal. La Ley 7/2023 categoriza las infracciones en leves, graves y muy graves, cada tipo con una multa diferente (artículo 76). Dejar al perro cerrado dentro de un vehículo, aunque no le suceda nada, ya supone la inobservancia de la obligación que establecía el artículo 24, por lo que el cuidador se enfrentará a un apercibimiento o a una multa que puede oscilar de 500 a 10.000 euros.
Pero la cuantía puede incrementarse si al animal se le provoca algún daño o sufrimiento, de cualquier índole. En este caso, estaríamos ante una infracción grave, penada con multas de 10.001 a 50.000 euros. Por desgracia, no son raros los casos en los que, en los meses de verano, llegan noticias de perros que han fallecido por haberlos dejado expuestos a las altas temperaturas de un vehículo cerrado al sol. Si el animal muriese a consecuencia del encierro indebido, la infracción será cualificada como muy grave, con multas que pueden ir de los 50.001 hasta los 200.000 euros.
El peligro mortal del golpe de calor en perros dentro del coche
La Ley de Bienestar Animal, como hemos explicado, tiene como objetivo principal la protección de los animales de compañía. Cuando plantea sanciones económicas tan elevadas para aquellas personas que dejan a sus perros encerrados en vehículos al sol o en días de altas temperaturas, es porque las consecuencias pueden ser fatales. En el interior del coche es muy fácil que la temperatura ambiente ascienda por encima de valores compatibles con la vida.
Hay que tener en cuenta que los perros no sudan como las personas. Ellos, básicamente, refrigeran su temperatura corporal mediante el jadeo, mecanismo respiratorio que les sirve para intercambiar el aire más caliente de su interior con el más fresco del exterior. Pero cuando en este exterior la temperatura es más elevada, es imposible que el intercambio sea efectivo. Es lo que sucede si se deja a un perro encerrado en un coche al sol.
La temperatura corporal ascenderá por encima de los 42 o 43 ºC, lo que pone en peligro su vida al afectar a todos los sistemas del organismo. Un perro que está sufriendo un golpe de calor jadeará de forma constante y alarmante, echará una saliva espesa, las encías se verán rojas o azuladas, podrá vomitar, convulsionar y, finalmente, colapsará. El golpe de calor es una urgencia veterinaria que requiere actuar de inmediato para intentar salvar la vida del animal. Incluso con una atención rápida, el resultado puede ser fatal.
En definitiva, la ley es clara: dejar a un perro encerrado en un coche, sobre todo cuando las condiciones son adversas, al punto de suponer un riesgo potencial para su vida, supone un incumplimiento de la legislación vigente. Como tal, puede ser penado con multas que ascienden hasta los 200.000 euros; llegando a esta elevada cifra si, a consecuencia del encierro, el perro llega a fallecer.
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