El maltrato animal no siempre consiste en una agresión directa. No proporcionar los cuidados necesarios, ignorar una lesión o mantener durante demasiado tiempo un elemento que causa dolor también puede tener consecuencias para el responsable de un animal. Un caso ocurrido en Mallorca muestra hasta dónde puede llegar esa falta de supervisión.
La Guardia Civil investiga a una persona por un presunto delito de maltrato animal después de encontrar a dos perros de raza akita inu en condiciones deficientes en Santa Eugènia, municipio situado en el centro de Mallorca. Uno de ellos presentaba una profunda lesión alrededor del cuello.
El caso resulta especialmente significativo porque la herida no habría sido consecuencia de un golpe. Según las primeras comprobaciones, el collar del perro no fue adaptándose a su crecimiento, hasta quedar demasiado pequeño y terminar incrustándose en su piel.
Así encontraron los agentes a los dos perros tras recibir la denuncia
La investigación comenzó a partir de una denuncia presentada ante la Policía Local de Santa Eugènia. Los hechos llegaron posteriormente al Servicio de Protección de la Naturaleza (Seprona) de la Guardia Civil.
Cuando los agentes inspeccionaron a los animales comprobaron que ambos estaban en deficientes condiciones de bienestar. El estado de uno de los akita inu era especialmente preocupante: presentaba una herida profunda, de entre dos y tres centímetros, alrededor del cuello. La lesión habría sido provocada por el propio collar. A medida que el perro creció, este se habría quedado pequeño y terminó oprimiéndole el cuello hasta incrustarse en la piel.
Los dos animales fueron retirados para garantizar su seguridad y recibir asistencia veterinaria. En la operación participaron la Guardia Civil, la Policía Local, el Ayuntamiento de Santa Eugènia y la Fundació Natura Parc. Posteriormente fueron trasladados a las instalaciones de esta entidad, donde permanecen bajo atención veterinaria mientras se recuperan.
La persona responsable ha quedado investigada como presunta autora de un delito de maltrato animal. Eso no equivale a una condena: será el procedimiento judicial el que determine finalmente si existe responsabilidad penal.
No cuidar adecuadamente a un animal también puede considerarse maltrato
Una de las claves del caso está en que la legislación española no limita el concepto de maltrato a pegar, herir deliberadamente o matar a un animal.
La Ley 7/2023 de protección de los derechos y el bienestar de los animales prohíbe tanto maltratar y agredir físicamente como someter a los animales a trato negligente o prácticas capaces de provocar sufrimiento o daños físicos o psicológicos.
Además, establece obligaciones concretas para quienes tienen animales de compañía. Entre ellas se encuentran mantenerlos en buen estado de salud e higiene y proporcionarles un alojamiento adecuado a sus dimensiones y necesidades.
Cuando permanecen en espacios abiertos, la normativa exige también protección frente a las inclemencias meteorológicas, acceso a agua y alimentación y unas condiciones higiénico-sanitarias adecuadas.
Esto convierte la supervisión cotidiana en una parte esencial de la tenencia responsable. Un collar, arnés u otro accesorio que inicialmente tiene el tamaño correcto puede dejar de tenerlo cuando un cachorro crece, gana peso o cambia su constitución. Revisar periódicamente su ajuste permite detectar roces, pérdida de pelo, inflamación o heridas antes de que se agraven.
No cualquier negligencia es delito: la gravedad del daño puede ser determinante
Todos los descuidos no constituyen automáticamente un delito. Para determinar la responsabilidad resulta fundamental valorar la gravedad del daño, las circunstancias en las que se produjo y la atención que recibió posteriormente el animal.
El artículo 340 bis del Código Penal establece que causar a un animal doméstico una lesión que requiera tratamiento veterinario para recuperar su salud puede castigarse con tres a 18 meses de prisión o multa de seis a 12 meses, además de inhabilitación de uno a tres años para tener animales y desarrollar determinadas actividades relacionadas con ellos.
La legislación contempla asimismo supuestos de maltrato grave cuando las lesiones no requieren ese tratamiento. La calificación concreta del caso mallorquín dependerá, por tanto, de las pruebas reunidas, los informes veterinarios y la posterior valoración judicial.
Esta diferencia entre infracción administrativa y delito explica también por qué el estado veterinario del animal puede convertirse en una prueba fundamental en este tipo de investigaciones.
Qué hacer ante un posible caso de abandono o maltrato animal
La actuación de Santa Eugènia comenzó precisamente con una denuncia ciudadana, algo que la Guardia Civil considera fundamental para detectar situaciones que pueden permanecer ocultas dentro de propiedades privadas.
Ante un animal con heridas visibles, extrema delgadez, falta prolongada de agua o alimento, condiciones higiénicas muy deficientes o cualquier otra situación que haga sospechar de maltrato o desatención, puede avisarse a las fuerzas de seguridad.
La Guardia Civil recuerda que estos hechos pueden comunicarse a través del 062. En una emergencia también puede recurrirse al 112 y, dependiendo del municipio, a la Policía Local.
El episodio de Mallorca deja así una enseñanza distinta a la de los casos de agresión directa: tener un animal implica observar su estado y atender sus necesidades a medida que cambian. Un objeto tan cotidiano como un collar puede convertirse en una fuente de lesiones graves cuando deja de ajustarse correctamente y nadie interviene a tiempo
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