Todos los veranos, miles de familias españolas emprenden viajes por carretera acompañadas de sus perros. Para muchos animales supone una experiencia agradable, pero para otros el trayecto puede convertirse en una situación de estrés, ansiedad o incluso mareo. Babeo excesivo, jadeo, inquietud, temblores, náuseas y vómitos son algunos de los síntomas más frecuentes del llamado mareo por movimiento, un problema que afecta especialmente a cachorros y perros poco acostumbrados a viajar.
Aunque numerosos propietarios creen que permitir al perro asomarse o mirar continuamente por la ventanilla ayuda a distraerlo, varios veterinarios advierten de que este gesto puede tener el efecto contrario. Uno de ellos es Israel Pérez, veterinario conocido en redes sociales como TuVeterinarioOnline, quien ha explicado por qué esta práctica puede aumentar el malestar del animal y qué medidas sencillas ayudan a que los desplazamientos sean mucho más cómodos.
"Si tu perro babea, se pone nervioso o incluso vomita cuando va en coche, hay algo que muchos dueños hacen con buena intención, pero que puede empeorar el problema", asegura Pérez. "Suponen que dejarle mirar por la ventana le ayuda a disfrutar del trayecto, pero en algunos casos puede aumentar la sensación de mareo debido a la gran cantidad de estímulos visuales en movimiento", agrega.
Además de reducir estos estímulos, hay otras medidas sencillas que pueden marcar la diferencia: evitar que coma unas horas antes del viaje, mantener una temperatura agradable en el coche y acostumbrarlo poco a poco con trayectos cortos asociados a experiencias positivas.
Las recomendaciones coinciden además con las de organismos como la Dirección General de Tráfico (DGT) y con las pautas de asociaciones veterinarias internacionales especializadas en bienestar animal.
Si tu perro babea, jadea o vomita en el coche, esta puede ser la causa
El mareo por movimiento se produce por un conflicto entre la información que recibe el cerebro a través de los ojos y la que llega desde el oído interno, responsable del equilibrio. Es el mismo mecanismo que explica que algunas personas se mareen leyendo durante un viaje.
En los perros ocurre algo parecido. El vehículo está en movimiento, el sistema vestibular detecta aceleraciones y cambios de dirección, mientras que los estímulos visuales cambian constantemente.
Esta descoordinación puede provocar náuseas, salivación excesiva, jadeo, vómitos e incluso ansiedad anticipatoria cuando el animal asocia el coche con experiencias desagradables.
Los cachorros son especialmente propensos porque su sistema vestibular todavía no ha terminado de desarrollarse, aunque algunos perros adultos también mantienen este problema durante toda su vida.
Israel Pérez recomienda que los perros con tendencia al mareo viajen dentro de un transportín homologado y adaptado a su tamaño, ya que limita el campo visual y reduce la cantidad de estímulos que reciben durante el trayecto.
Además de contribuir al bienestar del animal, el transportín constituye uno de los sistemas de transporte más seguros según la DGT.
No le des de comer justo antes del viaje: el consejo veterinario para reducir el mareo en perros
Las recomendaciones del veterinario no se limitan al uso del transportín. También aconseja evitar que el perro coma entre dos y tres horas antes de salir. Un estómago menos lleno reduce la probabilidad de náuseas y vómitos durante el trayecto.
Mantener una temperatura agradable dentro del vehículo también resulta fundamental. El calor favorece la deshidratación y puede aumentar considerablemente la sensación de malestar.
Otro aspecto importante consiste en acostumbrar progresivamente al perro al coche. Los especialistas en comportamiento animal recomiendan comenzar con desplazamientos muy cortos, de apenas unos minutos, y finalizar siempre con una experiencia positiva: un paseo, una sesión de juego, una excursión o cualquier actividad que el perro disfrute.
De este modo, el vehículo deja de asociarse únicamente con visitas al veterinario o viajes largos y comienza a formar parte de experiencias agradables.
En algunos animales especialmente sensibles, los veterinarios pueden valorar el uso de medicamentos específicos contra el mareo o tratamientos dirigidos a reducir la ansiedad, siempre bajo supervisión profesional.
Transportín, arnés o separador: así debe viajar tu perro en el coche, según la DGT
La Dirección General de Tráfico recuerda que el bienestar del animal está estrechamente relacionado con la seguridad vial.
Un perro suelto dentro del habitáculo puede multiplicar el riesgo de lesiones tanto para él como para los ocupantes del vehículo en caso de frenazo o accidente.
Por ello recomienda utilizar siempre sistemas de retención homologados, ya sea transportines, arneses de doble anclaje o separadores cuando el animal viaja en el maletero de vehículos familiares.
La DGT también aconseja realizar una parada aproximadamente cada dos horas para que el perro pueda beber agua y pasear unos minutos, evitar dejar al animal solo dentro del coche, especialmente durante el verano, mantener una ventilación adecuada sin permitir que saque la cabeza por la ventanilla y planificar los viajes evitando las horas de mayor calor.
Los veterinarios añaden que si el perro presenta vómitos frecuentes, ansiedad intensa o síntomas persistentes, conviene consultar con un profesional. En muchos casos, un sencillo programa de habituación o un tratamiento específico puede transformar completamente la experiencia de viajar.
Como recuerda Israel Pérez, prevenir el mareo no solo evita un trayecto incómodo. También contribuye a reducir el estrés, mejora el bienestar del animal y facilita que los viajes formen parte de experiencias positivas compartidas con toda la familia.
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