Juan Manuel Liquindoli, educador canino: “Los perros que ladran a todo en la calle pueden estar desbordados por el estrés que acumulan en casa”

Juan Manuel Liquindoli, educador canino: “Los perros que ladran a todo en la calle pueden estar desbordados por el estrés que acumulan en casa”

El comportamiento canino es una disciplina apasionante que permite conocer mejor las reacciones de los perros que conviven con nosotros, lo que es clave para entenderlos y poder ofrecerles lo que necesitan. La comprensión de su naturaleza es la base de una relación exitosa y sin problemas.

Pero lo cierto es que son muchas las cuestiones relativas a la conducta de nuestros compañeros caninos que despiertan dudas en los cuidadores y pueden suponer un obstáculo a la hora de manejar al animal fuera y dentro del hogar.

Para facilitarnos la tarea, profesionales como Juan Manuel Liquindoli, educador canino, comparten en sus redes sociales informaciones relevantes. En una de sus últimas publicaciones Liquindoli explica qué hacer cuando el perro ladra durante el paseo. Su estado emocional es la clave.

El paseo no es solo ejercicio: el perro necesita salir para explorar, olfatear y relacionarse

Todos los perros necesitan incorporar el paseo a sus rutinas diarias para garantizar su bienestar tanto físico como emocional. El paseo es una forma de hacer ejercicio y estirar las patas, pero, también, una oportunidad para que el perro interactúe con sus congéneres, con otras personas y, en general, con el entorno en el que debe convivir, muchas veces lleno de ruidos, tráfico, obras, gritos, etc. Es fundamental que lo conozca para que no le suponga un problema.

Además, el perro debe poder ir a su ritmo, olfateando el ambiente para detectar las señales que dejan otros perros o animales y que para él son muy importantes, aunque a nosotros nos pasen desapercibidas. Él también dejará sus señales de olor o visuales (por ejemplo, si rasca en el suelo) para que las interpreten sus congéneres.

Por estas conductas que despliega al salir de casa podemos afirmar que el paseo es una necesidad física y mental para todos los perros, con independencia de su edad o de que vivan en un pequeño apartamento o en una casa con amplio espacio exterior. Pero es cierto lo que comenta el educador canino: algunos perros salen a la calle ladrando y alterados, lo que complica mucho el paseo.

El perro no ladra durante el paseo por desobediencia: su ladrido revela cómo se siente

Según Juan Manuel Liquindoli, existen varias causas que pueden explicar los ladridos del perro durante el paseo. Cuando decimos ladridos hablamos también de saltos, tirones o incluso aullidos, al punto de que “parece que el perro se transforma por completo”, como indica Liquindoli.

Para el educador “es importante comprender las causas para poder trabajarlas” e insiste en que, en ningún caso, el ladrar se debe a un intento del animal por molestar o por portarse mal a propósito. Al contrario, el perro solo está “mostrando un estado emocional”. O, en otras palabras, “la ciencia confirma que esto no es desobediencia”.

Liquindoli explica que salir a la calle para algunos perros “es un choque directo a su sistema nervioso”. Recurriendo a la ciencia, el educador se extiende en este punto clave: “El ladrido no es un ruido aleatorio”, como han descubierto los últimos estudios. “Frecuencia, ritmo y duración cambian según su estado emocional”, de esta manera, un ladrido agudo y rápido es sinónimo de excitación desbordada, mientras que un ladrido más grave y sostenido implica tanto territorialidad como alerta.

Liquindoli concluye que “la puerta de la casa es una barrera que separa un ambiente bajo control de un mundo hiperestimulante”, lo que explica el estado alterado del perro en el momento de cruzarla para salir a pasear. Antes del paseo es donde debemos concentrar las medidas para cambiar esta situación.

Lo que recomienda Juan Manuel Liquindoli para que el perro salga de casa más tranquilo

Como hemos comentado, el perro a punto de salir de casa puede entrar en un estado emocional muy alejado de la tranquilidad con la que suele permanecer en el interior de su domicilio, en un entorno familiar que conoce y controla. Si, además, nosotros le tiramos de la correa en un intento de que vaya más despacio o le gritamos por el mismo motivo, solo estaremos consiguiendo justo lo contrario de lo que queremos, es decir, lo pondremos todavía más nervioso.

Para Liquindoli este tipo de situaciones y estos ladridos con origen emocional no deben ser corregidos, sino que tendremos que esforzarnos en trabajar las causas que los generan. Para ello recomienda atender a los siguientes aspectos:

  • Revisar su rutina global, pues es posible que acumule estrés durante todo el día, lo que explica su alteración máxima a la hora del paseo.
  • Gestionar el entorno, ya que puede haber elementos que lo pongan nervioso. Si los localizamos, podríamos evitarlos, por ejemplo, apunta Liquindoli, cambiando la ruta o los horarios.
  • Trabajar la regulación antes de salir de casa, esto es, intentar ofrecerle actividades que lo ayuden a iniciar el paseo con más tranquilidad, como juegos de olfato o alimento en comederos interactivos.
  • Practicar ejercicios específicos de educación con el objetivo de “resignificar” aquellos elementos que “desbordan” al animal.

En definitiva, para muchos perros el momento de salir a la calle supone un desbordamiento emocional que pueden manifestar mediante ladridos, saltos o tirones, lo que dificulta mucho su manejo durante los paseos. Esta conducta debe hacernos revisar sus rutinas y tomar medidas, como el cambio de rutas o los juegos interactivos, para ayudarle a mantenerse tranquilo a la hora de emprender el paseo.

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