Juan Manuel Liquindoli, educador canino: “Que un perro envejezca no significa que disfrute menos de la vida, sino que necesita que adaptemos sus cuidados para mejorar su bienestar”

Juan Manuel Liquindoli, educador canino: “Que un perro envejezca no significa que disfrute menos de la vida, sino que necesita que adaptemos sus cuidados para mejorar su bienestar”

Por desgracia, todos los cuidadores saben que lo normal es que sus perros envejezcan y fallezcan antes que ellos, pues su vida media suele ser de unos 15 años, más o menos en función de criterios como la raza, el tamaño, la genética y, por supuesto, los cuidados que el animal reciba a lo largo de toda su vida.

Pero que un perro cumpla una edad avanzada no quiere decir que debamos resignarnos a su fallecimiento sin hacer absolutamente nada. De hecho, la medicina preventiva, recomendable desde el nacimiento, y el manejo en el hogar pueden hacer mucho por el bienestar y la calidad de vida. El educador canino Juan Manuel Liquindoli, desde sus redes sociales, comparte consejos para mejorar la etapa geriátrica de nuestros perros.

Envejecer no significa tener que vivir con dolor o malestar

En primer lugar, hay que dejar claro que, aunque el envejecimiento es un proceso irreversible, no lo tienen por qué ser las condiciones que pueden presentarse en esta etapa. Es más, incluso las patologías degenerativas pueden tratarse para mantener calidad de vida, aunque no se puedan curar.

Por ejemplo, un perro de edad avanzada es normal que sufra problemas en las articulaciones, a nivel renal o la llamada disfunción cognitiva, que es un trastorno muy similar al Alzhéimer de las personas. Estas patologías son degenerativas y no van a poder curarse, pero sí se pueden tratar para controlar la sintomatología, reducir el dolor y hacer más cómoda la vida del perro.

Por lo tanto, los cuidadores de estos animales no deben resignarse a que el perro cojee, coma peor o vomite achacándolo a la edad. Hay que acudir al veterinario, mejor al primer síntoma, para iniciar el tratamiento. De esta forma, es posible ofrecer más calidad e incluso una mayor esperanza de vida al animal.

Por otra parte, conviene acudir a revisión con nuestro perro geriátrico al menos una vez al año, incluso aunque parezca estar bien de salud. Con una sencilla exploración física y una analítica básica se pueden detectar enfermedades en fases iniciales y comenzar su tratamiento desde el primer momento. Aunque no se curen, la diferencia entre tratar o no puede ser considerable en cuanto a bienestar animal.

Los cambios que recomienda Liquindoli para mejorar la calidad de vida de un perro mayor

Como hemos dicho, convivir con un perro anciano no implica que haya que resignarse a que sufra continuos achaques que no se pueden solucionar, precisamente por cuestión de su edad. Al contrario, profesionales como el educador Juan Manuel Liquindoli recomiendan implantar medidas para mejorar la calidad de vida de estos animales en su etapa final. Estas medidas ayudan a encontrar “otras formas de disfrutar” la vida, ajustándonos a la nueva realidad de nuestro perro según va cumpliendo años. Destacamos estos pequeños cambios que pueden marcar grandes diferencias:

  • Actividades de estimulación sensorial y cognitiva: el deterioro en estas funciones es inherente a la edad, pero puede ayudar a que el perro se mantenga más activo sacarlo a pasear con tiempo para que pueda olfatear a su ritmo todo lo que quiera, ofrecerle juegos de olfato para estimularlo, permitirle descansar experimentando las sensaciones al aire libre o proporcionarle caricias y masajes, que encima pueden favorecer la detección de la aparición de masas o dolores de forma temprana.
  • Ajustes en su entorno: el objetivo es aumentar la comodidad en el interior del domicilio. Por ejemplo, podemos colocar rampas para acceder a espacios elevados sin forzar, preparar espacios sin escaleras o poner alfombras antideslizantes para prevenir caídas.
  • Observación al detalle: en esta etapa final de su vida es normal que el perro experimente cambios en su comportamiento, que se derivan de todos los cambios físicos y fisiológicos asociados al envejecimiento. Puede orinar en casa, olvidar las órdenes que obedecía perfectamente, mostrarse más cabezota o irritable, etc. Hay que tener paciencia, adaptarse y entender que se debe a su avanzada edad

Las señales que indican que un perro mayor necesita atención veterinaria

Hemos visto la importancia de los cuidados veterinarios en esta etapa final de la vida de los perros y la recomendación de llevarlos a revisión, por lo menos, una vez al año. Además, en casa deberíamos estar atentos a cualquier cambio que pueda significar la presencia de una enfermedad.

Modificaciones en el comportamiento, alteraciones en las rutinas, comer y beber menos o más, entre otros, pueden ser signos de un problema de salud que tiene que revisar el veterinario. A edades avanzadas los perros son más vulnerables. No podemos esperar a que las molestias se solucionen solas. Esperar solo complicaría el cuadro, aumentaría el sufrimiento y disminuiría las posibilidades de mejora.

En definitiva, hacia el final de la vida de un perro es normal que se produzcan una serie de cambios relacionados con la vejez. El paso de los años es imparable y no se puede hacer nada por detenerlo, pero sí es muy posible implantar medidas de manejo que pueden ayudar a que el perro mayor esté más cómodo y bien cuidado.

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