La ciencia explica por qué perros y gatos pueden reducir el estrés y mejorar el estado de ánimo

La ciencia explica por qué perros y gatos pueden reducir el estrés y mejorar el estado de ánimo

Los perros y los gatos llevan miles de años acompañando a los seres humanos, pero solo en las últimas décadas la neurociencia ha comenzado a explicar qué sucede exactamente en nuestro organismo cuando compartimos tiempo con ellos. ¿Por qué acariciar a un perro parece aliviar el estrés? ¿Por qué muchas personas sienten una calma inmediata al escuchar el ronroneo de un gato? ¿Existe realmente un efecto sobre el cerebro o se trata solo de una percepción subjetiva?

La investigación científica apunta cada vez con mayor claridad a que la relación con los animales de compañía tiene efectos medibles sobre distintos procesos biológicos relacionados con las emociones. Pero los especialistas también sostienen que conviene evitar afirmaciones simplistas: tener un perro o un gato no sustituye un tratamiento psicológico ni garantiza por sí solo una mejor salud mental.

Qué pasa en tu cerebro cuando acaricias a un perro y mantienes contacto visual con él

Uno de los trabajos más recientes, publicado en Scientific Reports, analizó mediante electroencefalografía qué ocurre en el cerebro durante la interacción con un perro. Los investigadores comprobaron que acciones tan sencillas como acariciarlo o mantener contacto visual aumentaban la actividad en determinadas bandas cerebrales relacionadas con la atención, la concentración y el procesamiento emocional, en comparación con interactuar con un perro de peluche.

Estos resultados ayudan a explicar por qué muchas personas describen una sensación de relajación y bienestar tras pasar unos minutos con su mascota. No significa que el cerebro "se cure", sino que determinados circuitos implicados en la regulación emocional se activan de forma diferente durante la interacción con un animal vivo.

A ello se suma el componente afectivo del vínculo. El contacto físico, las rutinas compartidas y la comunicación no verbal generan una experiencia distinta de la que se produce con otros estímulos cotidianos.

Qué hormonas cambian cuando interactuamos con animales y cómo influyen en el estrés

Buena parte del interés científico se centra en las hormonas implicadas en la respuesta al estrés.

Una revisión sistemática publicada en Comprehensive Psychoneuroendocrinology analizó decenas de investigaciones sobre intervenciones asistidas con animales y llegó a al conclusión de que existe evidencia consistente de varios mecanismos biológicos.

Entre ellos destacan la reducción de los niveles de cortisol, la principal hormona relacionada con el estrés, el aumento de la oxitocina, conocida popularmente como la "hormona del vínculo", la activación de circuitos cerebrales asociados con la recompensa y la mejora de la comunicación entre regiones cerebrales implicadas en el control de las emociones.

Pero los autores subrayan que todavía hacen falta estudios más amplios para conocer exactamente cuánto duran estos efectos y qué personas pueden beneficiarse más.

Perros y gatos pueden mejorar tu ánimo, pero no funcionan siempre como un “escudo” contra el estrés

La respuesta corta es que ambos pueden favorecer el bienestar emocional, aunque no necesariamente de la misma manera.

Una investigación publicada en Frontiers in Psychology siguió durante varios días a 188 propietarios mediante evaluaciones repetidas a lo largo de la jornada. El estudio encontró que interactuar tanto con perros como con gatos se asociaba con un aumento del estado de ánimo positivo y una reducción del afecto negativo.

Sin embargo, los investigadores no encontraron pruebas sólidas de que las mascotas funcionen siempre como un "escudo" frente al estrés. De hecho, observaron diferencias entre especies dependiendo del contexto emocional y del tipo de situación vivida por sus propietarios.

Esto significa que el beneficio emocional existe, pero resulta mucho más complejo de lo que durante años se pensó.

Paseos, menos soledad y más calma: por qué vivir con mascotas puede beneficiar al cerebro

Los efectos positivos de convivir con animales no dependen únicamente de procesos químicos. Los perros, por ejemplo, obligan a establecer horarios para pasear, salir al exterior y mantener cierta actividad física. Numerosos estudios relacionan estos hábitos con una mejor salud cardiovascular y un menor aislamiento social.

En el caso de los gatos, su comportamiento suele favorecer momentos de descanso y contacto tranquilo, algo que muchas personas describen como una fuente de relajación tras jornadas estresantes.

Los investigadores consideran que buena parte del beneficio proviene precisamente de esa combinación entre cambios biológicos, hábitos saludables y relaciones afectivas estables.

Otra línea de investigación está explorando la relación entre mascotas y deterioro cognitivo. Una investigación publicada en GeroScience concluye que convivir con animales podría contribuir a un envejecimiento cerebral más saludable mediante varios mecanismos: reducción del estrés crónico, mayor actividad física, estimulación cognitiva, interacción social y regulación neuroendocrina.

Los autores aclaran que todavía no puede afirmarse que tener una mascota prevenga enfermedades neurodegenerativas, pero sí consideran que constituye un factor de estilo de vida con potencial interés para futuras investigaciones.

Adoptar una mascota para sentirse mejor puede ser contraproducente, advierten los expertos

A pesar del entusiasmo que generan estos hallazgos, los expertos insisten en un mensaje importante: un perro o un gato no deben verse como una herramienta terapéutica universal.

Frontiers in Psychiatry, revista científica internacional de acceso abierto y revisión por pares que publica investigaciones sobre salud mental, recuerda que los beneficios emocionales dependen de la calidad del vínculo, del bienestar del propio animal y de las circunstancias personales de cada familia. Además, adoptar una mascota únicamente buscando mejorar el estado de ánimo puede terminar siendo contraproducente si no se dispone del tiempo, los recursos o el compromiso necesarios para cuidarla correctamente.

En España también se ha insistido recientemente en esta idea. Durante un curso de verano de la Universidad Pablo de Olavide, el investigador Javier López Cepero explicó que los animales pueden favorecer la compañía, ayudar a crear rutinas saludables y mejorar el bienestar emocional, pero no deben considerarse una solución automática frente a problemas psicológicos.

Convivir con perros y gatos deja huellas medibles en el cerebro, según la ciencia

Cada nueva investigación confirma que la convivencia con perros y gatos tiene un impacto real sobre nuestro organismo. La reducción del estrés, la activación de circuitos cerebrales relacionados con la recompensa, el aumento de la oxitocina y la creación de rutinas saludables ayudan a explicar por qué millones de personas sienten que sus animales mejoran su calidad de vida.

Aun así, la ciencia también invita a la prudencia. Los beneficios existen, pero dependen de múltiples factores y todavía quedan muchas preguntas abiertas sobre los mecanismos que intervienen en esta compleja relación entre humanos y animales.

Lo que parece indiscutible es que el vínculo con un perro o un gato no solo se percibe emocionalmente: también deja huellas medibles en el cerebro y en el organismo, un campo de investigación que continúa creciendo año tras año.

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