Los perros de la Unidad de Guías Caninos de la Policía Nacional de Algeciras tendrán próximamente una nueva casa. El Ministerio del Interior ha puesto en marcha la contratación de una residencia canina externa para alojar a los animales que actualmente permanecen en las instalaciones de la Comisaría, situadas junto a una zona residencial.
El motivo está relacionado con un problema de convivencia que se arrastra desde hace años. Los vecinos de la urbanización colindante han presentado numerosas quejas ante distintos organismos por los ruidos y otras molestias ocasionadas por la presencia de los perros.
La propia memoria justificativa del contrato reconoce estas reclamaciones. La solución elegida no implica reducir ni eliminar la Unidad de Guías Caninos, sino trasladar su alojamiento fuera de la Comisaría y conservar plenamente su capacidad operativa.
Así deberá ser la nueva residencia para los perros de la Policía Nacional de Algeciras
Actualmente, la unidad de Algeciras dispone de 18 perros, aunque el contrato contempla espacio para un máximo de 22. De esta forma se podrán cubrir tanto las jubilaciones de los animales como la incorporación de nuevos ejemplares que se encuentren en periodo de iniciación o formación.
La residencia deberá estar situada a menos de diez kilómetros de la Comisaría. No es un requisito menor: los agentes necesitan recoger rápidamente a los animales cuando son requeridos para una intervención. De hecho, la distancia se calculará según el trayecto más rápido por carretera y no en línea recta.
Las exigencias de las instalaciones son detalladas. Los perros deberán contar con una zona exclusiva, completamente vallada o tapiada, y caniles individuales de al menos seis metros cuadrados, con suelo liso y fácilmente lavable. Cada uno tendrá además una parte cubierta que permita al animal protegerse tanto del sol como de la lluvia.
Las separaciones entre caniles deberán ser opacas para impedir el contacto visual entre los animales. También habrá una pista destinada al entrenamiento, una zona de esparcimiento y espacios para el baño y cepillado.
La seguridad es otro de los requisitos. El recinto deberá disponer de vigilancia humana y de un sistema electrónico conectado a una central de alarmas, además de seguro de responsabilidad civil.
La nueva residencia no cambiará el trabajo de los perros con sus guías
Cambiar de alojamiento no significa que estos perros dejen de desarrollar su actividad habitual. La residencia funcionará fundamentalmente como lugar de estancia y permitirá que los agentes continúen trabajando y entrenando con ellos.
La Policía Nacional explica que sus perros pueden especializarse en numerosas tareas: detección de drogas y explosivos, búsqueda de armas de fuego, localización de personas ocultas, rescate y salvamento, búsqueda de restos humanos o detección de acelerantes utilizados en incendios, entre otras.
En una zona como el Campo de Gibraltar, los guías caninos tienen además especial relevancia en los dispositivos relacionados con la lucha contra el narcotráfico. Por eso Interior exige que el nuevo alojamiento se encuentre suficientemente cerca de la sede policial.
La alimentación y la asistencia veterinaria de los animales continuarán siendo responsabilidad de la Policía Nacional. La residencia, por su parte, tendrá que limpiar los espacios al menos dos veces al día y garantizar las condiciones necesarias para su estancia.
El expediente de contratación, identificado con el número Z26CO005/050, establece una duración inicial de 24 meses. El servicio está previsto a partir del 1 de noviembre de 2026 y podrá prorrogarse otros dos años.
Interior destina 194.326 euros a garantizar el alojamiento de los perros policía
El presupuesto base asciende a 160.600 euros sin IVA y 194.326 euros con impuestos, mientras que el valor estimado del contrato, incluyendo las posibles prórrogas, alcanza los 321.200 euros. La documentación de la licitación calcula un coste aproximado de diez euros diarios por perro.
Entre los criterios contemplados para elegir la residencia aparecen también elementos directamente relacionados con el bienestar de los animales. Además del precio, se valora la seguridad pasiva de la zona de caniles, la existencia de césped en el área de entrenamiento, sistemas de calefacción o instalaciones adecuadas para el baño y secado de los perros.
La búsqueda de un nuevo alojamiento refleja, además, un aspecto que también afecta a la convivencia cotidiana con animales de compañía: los ladridos forman parte del comportamiento normal del perro, pero un ruido persistente puede convertirse en un problema cuando afecta de manera continuada al entorno.
La Ley 7/2023, de protección de los derechos y el bienestar de los animales, aunque en este caso hablamos de animales destinados a una actividad profesional, establece como principio general que los animales deben disponer de alojamientos adecuados a sus dimensiones y necesidades, con buenas condiciones higiénico-sanitarias y protección frente a las inclemencias meteorológicas.
El traslado pretende precisamente compatibilizar dos necesidades: mantener unas condiciones apropiadas para unos animales que desempeñan funciones policiales especializadas y poner fin a las molestias denunciadas durante años por quienes viven junto a la Comisaría. Los perros seguirán trabajando con sus guías en Algeciras y el Campo de Gibraltar; lo que cambiará será el lugar al que regresen después de cada jornada.
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