Acariciar a tu perro o tu gato es un gesto cotidiano para cualquier tutor y puede resultar insignificante y poco llamativo pera, en realidad, revela mucha información sobre los procesos emocionales, cognitivos y sociales se esconden detrás de este comportamiento.
Sabemos que la frecuencia con la que alguien busca mantener un contacto físico con su peludo puede reflejar ciertas tendencias asociadas a rasgos psicológicos como son la empatía, la extraversión, la necesidad de apego y la regulación emocional.
Además, la ciencia ha demostrado que el beneficio de dicho contacto físico frecuente es mutuo: tanto los tutores como sus animales experimentan cambios fisiológicos ante las interacciones sociales positivas.
Lo que revela de ti acariciar mucho a tu mascota, según la psicología
La frecuencia con la que los tutores buscan mantener un contacto físico con sus animales mediante una sesión de caricias y mimos se relaciona con algunos rasgos psicológicos.
Por ejemplo, aquellos que acarician más a sus perros y gatos tienden a ser personas más empáticas y sensibles, con una mayor facilidad para ponerse en el lugar de sus animales, analizar su comportamiento y comprender sus emociones. Es por ello que estas personas suelen darse cuenta más rápidamente cuando sus peludos se sienten felices, ansiosos o asustados y tratan de resolver la situación a través del contacto social.
Por otro lado, sabemos que los tutores que muestran una mayor extraversión y sociabilidad prefieren pasar más tiempo acompañados, interactuando tanto con otras personas como con sus propios animales. Como consecuencia, los perros y gatos de este tipo de tutores suelen acompañarlos con mayor frecuencia en sus viajes, socializan con más facilidad y están más acostumbrados a estar rodeados de gente.
Finalmente, cabe destacar otro aspecto importante de quienes acarician más a sus animales y es la necesidad de apego emocional. Crear un vínculo fuerte y estable con un animal de compañía es algo fundamental para la convivencia y quienes deciden pasar más tiempo acariciando, jugando o simplemente disfrutando de la compañía de su peludo, suele desarrollar un sentimiento de apego seguro más sólido y tienen más facilidad para regular sus propias emociones a través de la relación con su perro o su gato.
El contacto físico con un animal activa mecanismos biológicos del bienestar
La ciencia lleva décadas investigando acerca de la relación y el vínculo social que se establece entre animales y humanos y son muchos los estudios que confirman los grandes beneficios que conlleva el mantener un contacto físico frecuente con un perro o un gato a través de las caricias.
En primer lugar, sabemos que acariciar a un animal de compañía induce una liberación de oxitocina, conocida como la hormona del apego, tanto en el tutor como en el perro o gato. Esta liberación neuroquímica en el cerebro produce una sensación de seguridad, calma y fortalece el vínculo. Como consecuencia de esto, aquellas personas que acarician a sus mascotas con mayor frecuencia, parecen mostrar una personalidad más enfocada a la búsqueda activa de placer y bienestar.
Además de esto, una revisión publicada en 2022 en la revista International Journal of Psychophysiology concluyó que, aunque todavía son necesarios más estudios, las interacciones positivas entre personas y perros parecen tener una importante asociación con la reducción del estrés. Por ello, muchas personas recurren de forma espontánea al contacto con sus mascotas después de una jornada complicada o durante momentos de ansiedad. El simple acto de acariciarlas puede convertirse en una estrategia natural de regulación emocional.
Acariciar más a tu mascota no siempre significa quererla más
Se puede pensar que una persona que acaricia más a su perro o a su gato es alguien que siente más aprecio por su peludo que otro tutor que lo hace con menor frecuencia, sin embargo, hay que remarcar que la frecuencia de las caricias no determina por sí sola la calidad del vínculo.
La interacción social entre un peludo y su tutor debe ser algo mutuo y deseada por ambas partes. Cada animal tiene una personalidad y un carácter completamente diferente y mientras que algunos perros y gatos buscan contacto de forma constante, hay otros que prefieren interacciones más breves. Respetar estas preferencias es imprescindible que forjar una relación sana. Tanto en humanos como en animales, un contacto físico impuesto o excesivo pueden generar el efecto negativo y aumentar el estrés y la incomodidad.
Por ello, podemos afirmar que la clave no reside en acariciar mucho al animal, sino en hacerlo de forma adecuada, respetando las señales del perro o del gato y favoreciendo una interacción positiva para ambos. Esto es, precisamente, lo que demuestra que existe una verdadera preocupación y amor incondicional por parte del tutor hacia su mascota.
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- Petersson, M., Uvnäs-Moberg, K., Nilsson, A., Gustafson, L. L., Hydbring-Sandberg, E., & Handlin, L. (2017). Oxytocin and cortisol levels in dog owners and their dogs are associated with behavioral patterns: An exploratory study. Frontiers in Psychology, 8, 1796.
- Teo, J. T., Johnstone, S. J., Römer, S. S., & Thomas, S. J. (2022). Psychophysiological mechanisms underlying the potential health benefits of human-dog interactions: A systematic literature review. International Journal of Psychophysiology, 180, 27-48.