La psicología lo advierte: obligar a los gatos a socializar con desconocidos puede hacer que se aíslen más

La psicología lo advierte: obligar a los gatos a socializar con desconocidos puede hacer que se aíslen más

Muchas personas consideran que los gatos son animales ariscos y antisociales, por el hecho de que algunos prefieren esconderse y permanecer completamente aislados mientras hay visitas en casa, en lugar de acudir rápidamente a saludar a los recién llegados. La realidad es muy distinta, pues no es cierto que los felinos no sean sociables, lo que ocurre en muchas ocasiones es que el gato siente miedo o estrés al haber sido previamente forzado a interactuar en contra de su voluntad.

Los felinos son animales cautos por naturaleza. Aunque les gusta compartir tiempo y caricias con los humanos, necesitan garantizar antes que están totalmente seguros y que no corren ningún peligro. Ante un desconocido, esto requiere mucha paciencia y un periodo de aprendizaje. Obligar al peludo a salir de su escondite para que lo cojan en brazos o lo acaricien es absolutamente contraproducente para este fin, ya que el gato experimenta un pico de ansiedad y asocia la presencia de personas con un momento estresante y muy desagradable, empeorando su miedo y su conducta de evitación.

Los gatos necesitan tiempo para confiar en las personas desconocidas

Los gatos son, por naturaleza, animales precavidos, observadores, atentos y muy selectivos con sus relaciones y compañía. La tendencia del felino ante un estímulo novedoso —como un desconocido en casa— es la de esconderse y analizar la situación desde cierta distancia para evitar cualquier tipo de riesgo que ponga en peligro su integridad física. Una vez catalogada la situación como inocua, el gato comienza a sentir curiosidad y, poco a poco, va saliendo de su lugar seguro para investigar. Si su experiencia es buena, asociará el nuevo estímulo a una emoción positiva y perderá el miedo a interactuar, pero si se asusta o se siente estresado, evitará volver a enfrentarse a esa situación en el futuro.

Como tutor, es muy importante permitir que el gato lleve su propio ritmo de adaptación y sea él mismo quien se acerque a las visitas cuando se sienta preparado para hacerlo. Forzar una interacción no deseada desencadena una emoción tremendamente negativa para el animal, que se siente acorralado e indefenso, llegando a alcanzar niveles de estrés peligrosos para su salud.

Evidentemente, tras vivir esta situación tan desagradable, el gato empieza a asociar la llegada de visitas con el estrés y el miedo, anticipa estas emociones y decide aislarse cada vez más, escondiéndose en pequeños rincones de la casa y evitando cualquier tipo de interacción con las personas.

Dejar que el gato marque el ritmo ayuda a que pierda el miedo a las visitas

Vivir en un ambiente predecible es algo especialmente importante para el bienestar emocional del gato, que se siente mucho más tranquilo, seguro y feliz cuando siente que es capaz de controlar su entorno y tomar sus propias decisiones. En este sentido, para facilitar que el felino se acerque sin miedo a los desconocidos, es imprescindible permitir que sea él mismo quien de el primer paso.

No todos los gatos son iguales y, mientras que algunos son especialmente sociables y curiosos, otros se muestran más tímidos frente a las visitas. En este último caso, el tutor puede ayudar a su peludo a perder el miedo utilizando el refuerzo positivo. Asociar la presencia, el sonido y el olor de desconocidos con estímulos y actividades agradables es una buena forma de reducir el estrés.

Algunas formas de hacer esto podrían ser, por ejemplo, ofrecer al gato comida especialmente apetitosa siempre que haya visita, favorecer que los desconocidos sean quienes alimenten al animal, preparar un espacio seguro desde el que el gato pueda observar la estancia o jugar con el felino en presencia de las visitas.

El objetivo de esto es que, poco a poco, el gato comprenda que no hay peligro y sea él quien se acerque de manera voluntaria a interactuar con las personas. Ahora bien, para lograr esto es imprescindible que, en ningún caso, los desconocidos agobien al animal, ocupen su espacio personal, le griten, le cojan en brazos o lo acaricien a la fuerza, ya que esto puede provocar una fobia social intensa en el peludo.

El lenguaje corporal del gato indica si quiere acercarse o prefiere mantener las distancias

Para lograr que un gato socialice con los desconocidos, es imprescindible conocer si el animal está dispuesto a hacerlo o no. Evidentemente, un gato escondido, que bufa o que se comporta de manera agresiva cuando se acercan a él no tiene ninguna intención de relacionarse con nadie. No obstante, algunas señales más sutiles pueden malinterpretarse y, por ello, merece la pena conocerlas bien.

Por ejemplo, si el gato adopta una postura encogida, pega las orejas a la cabeza, eriza el pelo o mueve la cola a gran velocidad, es mejor no acercarse en ese momento, pues su lenguaje corporal expresa tensión y desconfianza. Sin embargo, un animal que se aproxima de manera voluntaria manteniendo la cola en alto, las orejas erguidas, una postura relajada y frota su cara o su cuerpo contra algún mueble o persona, es porque se muestra más predispuesto a interactuar.

En caso de querer aproximarse, se debe hacer despacio, evitando mirar al gato directamente a los ojos y colocarse de forma amenazante sobre él. Lo más recomendable es agacharse de costado y estirar suavemente la mano para que el animal se acerque a olfatearla cuando se sienta preparado para ello. Si tolera el contacto, se debe acariciar al gato en la cabeza, dorso o mentón, evitando tocar zonas como sus patas, abdomen o cola.

En definitiva, que un gato se esconda ante una visita no significa que haya que sacarlo de su refugio o forzarlo a interactuar. Respetar su espacio, dejar que marque el ritmo y asociar las visitas con experiencias positivas puede ayudarle a ganar confianza sin aumentar su estrés. Si las reacciones de miedo son intensas o cada vez más frecuentes, conviene consultar con un veterinario o un profesional del comportamiento felino.

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