La clásica pregunta sobre si una persona es más de perros o más de gatos ha sido objeto de bromas, debates y estereotipos durante décadas. Sin embargo, la psicología también ha intentado responderla con herramientas científicas. ¿Existe realmente una relación entre la personalidad de una persona y el animal con el que se siente más identificada?
Un estudio realizado por Denise Guastello y otros investigadores analizó esta cuestión utilizando el modelo de los Cinco Grandes Factores de la Personalidad (Big Five), una de las teorías más aceptadas en psicología para describir las diferencias individuales. Los resultados revelaron que quienes se consideran "personas de perros" suelen compartir ciertos rasgos con mayor frecuencia que quienes se identifican como "personas de gatos".
Los amantes de los perros suelen ser más extrovertidos, según un estudio
Uno de los hallazgos más destacados fue la relación entre la preferencia por los perros y la extroversión, una característica de conducta que se asocia con personas que disfrutan de la interacción social, la actividad en grupo y los entornos dinámicos. Según los autores, quienes se identifican como amantes de los perros tienden a obtener puntuaciones más altas en este rasgo que quienes prefieren los gatos.
La explicación puede estar relacionada con el propio comportamiento de los perros. Los paseos diarios, las visitas a parques caninos y la interacción constante con otras personas favorecen una vida social más activa. Aunque el estudio no demuestra una relación causal, sí muestra una afinidad entre determinadas características psicológicas y la elección de mascota.
Paseos, horarios y responsabilidades: por qué los perros encajan mejor con ciertos perfiles
El trabajo también encontró diferencias significativas en el rasgo denominado responsabilidad (conscientiousness).
Las personas que prefieren los perros mostraron una mayor tendencia a ser organizadas, disciplinadas y orientadas al cumplimiento de tareas y rutinas.
Los investigadores sugieren que existe cierta compatibilidad entre estas características y las exigencias que implica el cuidado de un perro. Alimentación, paseos, visitas veterinarias y educación requieren una estructura relativamente estable que puede resultar más atractiva para quienes valoran el orden y la planificación.
El rasgo social que aparece con más frecuencia entre las personas que prefieren los perros
Otro aspecto que apareció en el estudio fue una mayor tendencia de los amantes de los perros a sentirse cómodos con las reglas y las convenciones sociales.
Esto no significa necesariamente que sean personas rígidas o conservadoras, sino que suelen valorar la cooperación y la previsibilidad en las relaciones.
Los autores plantean que esta diferencia podría estar relacionada con la propia naturaleza de la convivencia con los perros. A diferencia de los gatos, los perros suelen responder mejor al adiestramiento y a la obediencia, características que podrían resultar especialmente atractivas para determinados perfiles psicológicos.
Los científicos detectan una curiosa tendencia entre quienes se consideran "personas de perros"
Uno de los resultados más curiosos fue que las personas que se identificaban como amantes de los perros presentaban puntuaciones ligeramente inferiores en el rasgo conocido como apertura a la experiencia.
Este factor engloba elementos como la creatividad, la imaginación, la curiosidad intelectual y la disposición a probar ideas o actividades nuevas.
Sin embargo, los propios investigadores advierten que se trata de diferencias estadísticas generales y no de características aplicables a todos los individuos. Existen innumerables personas amantes de los perros que destacan por su creatividad o por su interés en experiencias novedosas.
Lo que muestra el estudio es una tendencia poblacional, no una descripción exacta de cada persona.
La teoría psicológica que utilizaron los investigadores para comparar a amantes de perros y gatos
La investigación se apoyó en el denominado modelo Big Five, ampliamente utilizado en psicología de la personalidad.
Este modelo describe cinco dimensiones principales: Apertura a la experiencia / Responsabilidad / Extroversión / Amabilidad / Neuroticismo o estabilidad emocional.
Diversos estudios han demostrado que estos factores permiten describir una gran parte de las diferencias individuales observadas en la población.
Según la psicóloga Denise Guastello y sus colaboradores, las diferencias encontradas entre personas de perros y personas de gatos aparecen especialmente en los factores de extroversión, responsabilidad y apertura a la experiencia.
Los investigadores también subrayan varias limitaciones importantes. La principal es que los resultados no permiten concluir que convivir con un perro modifique la personalidad. Más bien sugieren que las personas con determinados rasgos podrían sentirse naturalmente atraídas hacia ciertos animales de compañía.
Además, muchas personas disfrutan tanto de los perros como de los gatos, por lo que la realidad es mucho más compleja que una simple clasificación binaria.
La personalidad humana está influida por factores genéticos, culturales, familiares y ambientales, y la elección de una mascota representa solo una pequeña parte de ese entramado.
La conclusión del estudio: detrás de los amantes de los perros hay patrones de personalidad
La interacción entre humanos y animales constituye un campo de investigación en crecimiento. Instituciones como el Human Animal Bond Research Institute (HABRI) y diversas universidades han estudiado cómo la convivencia con mascotas puede influir en aspectos como la salud mental, el estrés, la actividad física o el bienestar emocional.
Aunque todavía quedan muchas preguntas por responder, este estudio aporta una conclusión interesante: detrás de la preferencia por los perros puede haber algo más que gustos personales. La psicología sugiere que determinados rasgos de personalidad aparecen con mayor frecuencia entre quienes sienten una afinidad especial por estos animales.
Eso no significa que todos los amantes de los perros sean iguales, pero sí que la ciencia ha encontrado patrones que ayudan a comprender mejor una de las relaciones más antiguas y estrechas entre seres humanos y animales.
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