Laura García, veterinaria: “El mal aliento en los gatos es una de las principales señales de insuficiencia renal y muchos la pasan por alto”

Laura García, veterinaria: “El mal aliento en los gatos es una de las principales señales de insuficiencia renal y muchos la pasan por alto”

Es habitual atribuir el mal aliento de un gato a una cuestión de higiene bucal, a un problema dental o incluso a la edad. Sin embargo, hay ocasiones en las que ese olor tan desagradable puede estar avisando de algo más grave: la insuficiencia renal.

La veterinaria Laura García advierte de que este es uno de los síntomas que pueden pasar desapercibidos para los cuidadores, que no siempre relacionan los cambios en el aliento con un problema de salud como este. Aunque no significa necesariamente que el gato tenga una enfermedad renal, conviene conocer esta posible relación y saber qué otras señales pueden acompañarla.

Y es que, como ella misma recalca, la insuficiencia renal crónica puede avanzar de forma silenciosa durante bastante tiempo. Por eso, reconocer sus manifestaciones y consultar con el veterinario cuando aparece algún cambio puede ayudar a detectar la enfermedad y actuar antes de que siga deteriorando la función de los riñones.

Por qué el mal aliento en los gatos puede ser una señal de alarma

No todos los casos de mal aliento tienen el mismo origen. En muchos gatos, la halitosis sí está relacionada con problemas de la boca, como la acumulación de sarro o las enfermedades de las encías. No obstante, también puede aparecer en gatos que padecen enfermedades que afectan a otros órganos, entre ellas la insuficiencia renal.

Los riñones tienen una función esencial: filtran la sangre y eliminan a través de la orina los productos de desecho que genera el organismo. Cuando empiezan a perder capacidad de funcionamiento, estas sustancias pueden acumularse en la sangre y provocar diferentes alteraciones en el estado de salud del gato.

En este contexto, el mal aliento puede formar parte de los signos clínicos asociados a la enfermedad renal. En algunos casos, la acumulación de sustancias de desecho provoca un olor característico en el aliento, conocido como halitosis urémica. Las guías de consenso de iCatCare publicadas en 2026 también describen la aparición de úlceras en la boca junto a este síntoma, especialmente cuando la acumulación de sustancias nitrogenadas es elevada.

Por este motivo, si un gato empieza a tener un olor desagradable en la boca que antes no tenía, conviene consultar con el veterinario para averiguar su origen. No siempre estará relacionado con los riñones, pero tampoco debería atribuirse automáticamente a un problema dental.

La edad también es un factor que merece atención. La enfermedad renal crónica es especialmente frecuente en gatos mayores y puede desarrollarse de manera progresiva. Como explica García, “la enfermedad renal crónica en gatos apenas da señales al principio”. Precisamente por eso, conocer sus manifestaciones y no pasar por alto los cambios físicos resulta tan importante.

Detectar a tiempo la insuficiencia renal es clave para frenar su avance

La insuficiencia renal crónica se caracteriza por una pérdida progresiva de la función de los riñones. Como explica García, a diferencia de otros problemas de salud que provocan síntomas repentinos y fáciles de reconocer, esta enfermedad puede avanzar durante meses o incluso años sin que los tutores perciban cambios relevantes. De hecho, la veterinaria advierte de que “muchos cuidadores no detectan los cambios hasta que el daño ya es importante”.

Por eso, no conviene esperar a que el gato deje de comer, adelgace mucho o presente un deterioro general para llevarlo al veterinario. Aunque el daño renal crónico no suele ser reversible, diagnosticar la enfermedad permite establecer un seguimiento, adaptar los cuidados y controlar los problemas asociados. El objetivo es retrasar su progresión y mantener la mejor calidad de vida posible durante el mayor tiempo.

Para reducir los riesgos, Laura García aconseja adoptar algunas medidas preventivas: “Es recomendable realizar revisiones veterinarias periódicas, controlar el peso del gato, ofrecer una alimentación equilibrada y, sobre todo, mantener una correcta hidratación, ya que la deshidratación es un importante factor de riesgo para el desarrollo de enfermedad renal”.

Otros síntomas de insuficiencia renal que pueden pasar inadvertidos y conviene conocer

Además del mal aliento, hay otros cambios que pueden alertar de un problema en los riñones y que no siempre se relacionan con una enfermedad. Laura García señala especialmente el aumento de la sed y de la cantidad de orina, dos síntomas que pueden confundirse con cambios normales en los hábitos del gato o atribuirse a la vejez.

También conviene prestar atención a la pérdida de peso, la disminución del apetito y la pérdida de masa muscular. En algunos casos, el animal se muestra más apático, duerme más de lo habitual o pierde interés por actividades que antes disfrutaba. Cuando la enfermedad avanza, pueden aparecer además vómitos, debilidad y deshidratación.

Como advierte García, estas señales no tienen por qué aparecer juntas ni indican necesariamente una insuficiencia renal, pero sí justifican una consulta veterinaria cuando se mantienen en el tiempo o se intensifican. Especialmente en los gatos mayores, observar pequeños cambios en sus hábitos puede ayudar a detectar que algo no va bien.

Este artículo es meramente informativo, en ExpertoAnimal.com no tenemos facultad para recetar tratamientos veterinarios ni realizar ningún tipo de diagnóstico. Te invitamos a que lleves a tu mascota al veterinario en el caso de que presente cualquier tipo de condición o malestar.