Si tu perro bosteza cuando lo miras, lo abrazas o incluso cuando le hablas, lo más habitual es pensar que tiene sueño, está cansado o aburrido. Pero los expertos en comportamiento canino advierten de que esta interpretación puede alejarse mucho de la realidad.
Como la explica la experta en antrozoología Paula Calvo, “ese bostezo no tiene nada que ver con el cansancio” en muchos casos, sino que puede tratarse de una señal de comunicación para reducir la tensión. Además, desde el ámbito veterinario, Manel, creador del canal de YouTube Veterinario Gratis, añade que “hay otras causas que explican el bostezo especialmente si es continuado”, como la ansiedad o el estrés.
Y no es un gesto aislado ni puntual: también puede aparecer en la convivencia diaria, cuando el perro intenta gestionar cómo nos comunicamos con él.
Señales de calma: cuando tu perro bosteza para comunicarse contigo
Lejos de ser un simple gesto asociado al sueño, los expertos coinciden en que el bostezo forma parte de lo que se conoce como señales de calma o señales de apaciguamiento. Estas señales son un conjunto de comportamientos que los perros utilizan para gestionar situaciones que les generan cierta tensión o incomodidad.
Así, esas señales forman parte de su lenguaje corporal y les permiten comunicarse con otros individuos sin necesidad de recurrir al conflicto. Entre ellas se encuentran apartar la mirada, girar la cabeza, lamerse los labios, moverse más despacio o bostezar. Su objetivo puede ser calmarse a sí mismos, tranquilizar a otro individuo o reducir la intensidad de una interacción.
Según Paula Calvo, los perros utilizan el bostezo como una forma de comunicación social y como “una estrategia para reducir tensión en el ambiente, para calmarse a sí mismos o incluso calmar a otros”. Por eso, cuando un perro bosteza mientras su tutor se acerca con demasiada emoción o hablando en un tono de voz muy alto, no necesariamente está aburrido o cansado. Como señala Calvo, puede estar intentando “suavizar la interacción”.
La adiestradora canina Eduarda Piamore coincide con esta interpretación y recuerda que “muchas veces, el bostezo en perros se produce como una señal de calma para evitar conflictos” con las personas o con otros animales. En este sentido, entender el contexto resulta fundamental.
Estrés y ansiedad: la causa más infravalorada del bostezo en perros
Precisamente porque el bostezo puede funcionar como una señal de calma, muchos expertos lo consideran también un posible indicador de estrés, nerviosismo o ansiedad. En estos casos, el perro bosteza para intentar gestionar una situación que le genera malestar emocional.
El veterinario Manel advierte de que esta es una de las causas más importantes a las que los tutores deberían prestar atención. “Cuando el bostezo es mucho más prolongado, demasiado largo en ocasiones, es una señal de ansiedad y una de las razones especialmente preocupantes”, explica.
Según el especialista, un perro ansioso suele bostezar con mayor frecuencia que uno relajado. Por ello, cuando este comportamiento se vuelve repetitivo o aparece de forma repentina, recomienda observar qué cambios se han producido recientemente en el entorno o en la rutina del animal.
La adiestradora Eduarda Piamore también menciona el estrés como una de las razones más habituales detrás de los bostezos. Según explica, los perros recurren a estas señales cuando se sienten “molestos, incómodos o estresados” ante determinados estímulos y buscan rebajar la tensión sin necesidad de recurrir a respuestas más contundentes.
Además, cuando el motivo es el estrés o la ansiedad, el bostezo no suele aparecer solo. Los expertos señalan que puede ir acompañado de otras señales, como el lamido de labios o los estornudos, que también reflejan nerviosismo o incomodidad. Por eso, recomiendan observar y analizar el conjunto de lenguaje corporal y contexto.
Bostezos en la convivencia: cuando el perro te está diciendo “esto me incomoda”
Aunque los expertos comentan que los bostezos por estrés, ansiedad o incomodidad pueden ocurrir por cambios en sus rutinas o entornos, también señalan que son comunes en situaciones de la convivencia diaria. A veces, sin darnos cuenta, somos las propias personas quienes provocamos cierto malestar en el perro con gestos que interpretamos como muestras de cariño.
Según Eduarda Piamore, algunas acciones tan comunes como abrazar al perro e insistir en el contacto físico pueden llevarle a recurrir a señales de calma como el bostezo para expresar su malestar sin llegar al enfrentamiento. Ello no significa que el animal rechace a su tutor, sino que está comunicando que esa interacción le resulta incómoda.
Paula Calvo también señala que estos bostezos pueden aparecer cuando nos acercamos con demasiada emoción o utilizamos una voz exageradamente aguda. La “voz de bebé” que usamos para comunicarnos con los animales suele ser efectiva, pero cuando empleamos una tonalidad demasiado aguda, puede generar el efecto contrario. En esos casos, explica Calvo, el perro no está mostrando desinterés, sino intentando “suavizar la interacción”.
El bostezo también actúa como señal de conflicto o advertencia entre perros
Viendo las causas más habituales del bostezo, podemos caer en el error de pensar que este tipo de comunicación solo se da entre perro y humano. Sin embargo, los expertos recuerdan que este gesto también desempeña un papel clave en las relaciones entre los propios perros, sobre todo en situaciones de tensión.
Según el veterinario Manel, el bostezo puede aparecer como una forma de gestionar un posible conflicto antes de que la situación vaya a más. “El bostezo también se da entre perros”, explica, señalando que puede funcionar como una señal previa a comportamientos más hostiles, como los gruñidos o las mordidas.
En estos contextos, el animal bosteza para enviar un mensaje al otro perro. Se trata de una herramienta de comunicación que ayuda a expresar incomodidad, marcar límites o advertir de que existe cierta tensión en la interacción.
Por eso, igual que ocurre cuando se relacionan con las personas, interpretar correctamente el contexto resulta fundamental para entender qué está intentando comunicar el animal con ese gesto.
Tu perro puede bostezar porque tú has bostezado antes
Más allá de su uso como parte de la comunicación social, uno de los aspectos más curiosos del bostezo es su posible “contagio”. ¿Alguna vez has bostezado y, segundos después, lo ha hecho tu perro? El veterinario Manel explica que puede darse por empatía entre perro y humano, algo relacionado con las llamadas neuronas espejo. Según el experto, el perro puede bostezar cuando su tutor lo hace, sin necesidad de que exista cansancio real o sueño.
Manel sostiene que este fenómeno suele darse con las personas con las que el animal mantiene un vínculo más estrecho, como sus personas favoritas, y no necesariamente con desconocidos.
En definitiva, la próxima vez que tu perro bostece, quizá no te esté diciendo que tiene sueño, sino algo mucho más interesante que merece prestar atención.
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