Los gatos son verdaderos expertos ocultando sus dolencias y, muchas veces, los tutores se dan cuenta de que algo va mal cuando el problema ya está muy avanzado y tiene difícil solución. El sistema urinario de los felinos es, sin lugar a dudas, el que con mayor frecuencia sufre alteraciones, tanto a nivel renal como de vías bajas. De hecho, algunas de las patologías asociadas a dicho sistema pueden llegar a ser realmente graves e incluso mortales para el animal, como son la insuficiencia renal o una obstrucción urinaria.
Para poder prevenir estos problemas y abordarlos a tiempo en caso de que aparezcan, es importantísimo analizar muy bien el comportamiento del animal, verificar que no tiene dificultades para miccionar y observar periódicamente el aspecto de su orina, pues es el principal indicador de su estado de salud a nivel renal y urinario.
Ante cualquier signo de enfermedad o desviación de las características normales de la orina, te recomendamos coger una muestra de la misma y acudir a tu clínica veterinaria de confianza para realizar una revisión al animal.
Una orina rojiza, muy oscura o anaranjada puede ser una señal de alerta
La orina de los gatos es de un color amarillo más o menos intenso y cualquier cambio en la coloración normal de la misma puede ser indicativo de que existe algún problema a nivel urinario.
Por ejemplo, una orina rojiza suele ser señal de hematuria, es decir, de presencia de sangre en algún punto del tracto urinario. Una de las causas más frecuentes de hematuria es la cistitis idiopática felina, aunque el animal también puede orinar sangre como consecuencia de una urolitiasis, una infección de orina o una neoplasia, por ejemplo.
Por otro lado, una orina muy oscura, de un color casi negro, puede asociarse con alteraciones hepáticas, musculares o hemolíticas, mientras que si la orina es de un amarillo intenso o anaranjado, podría indicar que existe una deshidratación importante.
En cualquiera de estas situaciones es necesario que el veterinario realice una serie de análisis urinarios y pruebas complementarias para determinar el origen del problema y poder pautar el tratamiento más adecuado.
Una orina turbia puede contener sangre, bacterias o cristales
La orina de un gato totalmente sano tiene que tener una apariencia casi transparente y no debe, en ningún caso, contener partículas en suspensión o presentar un aspecto turbio.
La turbidez en la orina puede deberse a varias causas, entre las que destacan la presencia de células de descamación o inflamatorias, trazas de sangre, bacterias o cristales urinarios (normalmente de estruvita o de oxalato cálcico). En el caso de los cristales, aunque su mera presencia puntual no indica necesariamente que exista una enfermedad grave, sí que son precursores de un problema más complejo: los cálculos urinarios. Un gato con cálculos puede sufrir daños por erosión de la mucosa vesical, fallo en la funcionalidad renal u obstrucción de las vías urinarias, lo cual puede llegar a resultar letal para el animal.
Dado que resulta imposible diferenciar el origen de la turbidez únicamente observando la orina recogida en un tubo de muestras, en este caso el veterinario debe realizar un análisis de sedimento, un cultivo bacteriológico y otras pruebas laboratoriales que le permitan llegar a un diagnóstico fiable.
Un cambio en el olor de la orina también puede ser una señal de alerta
Debido a que ingieren poca cantidad de agua, los riñones de los gatos están especialmente preparados para concentrar mucho la orina y así perder la mínima cantidad posible de líquido corporal. Es por este motivo, que la orina de los gatos tiene un olor característico y bastante intenso, pero que no debería variar.
Si has notado que la orina de tu gato ha adquirido últimamente un olor diferente, más fuerte, más desagradable o más afrutado, es posible que algo esté ocurriendo. Las infecciones urinarias suelen cursar, entro otros síntomas, con alteraciones en el olor como consecuencia del sobrecrecimiento de colonias bacterianas en el tracto urinario.
Igualmente, algunas patologías endocrinas, como la diabetes mellitus, también pueden alterar no solo la cantidad, frecuencia y aspecto de la orina, sino también su olor, debido a la excreción de glucosa que le da un aroma dulce a la orina.
Aunque el olor en sí mismo no es suficiente para establecer un diagnóstico, sí que es una pista importante para descubrir qué le ocurre al animal, por lo que es importante que notifiques a tu veterinario si has notado algún cambio en el aroma del pis de tu peludo.
Cambios en la cantidad de orina producida
La poliuria se define como un aumento patológico en la producción de orina y es un síntoma asociado a muchísimas enfermedades, tanto urinarias como metabólicas, infecciosas o endocrinas. Lo más habitual es que un gato que sufre poliuria y, por consiguiente, visita el arenero con una frecuencia elevada, también tienda a beber más agua, lo que se conoce con el nombre de polidipsia.
La insuficiencia renal, la diabetes mellitus o el hipertiroidismo son algunos ejemplos de patologías que cursan con poliuria-polidipsia, además de otros síntomas característicos de cada una de ellas.
En el extremo opuesto se encuentra la oliguria, es decir, la reducción en la producción normal de orina. En este caso, el gato orina muy pocas veces al día, lo hace en poca cantidad y, normalmente, no bebe prácticamente nada de agua. Esta situación constituye un problema grave para la salud del gato, que puede sufrir una obstrucción, una deshidratación o un fallo renal letal, por lo que requiere atención veterinaria inmediata.
Recuerda: observar diariamente el arenero de tu peludo te llevará muy poco tiempo y te permitirá identificar estos cambios antes incluso de que el gato muestre síntomas evidentes de enfermedad, pudiendo abordar precozmente cualquier alteración de su salud.
Este artículo es meramente informativo, en ExpertoAnimal.com no tenemos facultad para recetar tratamientos veterinarios ni realizar ningún tipo de diagnóstico. Te invitamos a que lleves a tu mascota al veterinario en el caso de que presente cualquier tipo de condición o malestar.
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