Las colonias felinas volvieron este domingo 6 de septiembre al centro del debate sobre bienestar animal en España. Gestoras, asociaciones protectoras y ciudadanos participaron en manifestaciones y concentraciones convocadas simultáneamente en 38 puntos del país bajo el lema “Los gatos tienen ley”, con el objetivo de visibilizar la situación de las colonias felinas y de quienes trabajan diariamente en su cuidado.
La jornada tuvo movilizaciones en ciudades como Alicante, Barcelona, Zaragoza, Salamanca, Valladolid y Ciudad Real. No existe por ahora un recuento nacional consolidado de asistentes, por lo que resulta más preciso atender a las cifras publicadas localmente.
En Alicante se manifestaron unas 200 personas, mientras que en Barcelona alrededor de un centenar se concentró frente al Ayuntamiento. Salamanca también registró una concurrida marcha entre la Plaza de la Constitución y la Plaza Mayor.
La convocatoria tuvo una particularidad: no se concentró en las grandes capitales. El mapa de protestas se extendió por distintas comunidades y reunió movilizaciones de dimensiones muy diferentes, desde concentraciones locales hasta marchas por el centro de algunas ciudades.
Esa simultaneidad permitió convertir situaciones habitualmente circunscritas a barrios o municipios concretos en una reivindicación de alcance estatal. También hizo visibles realidades territoriales distintas y reunió en una misma jornada a colectivos que trabajan de manera independiente y que, hasta ahora, habían trasladado muchas de sus demandas principalmente en el ámbito local.
Más de 350 entidades de protección animal se sumaron a la reivindicación
La protesta había sido respaldada por más de 350 entidades de protección animal. La plataforma Los Gatos Tienen Ley, impulsada por gestoras de colonias, entidades y particulares, insistió desde la convocatoria en que la reivindicación no pretendía promover una nueva norma, sino conseguir que se aplique la existente.
En Alicante, la marcha recorrió el centro hasta llegar a la plaza del Ayuntamiento. Sonia Montejano, portavoz de la convocatoria, denunció que numerosos consistorios continúan sin disponer de presupuesto, censo ni programas adecuados para gestionar las colonias.
Una reivindicación similar se escuchó en Salamanca. Allí, las entidades denunciaron que particulares y asociaciones siguen financiando con sus propios recursos tareas relacionadas con el cuidado de los animales. “Nos sentimos esclavos, no voluntarios”, expresaron algunos participantes, según recogió La Crónica de Salamanca.
Los voluntarios siguen asumiendo parte de los costes de las colonias felinas
Valladolid ofreció otro ejemplo de las diferencias entre lo previsto legalmente y la situación denunciada por quienes trabajan sobre el terreno. Rocío de Andrés, de la asociación Entre Huellas y Bigotes, y Laura Zarzuela, organizadora de la concentración, explicaron que el Ayuntamiento realiza algunas esterilizaciones, pero señalaron carencias en otros aspectos.
Entre ellas destacaron la alimentación, que continúa recayendo en voluntarios. Las participantes también advirtieron de que la situación puede resultar más complicada en municipios rurales, donde los recursos disponibles son menores.
Este punto fue uno de los mensajes comunes de la jornada: las personas voluntarias pueden colaborar en la gestión, pero no sustituir permanentemente a las administraciones.
Qué exige realmente la ley a los municipios que gestionan gatos comunitarios
La Ley 7/2023 establece que corresponde a las entidades locales gestionar los gatos comunitarios, salvo que la legislación autonómica determine otra distribución de competencias.
Los programas municipales deben contemplar, entre otras medidas, el fomento de la colaboración ciudadana, la atención sanitaria de los gatos que lo necesiten, protocolos de actuación ante conflictos vecinales y planes de control poblacional.
La norma también establece la identificación mediante microchip y la esterilización quirúrgica de los gatos comunitarios. El método CER (captura, esterilización y retorno) busca controlar progresivamente la población sin retirar indiscriminadamente a los animales de su territorio.
Lo sucedido este domingo pone el foco en otra cuestión: la distancia que, según las entidades convocantes, continúa existiendo entre lo que establece la ley y su aplicación práctica en distintos municipios españoles.
Las asociaciones reclaman más recursos y programas estables para gestionar las colonias
La movilización no terminó con una petición exclusivamente técnica. Las organizaciones reclamaron presupuestos suficientes y programas continuados para que las medidas no dependan de intervenciones puntuales. En Zaragoza, asociaciones y gestores se concentraron también para reclamar más recursos bajo mensajes como “Cuidar no es un delito”.
En León, los colectivos habían anticipado que las reivindicaciones continuarían después del 6 de septiembre mientras considerasen insuficiente la aplicación de la normativa. Su portavoz, Natividad Franco, había reclamado además implicación de la Diputación para ayudar a los municipios pequeños con menos capacidad técnica y económica.
Las movilizaciones dejan así una imagen diferente a la de la convocatoria previa: la protesta ya ocurrió y permitió escuchar experiencias concretas de quienes gestionan colonias.
El debate se desplaza ahora hacia la respuesta de las administraciones y, sobre todo, hacia la posibilidad de comprobar en los próximos meses si las protestas provocan modificaciones concretas en los programas municipales.
Si deseas leer más artículos parecidos a “Los gatos tienen ley”: las protestas por las colonias felinas llegan a 38 ciudades y exigen a los ayuntamientos que cumplan la ley, te recomendamos que entres en nuestra categoría de Curiosidades del mundo animal.