¿Tu perro te sigue a todas partes? Esta es una conducta bastante habitual que muchos tutores han experimentado con sus peludos y que, muchas veces, no interpretan correctamente.
El hecho de que tu perro se comporte como si de tu propia sombra se tratase, te siga desesperadamente por toda la casa, incluso cuando vas al baño y no se separe de ti ni un solo segundo, podría significar que el animal padece ansiedad y que no es capaz de quedarse tranquilo en ninguna estancia de la casa.
Los perros que sufren ansiedad por separación llegan a pasarlo realmente mal cuando su figura de apego está ausente, y es por ello que adoptan una actitud de persecución constante y muy insistente, con el objetivo de asegurarse de que no van a quedarse solos en ningún momento.
Lo que realmente significa que tu perro te siga a todas partes
Realmente, existen varios motivos factibles que podrían explicar por qué tu perro decide despertarse de su siesta y seguirte hasta el baño o la habitación en lugar de quedarse tranquilamente descansando donde lo estaba haciendo.
Por un lado, es posible que el animal, simplemente, haya asociado el hecho de que te traslades a otra estancia con la posibilidad de recibir algún tipo de recompensa. Esto es especialmente frecuente cuando llega la hora de comer o cenar y te desplazas para ir hacia la cocina. El animal, en este contexto, es capaz de prever perfectamente que, si te sigue, existe la posibilidad de que le des algo de comida o que rellenes su plato. A raíz de repetir este comportamiento, el perro puede generalizarlo a otras situaciones y empezar a perseguirte por todas partes, para ver si así recibe algo a cambio.
Por otra parte, debemos considerar que algunos peludos mantienen una relación de apego muy fuerte con sus tutores y muestran cierta dependencia emocional, prefiriendo estar siempre acompañados, por lo que tienden a seguirles por casa. En esta situación, habría que comprobar si el animal se queda tranquilo en caso de no poder acceder a la habitación donde se encuentra su tutor o si, por el contrario, se pone nervioso, jadea, rasca la puerta o lloriquea. En este último caso, más allá de un sentimiento de apego, el animal experimenta una emoción mucho más potente y negativa: ansiedad por separación.
El miedo a quedarse solos explica este comportamiento en muchos perros
Saber identificar comportamientos ansiosos es el primer paso para poder diagnosticar y ayudar a tu peludo a superar el sentimiento de pánico que siente cuando no puede estar junto a ti.
Los animales que sufren ansiedad por separación padecen un miedo intenso a alejarse físicamente de su figura principal de apego, ya sea porque esta ha salido de casa o porque se encuentra en una habitación a la que el perro no puede acceder. En este contexto, el animal empieza a ponerse cada vez más nervioso y a experimentar una desagradable e intensa sensación de malestar.
Estas son las señales que revelan que tu depende demasiado de ti
Una de las manifestaciones más frecuentes de ansiedad es el hecho de estar constantemente pendiente de los movimientos del tutor, no descansar tranquilo y seguirle de manera insistente por casa. Pero, además, los perros que padecen ansiedad por separación también suelen presentar otros comportamientos cuando se quedan solos, como por ejemplo:
- Ladrar, llorar o aullar desesperadamente.
- Respirar rápido, babear y jadear.
- Orinarse o defecar dentro de casa.
- Romper objetos o morder muebles.
- Caminar de un lado a otro, siguiendo una misma trayectoria.
- Rascar la puerta por la que vieron salir al tutor.
- Rechazar alimentos o bebida mientras están alejados de la figura de apego.
Ante cualquiera de estas señales de alarma, se debe sospechar de un caso de ansiedad y lo más recomendable es contactar con un etólogo profesional que evalúe al animal, diagnostique la patología y proponga un plan de actuación para trabajar el problema y mejorar la situación.
Así puedes evitar que tu perro desarrolle dependencia emocional
En algunos casos, especialmente cuando se adopta un perro que ha sufrido traumas pasados, la ansiedad por separación ya está instaurada y no hay más remedio que tratarla con un profesional. Sin embargo, para evitar que el perro desarrolle ansiedad por separación, lo mejor es prevenir su aparición, preferiblemente, trabajando con él desde que el animal es un cachorro.
En este sentido, resulta imprescindible enseñar al perro a quedarse solo muy poco a poco, para que comprenda que puede estar físicamente separado de sus tutores y, aún así, sentirse seguro y tranquilo. El aprendizaje debe ser gradual, se tienen que ir prolongando con el tiempo los minutos que el animal permanece en soledad y siempre reforzando todo tipo de comportamiento calmado por parte del perro.
Por supuesto, esto requiere mucha paciencia, tiempo y dedicación, pero supondrá una mejora inestimable en la calidad de vida y el bienestar emocional del perro.
En definitiva, aunque seguirte por casa puede parecer una muestra de cariño, en algunos casos puede esconder un problema emocional como la ansiedad por separación que conviene detectar a tiempo y tratar.
ExpertoAnimal invita a todos sus lectores a añadir la cabecera como fuente preferida en Google para seguir disfrutando de una información cercana y actualizada. Añade Experto Animal como fuente preferida en Google aquí
Si deseas leer más artículos parecidos a Los perros que te siguen a todas partes no siempre lo hacen por cariño: puede ser ansiedad por separación, te recomendamos que entres en nuestra categoría de Problemas del comportamiento.
- Konok V, Kosztolányi A, Rainer W, Mutschler B, Halsband U, Miklósi Ádám (2015) Influence of Owners’ Attachment Style and Personality on Their Dogs’ (Canis familiaris) Separation-Related Disorder. PLoS ONE 10(2): e0118375. doi:10.1371/journal.pone.0118375
- Lenkei R, Faragó T, Bakos V, Pongrácz P. Separation-related behavior of dogs shows association with their reactions to everyday situations that may elicit frustration or fear. Sci Rep. 2021 Sep 28;11(1):19207. doi: 10.1038/s41598-021-98526-3.
- Tuber, D., Cimarelli, G., & colaboradores. (2025). Attachment theory applied to the human-dog relationship. Journal of Veterinary Behavior, 82, 8–19.