Convivir con un perro es una experiencia muy gratificante, y no solo porque nos hagan compañía y nos aporten un cariño incondicional, sino también porque, aunque no seamos conscientes de ello, el hecho de compartir nuestro día a día con un peludo tiene un gran impacto en nuestro desarrollo emocional y social.
Se han llevado a cabo decenas de estudios sobre la relación que se establece entre los canes y sus tutores y, a día de hoy, tanto los etólogos como los psicólogos lo tienen claro: los perros y las personas ejercemos una importante influencia los unos sobre los otros, de manera que adaptamos nuestro comportamiento y moldemos nuestra personalidad con el fin de fortalecer nuestro vínculo afectivo.
La ciencia confirma la relación positiva entre tener perro y ser más empático
La empatía podría definirse como la habilidad para comprender, desde una perspectiva propia, las emociones que están experimentando otros individuos. Es innegable que algunas personas muestran una mayor sensibilidad y parecen tener más facilidad para ponerse en el lugar de los demás pero, ¿esto es algo innato o se puede aprender?
La personalidad que desarrolla cada ser humano tiene cierta influencia genética, pero se basa en gran medida en el entorno y en las experiencias vividas. En este sentido, factores como haberse criado con animales en casa o tener un perro podría relacionarse con un mayor desarrollo de ciertas habilidades emocionales.
Así lo demuestra un estudio español publicado en el año 2017 en el que se evaluó, a través de una serie de escalas psicológicas, el grado de empatía cognitiva y afectiva que mostraban las personas que convivían con perros frente a las que no lo hacían. La investigación contó con la colaboración de más de mil participantes de edades muy variadas y llegó a la conclusión de que las personas con perro (especialmente las mujeres), eran significativamente más empáticas que las que no vivían con animales.
La influencia de los perros en el desarrollo emocional de los niños
La influencia que parecen tener los perros sobre el desarrollo de la empatía cobra especial importancia en el caso de los niños. Las personas adultas se caracterizan por poseer un carácter y una personalidad mucho más estable que, aunque es cierto que pueden modificar en función de sus circunstancias vitales, ya no suele variar de manera notable a lo largo del tiempo. Sin embargo, los niños pequeños están en constante aprendizaje, su cerebro es muy plástico, está continuamente creando nuevas conexiones nerviosas y, en consecuencia, sus capacidades cognitivas y emocionales se encuentran en plena evolución.
En este sentido, los infantes serían los principales beneficiados de convivir con un perro, pues el animal podría constituir una base sólida para el desarrollo de una personalidad más empática desde una edad muy temprana.
Estos son los beneficios psicológicos de convivir con un perro
El mero hecho de convivir y cuidar de un perro permite que los tutores establezcan unas rutinas en las que se requiere prestar una atención constante al animal y, de este modo, aprender a identificar cuándo el perro tiene hambre, miedo, se encuentra mal, busca afecto, etc. Este ejercicio cognitivo diario fortalece la capacidad de interpretar los estados emocionales de otros individuo y responder a ellos. En otras palabras: cuidar de un perro mejora nuestra capacidad empática.
Pero más allá de esto, está ampliamente demostrado que contar con la compañía de un peludo reporta muchos otros beneficios, tanto físicos como emocionales y sociales, mejorando significativamente la calidad de vida de las personas.
Por ejemplo, uno de los efectos positivos más estudiados es la notable reducción de los niveles de estrés y ansiedad que se reportan en aquellas personas que conviven con perros. Tal y como apunta un reciente estudio, la interacción con un perro induce alteraciones en la actividad cerebral de aquellas áreas relacionadas con las emociones y favorece la liberación de oxitocina, reduciendo a su vez los niveles de cortisol.
Además, la convivencia con perros promueve hábitos de vida más saludables, induce a la interacción social frecuente con otras personas y ayuda a combatir la soledad y el aislamiento social, algo especialmente relevante en el caso de personas mayores, en riesgo de exclusión o personas que padecen algún tipo de diversidad funcional, entre otros.
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- Jauck, D. E., Mareovich, F., & Peralta, O. A. (2021). ¿Muestran empatía los niños hacia un perro?: Un estudio empírico sobre conductas de ayuda en niños pequeños. Revista Argentina de Ciencias del Comportamiento, 13(2), 52-58.
- Santana Rivera, J. M., & Amado López, A. (2017). Relación de niveles de empatía y la convivencia con animales de compañía. Apuntes de Psicología.
- Liu H, Lin J and Lin W (2024) Cognitive mechanisms and neurological foundations of companion animals’ role in enhancing human psychological well-being. Front. Psychol. 15:1354220. doi: 10.3389/fpsyg.2024.1354220