Los psicólogos coinciden: “Los niños que crecen con perros tienden a ser adultos más empáticos”

Los psicólogos coinciden: “Los niños que crecen con perros tienden a ser adultos más empáticos”

Más allá de resultar una experiencia agradable y divertida, convivir diariamente y pasar tiempo con un perro tiene un fuerte impacto sobre el desarrollo emocional de las personas. En este sentido, los psicólogos, etólogos, y demás científicos dedicados al estudio del comportamiento afirman que aquellos que ejercen como tutores de uno o varios animales parecen poseer ciertos rasgos de personalidad potenciados con respecto a las personas que no tienen ni han tenido nunca un perro en casa. Uno de estos rasgos, quizá el más importante, es la empatía, entendida como la capacidad para procesar, comprender y reaccionar de manera precisa y exitosa a las emociones experimentadas por los demás.

En especial durante la infancia y la adolescencia, etapas clave en la formación de la personalidad, el contacto frecuente con perros puede influir de manera significativa en el desarrollo de estas habilidades emocionales. La convivencia con un animal en esos años favorece la responsabilidad, la sensibilidad y la capacidad de interpretar señales no verbales, sentando las bases de una mayor empatía en la edad adulta.

Las personas que se crían con perros desarrollan más empatía, según la ciencia

Aunque es cierto que tienen cierta influencia genética y hereditaria, la gran mayoría de habilidades sociales y rasgos de personalidad no son algo completamente innato, sino que se desarrollan con el tiempo en base a las experiencias vividas. Entre estas experiencias se incluye el hecho de haber convivido alguna vez con un perro, especialmente durante la infancia, adolescencia y juventud, consideradas como etapas fundamentales en la formación de la personalidad propia.

Esto fue, precisamente, lo que se quiso estudiar en un experimento llevado a cabo en el año 2014 en el que se evaluaron, mediante el uso de escalas psicológicas, el apego hacia los animales de compañía y el grado de empatía de personas que habían tenido perro en la infancia, personas que tenían perro en el momento de la investigación y personas que nunca habían convivido con un can. Los resultados fueron claros: quienes habían tenido perro desde la infancia mostraban niveles de empatía superiores a aquellos que jamás habían compartido su día a día con un animal de compañía.

Cómo vivir con perros durante la infancia puede influir en el desarrollo de la empatía

El concepto de empatía no se limita exclusivamente a comprender qué sienten las personas de nuestro entorno, sino que también implicar ser capaz de reconocer las emociones mostradas por nuestros perros y saber responder a ellas de manera eficaz.

Los perros no se expresan a través de palabras, lo que complica bastante la comunicación entre el tutor y su animal. No obstante, el observar al can e interpretar sus movimientos, posturas, expresiones y vocalizaciones, siendo consciente de lo que está sintiendo el animal en todo momento, también es una habilidad propia de una persona empática. Y especialmente quienes han crecido con un perro, son capaces de desarrollar esta destreza.

Además, tener perro implica ser responsable de una vida que depende completamente de nosotros, por lo que los tutores de canes desarrollan una personalidad protectora y altruista a la vez que muestran altos niveles de sensibilidad y preocupación por el bienestar de sus peludos. En este sentido, parece lógico pensar que quienes son capaces de forjar un vínculo fuerte y estable con sus animales también son aquellos que más facilidad poseen para ponerse en el lugar del otro y atender a sus necesidades.

Por otro lado, si la responsabilidad de cuidar de un perro se asume durante la infancia y la adolescencia, los niños adquieren una base sólida para el desarrollo de un carácter más empático y solidario, pues es en esta etapa de la vida en la que el aprendizaje social y las experiencias vividas cobran especial importancia en la construcción de una personalidad estable.

Crecer con perros puede mejorar el bienestar emocional y la calidad de vida

Más allá de tener un peso significativo en la formación de rasgos de personalidad, los científicos expertos en el estudio de la relación humano-animal coinciden en el hecho de que convivir con perros tiene múltiples beneficios sobre la salud física y psicológica de las personas.

En términos generales podríamos decir, sin miedo a equivocarnos, que el contacto continuado con canes mejora mucho el bienestar de los humanos que viven con ellos, tal y como afirma un estudio del año 2023 en el que se determinó que establecer una relación de apego seguro hacia uno o varios perros es un aspecto clave para mejorar la calidad de vida de las personas.

Por su parte, otra reciente investigación publicada en el 2025 afirmó que el sentimiento de vínculo que se desarrolla hacia un animal de compañía se asocia a una mejor salud mental en el caso de los niños, por lo que la crianza conjunta de infantes y perros podría favorecer de manera muy significativa el bienestar de los más pequeños de la casa.

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Bibliografía

Antalikova, R. (2014). Pet ownership, pet attachment and empathy in adulthood. Psyke & Logos, 35(2), 141–149.

Northrope, K., Shnookal, J., Ruby, M. B., & Howell, T. J. (2025). The relationship between attachment to pets and mental health and wellbeing: A systematic review. Animals, 15(8),1143. https://doi.org/10.3390/ani15081143

Sung, J. Y., & Han, J. S. (2023). Exploring the Role of Empathy as a Dual Mediator in the Relationship between Human–Pet Attachment and Quality of Life: A Survey Study among Adult Dog Owners. Animals, 13(13), 2220. https://doi.org/10.3390/ani13132220