Las patitas de los perros están en contacto directo con el suelo y, por lo tanto, con cualquier obstáculo, sustancia o patógeno que se encuentre en él. Si se lamen, podrían exponerse a algunos problemas de salud, como indican los veterinarios. Además, las almohadillas pueden dañarse, por ejemplo, si hace mucho calor, frío o camina por terrenos complicados.
Por todas estas razones, conviene acostumbrarse a dedicarle unos minutos a la revisión y a la limpieza de las patas cada vez que volvemos del paseo.
Lo primero que recomiendan los veterinarios al volver del paseo: limpiar sus patas
Los pies de los perros se ven expuestos al suelo de forma directa y, en consecuencia, a cualquier sustancia o potencial patógeno que se localice en él. Esta es la razón por la que los veterinarios recomiendan higienizarlos al llegar a casa tras los paseos, una medida de limpieza que resulta beneficiosa tanto para el perro como para sus cuidadores.
Y es que, aunque las almohadillas de los perros están preparadas para caminar por distintas superficies, no podemos obviar que pisan de todo: charcos donde puede haber diferentes tipos de bacterias, sustancias tóxicas, productos químicos más o menos agresivos, microorganismos, etc. Todos estos elementos pueden entrar en el hogar transportados por el perro, que, además, si se lame las almohadillas, también los puede llegar a ingerir.
Las consecuencias para su salud dependerán del tipo de sustancia, de la cantidad que haya consumido, del tamaño del animal, etc. Además, en la época de orugas procesionarias, los perros podrían sufrir irritaciones al pasear por zonas en las que estas abundan, tan solo por pisar por donde ellas pasaron antes. Para evitarlo, lo mejor es limpiar las patas nada mas entrar en casa.
Lo que pueden esconder las almohadillas de tu perro tras el paseo
Además de ensuciarse, las almohadillas pueden dañarse en los paseos, sobre todo si se dan por superficies difíciles, por ejemplo, muy pedregosas, o cuando hace mucho calor y el suelo está muy caliente, ya que podrían llegar a producirse quemaduras de consideración.
Es por esto que los veterinarios recomiendan revisar las patas tras los paseos. En las almohadillas también podríamos encontrar espigas, piedrecitas o cristales clavados, heridas, parásitos e incluso chicles pegados. La revisión y la higiene permiten detectar y resolver estas situaciones.
La humedad en las patas de tu perro puede causar hongos e irritaciones
Todavía hay otro problema que puede afectar a las patas de los perros: la humedad. Cuando llueve o el perro practica alguna actividad en el agua, deberíamos preocuparnos por secarle bien los pies, en concreto la zona entre los dedos, que supone un ambiente ideal, con calor y humedad, para el crecimiento de los hongos o la aparición de irritaciones en la piel.
Al igual que tras el baño, el secado completo de estas zonas interdigitales contribuye a la prevención de este tipo de afecciones, que, precisamente por la parte en la que se encuentran, pueden ser complicadas de curar.
La mejor forma de limpiar las patas de tu perro, según los veterinarios
Para limpiar bien las patas de los perros los veterinarios recomiendan recurrir al uso de toallitas, pero lo mejor es que sean específicas para esta especie, pues las de uso humano podrían contener ingredientes poco adecuados para los canes, causando irritaciones, que es justo lo que queremos evitar. A la venta podemos encontrar este tipo de toallitas para los perros.
Otra opción, más ecológica, es el uso de una toalla humedecida o, directamente, pasar por agua las patas. Hay que recordar que es importante secarlas bien después, con incidencia especial en las zonas interdigitales, y revisarlas antes de iniciar la limpieza por si hubiese que retirar algún elemento incrustado o curar alguna herida. Las leves podrán tratarse en casa, pero si nos parece profunda, muy extensa o no deja de sangrar, habría que consultar con el veterinario por si fuese necesario suturar.
Cuida las patas de tu perro y convierte su limpieza en un hábito
Lógicamente, es posible que esta limpieza no entusiasme al perro, ya que los pies son zonas sensibles y no suele gustarles que se manipulen. Es por esta razón que conviene acostumbrarlos desde pequeños o ayudarlos dándoles premios y limpiándolos poco a poco hasta que se acostumbren y lo vayan aceptando.
Por otra parte, podemos cuidar las almohadillas aplicando distintos productos que las hidratan y endurecen. Incluso es posible recurrir a los zapatos para perros, por ejemplo, para ir a la nieve.
En definitiva, tras el imprescindible paseo conviene que los cuidadores incorporen a la rutina de higiene la revisión, la limpieza y el secado de las patas de los perros. Esta medida puede ayudar a detectar lesiones de distinto tipo y a prevenir trastornos dermatológicos, como las irritaciones o la proliferación de hongos. Acostumbrar al perro, si es posible desde pequeño, facilitará mucho esta tarea.
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