Entender a un gato va mucho más allá de interpretar sus maullidos. Estos animales utilizan principalmente el lenguaje corporal para expresar cómo se sienten y disponen de un amplio repertorio de señales, que van desde la posición de las orejas hasta la mirada o la forma de mover la cola. Aprender a reconocer estos gestos permite comprender mejor su comportamiento y saber cuándo buscan contacto o prefieren mantener las distancias.
Uno de los gestos más habituales es acercarse con la cola levantada, una postura que suele asociarse con una actitud amistosa. Pero, ¿qué quiere comunicar exactamente un gato cuando camina hacia una persona con el rabo erguido? Según el veterinario Carlos Gutiérrez, del canal de YouTube Mascotas y Familias Felices, “quiere decir que se acerca en son de paz”, y es posible que busque atención o te esté invitando a jugar.
La cola levantada indica que el gato se acerca con una actitud amistosa
Esa idea de “paz” que menciona Gutiérrez es la clave para entender el gesto. Un gato que camina hacia una persona con el rabo en vertical y las orejas erguidas está diciendo, a su manera, que no viene a pelear ni a huir, sino con la guardia baja y ganas de contacto.
Esta lectura la comparte también la antrozoóloga Paula Calvo, que en uno de sus vídeos de TikTok explica que, cuando la cola va alta y erguida, “tu gato está feliz y tranquilo contigo”, sobre todo si además se acerca a ti. Es decir, no solo es una señal de que no hay peligro, sino también de que el animal se siente a gusto en tu compañía.
Calvo describe además una variante muy reconocible de esa cola alta: la que se curva en la punta, formando como un signo de interrogación. Gutiérrez la llama cola en gorma de gancho y ambos coinciden en la interpretación: el gato está de buen humor y predispuesto al contacto con su humano.
Y ese mensaje de son de paz y buen humor puede ir acompañado de una petición muy concreta si realiza determinados movimientos. Gutiérrez explica que, cuando el gato se acerca con la cola alta y se enrosca en tus piernas al pasar, está contento, “pero lo más importante es que te está pidiendo algo”. Según el veterinario, es el gesto típico con el que los gatos reclaman comida, así que, si es su hora, lo que toca es llenarle el cuenco. Si no lo es, la cola levantada suele ser una invitación a que te acerques, lo acaricies o juegues con él. En cualquier caso, insiste en interpretar el gesto “observando a tu gato en general y viendo el resto del lenguaje corporal”.
Los gatos también utilizan la cola levantada para comunicarse entre ellos
Este gesto no lo usan solo para comunicarse con las personas. Gutiérrez recuerda que la cola es “un elemento comunicativo entre gatos” y que, según la posición que adopte, puede transmitir mensajes distintos a otros felinos.
La ciencia lleva décadas apoyando esta idea. De hecho, el propio veterinario cita un estudio de 1997, que corresponde a la tesis de la investigadora Charlotte Cameron-Beaumont en la Universidad de Southampton. En el experimento con siluetas de gatos, los animales se acercaban más rápido y con menos dudas a las que llevaban la cola levantada, y la autora concluyó que esta postura funciona como una señal de intención amistosa. Gutiérrez añade que los gatos que se aproximan así suelen ser más sumisos, “no tan dominantes”, y que lo hacen para dejar claro que no buscan pelea.
La investigación observó además que el gesto aparece en situaciones de afecto y suele darse cuando los gatos se frotan entre ellos con la cabeza o el costado. Además, la autora comparó a los gatos domésticos con pequeños felinos no domésticos y comprobó que estos mostraban la mayoría de las señales sociales del gato doméstico, salvo la cola levantada como saludo amistoso. Por eso concluyó que este gesto se desarrolló como una señal propia del gato doméstico, posiblemente durante la domesticación.
No siempre significa que esté contento: los latigazos y la cola erizada alertan de su malestar
Si la cola levantada es una señal de paz y tranquilidad, otras posturas y movimientos transmiten mensajes muy distintos. Como advierte Gutiérrez, “que tu gato mueva la cola no significa que esté contento”. Según explica, un movimiento rápido suele indicar agitación, miedo o nerviosismo, mientras que uno lento acostumbra a reflejar concentración en lo que el gato está haciendo.
Dentro de los movimientos rápidos, el más reconocible es el latigazo. Si el gato está tumbado y golpea el aire con la cola de un lado a otro, “no está nada cómodo”, advierte el veterinario, y si en ese momento lo estás acariciando, puede que seas tú la causa, así que lo mejor es dejarlo tranquilo. Paula Calvo lo interpreta como un nivel de excitación alto, con la cola casi vibrando en los casos más extremos, y avisa de que la situación “podría acabar en arañazo”.
Pero cuando el nerviosismo se convierte en miedo, la cola cambia de aspecto y se eriza, normalmente acompañada de un lomo arqueado. Gutiérrez explica que indica un susto repentino o algo que le produce mucho miedo, y que la mayoría de los gatos huye y se esconde. Por eso insiste en que no hay que perseguirlos: volverán a salir cuando comprueben que no hay peligro.
En definitiva, la cola es una de las herramientas con las que el gato nos habla a diario. Como recuerda Gutiérrez, “tu gato te está todo el día mandando mensajes”, y la clave está en saber leerlos. Si se acerca con el rabo en alto, la lectura es sencilla: viene en son de paz, con ganas de compañía o de juego. Si lo agita con fuerza o lo eriza, lo más prudente es darle espacio. Y, en cualquier caso, conviene fijarse también en sus orejas, sus ojos y la postura del cuerpo para interpretar bien lo que quiere decirnos.
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