Los veterinarios coinciden: los mordisquitos suaves de los gatos son una forma de comunicar cómo se sienten

Los veterinarios coinciden: los mordisquitos suaves de los gatos son una forma de comunicar cómo se sienten

Los gatos disponen de un complejo sistema de comunicación para relacionarse con las personas y expresar sus emociones. Aunque han desarrollado maullidos que utilizan especialmente para comunicarse con nosotros, el lenguaje corporal sigue siendo fundamental para entender qué sienten y qué necesitan. Entre los comportamientos que pueden formar parte de estas interacciones están los mordisquitos suaves, unos pequeños bocados que aparecen a veces mientras reciben caricias, lamen la mano o descansan tranquilamente junto a sus tutores. Aunque puedan interpretarse como una señal de enfado o malestar, estos pequeños mordisquitos pueden tener un significado muy distinto.

Los veterinarios y expertos en comportamiento felino señalan la demostración de afecto como una de las principales explicaciones de este gesto, que se conoce popularmente como “mordisquitos de amor”. Sin embargo, no es la única: la sobreestimulación y el juego también pueden estar detrás de estos pequeños bocados. Por eso, para comprender qué está expresando un gato, es importante observar no solo el mordisco en sí, sino también su lenguaje corporal y el contexto en el que aparece.

Lamidos y mordisquitos: la forma en que los gatos demuestran cariño a sus tutores

El veterinario Carlos Gutiérrez explica en uno de sus vídeos de YouTube que algunos gatos dan pequeños mordiscos cuando están a gusto junto a una persona. “Es una muestra de cariño que suelen tener los gatos”, señala.

Según explica, estos gestos pueden aparecer cuando el gato lame a una persona con la que tiene un vínculo estrecho y acompaña los lamidos con pequeños mordisquitos. Es una conducta que se relaciona con el acicalamiento social, que consiste en lamer a otros individuos y que forma parte de las relaciones entre gatos. En muchos casos, este mismo comportamiento lo trasladan a las personas con las que conviven cuando tienen mucha confianza y han creado un vínculo sano.

La etóloga felina y estudiante de veterinaria Marta Sarasúa también relaciona los mordisquitos suaves con las interacciones sociales y la demostración de afecto de los gatos. “Esta es una señal de confianza y afecto, pues el felino nos está acicalando y compartiendo su olor con nosotros, igual que haría con otros gatos con los que tuviera una estrecha relación”, comenta.

Los gatos también dan mordisquitos cuando quieren jugar o necesitan espacio

Aunque los expertos relacionan los mordisquitos suaves principalmente con una muestra de cariño, también señalan que pueden tener otros significados en función del contexto en el que se producen. Así, en ocasiones, aparecen durante el juego o cuando las caricias generan una respuesta demasiado intensa en el gato.

El veterinario Juanjo explica en uno de sus vídeos de TikTok que algunos gatos dan pequeños mordiscos cuando se sienten sobreestimulados por las caricias. Al principio puede que disfruten con ellas, pero la estimulación continuada puede resultarle excesiva y llevarlos a expresar que necesitan un descanso mediante esos bocados suaves o un ligero toque con la pata. Si esto sucede, el veterinario insiste en que es muy importante respetar sus límites y no interpretar todos los mordisquitos como una invitación a seguir acariciándolos.

Otra posible explicación es el instinto de caza. La experta en antrozoología Paula Calvo recuerda en sus redes sociales que los gatos son cazadores por naturaleza y que los movimientos de las manos pueden despertar ese comportamiento. Si el gato intenta atrapar los dedos mientras juega, los mordisquitos suaves pueden formar parte de esa dinámica, en lugar de ser una demostración de cariño.

En los gatitos, además, morder es una forma de explorar el entorno. Como explica Juanjo, descubren muchas cosas a través de la boca, de manera que los pequeños mordiscos también pueden aparecer durante el juego y el aprendizaje.

Por tanto, para entender por qué un gato da mordisquitos suaves, conviene fijarse en qué estaba haciendo justo antes: si estaba recibiendo caricias, jugando con las manos o explorando. El contexto ayuda a distinguir entre una conducta relacionada con el vínculo, una respuesta a la sobreestimulación y el juego.

La clave para entender los mordisquitos de un gato está en su lenguaje corporal

Para entender qué puede estar comunicando un gato mediante esos suaves mordiscos, hay que observar todo su cuerpo. Su postura, los movimientos de la cola, la posición de las orejas y su reacción al contacto ayudan a interpretar cómo se siente en ese momento.

Paula Calvo señala varias señales que pueden acompañar a la sobreestimulación, como los movimientos rápidos de la cola, las orejas orientadas hacia atrás o las pupilas dilatadas. Si aparecen mientras se acaricia al gato, conviene reducir la intensidad del contacto o hacer una pausa, especialmente si también intenta apartarse.

Por el contrario, si el pequeño mordisco aparece entre lamidos, el gato mantiene el cuerpo relajado y sigue buscando el contacto, podría formar parte de una interacción agradable y positiva. El veterinario Carlos Gutiérrez destaca precisamente la combinación de acicalamiento, ronroneo y mordisquitos suaves como una señal de amor.

En cualquier caso, ninguna señal aislada permite conocer con certeza qué está sintiendo el gato. El ronroneo, por ejemplo, no siempre indica bienestar, por lo que conviene tener en cuenta el resto de su comportamiento y lenguaje corporal. Observar cómo evoluciona la interacción y reconocer las señales habituales de cada gato ayuda a distinguir cuándo disfruta del contacto y cuándo necesita espacio.

Los expertos explican cómo actuar cuando un gato da pequeños mordiscos

Si un gato da pequeños mordiscos durante una sesión de caricias o mientras está junto a su tutor, los expertos recomiendan evitar las reacciones bruscas y observar. Si parece relajado y busca el contacto, se puede continuar acariciando con suavidad, siempre que el gato siga mostrando señales de comodidad. En cambio, si empieza a mover la cola con rapidez, gira las orejas hacia atrás o intenta apartarse, es preferible detener las caricias y dejar que decida si quiere retomarlas o no.

La etóloga felina Marta Sarasúa insiste en la importancia de respetar el espacio del gato y no forzar el contacto cuando no le apetece. Como explica, “no le fuerces a tener contacto físico contigo si ves que le apetece más estar solo”. Si percibe que respetamos y comprendemos sus señales, será él quien inicie los acercamientos.

Por su parte, Paula Calvo recomienda respetar los ritmos del gato y ofrecerle juguetes adecuados para canalizar su energía. Esto resulta especialmente útil cuando los mordisquitos aparecen durante el juego o cuando intenta atrapar las manos. En esos casos, conviene redirigir su atención hacia un juguete que le permita perseguir y morder sin utilizar las manos como objetivo.

En definitiva, los mordisquitos suaves pueden tener distintos significados según el contexto. Para interpretarlos, es importante observar el lenguaje corporal del gato y respetar sus límites, sin asumir que todos responden a una muestra de cariño o que siempre indican que quiere seguir jugando.