Los veterinarios coinciden: si tu gato rasca el sofá y los muebles, no es por maldad y así puedes evitarlo

Los veterinarios coinciden: si tu gato rasca el sofá y los muebles, no es por maldad y así puedes evitarlo

Uno de los problemas que pueden enfrentar los cuidadores de gatos es el rascado en lugares "prohibidos", como el sofá o cualquier otro mueble. Lo primero que hay que tener claro es que el gato no lo hace para molestar, sino que se debe a un comportamiento natural que le sirve para marcar su territorio, comunicarse con otros gatos y cuidar sus uñas.

Por lo tanto, no hay que suprimirlo, sino redirigirlo para que haga el rascado en las superficies que nosotros consideramos adecuadas, como los rascadores. Veterinarios expertos en felinos acaban de publicar una guía que ayuda a evitar que los gatos rasquen los muebles.

Por qué tu gato rasca el sofá y otros muebles, según los veterinarios

La Feline Veterinary Medical Association, organización que agrupa a veterinarios expertos en gatos de todo el mundo, ha elaborado una guía en la que expone los fundamentos de distintos comportamientos típicos de los felinos domésticos y da consejos para modificar aquellos que pueden suponer un conflicto para los cuidadores, como el rascado de los muebles.

En esta guía, los veterinarios explican que para los gatos rascar es una conducta natural que les ayuda a comunicarse, marcar su territorio o mantener sus uñas en buen estado.

En relación al marcaje, los gatos prefieren rascar en lugares que los veterinarios denominan como "prominentes", de ahí su preferencia por los muebles, los marcos de las puertas y las ventanas o incluso las alfombras. Además, es normal que el rascado se realice cuando se acaban de despertar o en zonas de paso, como puertas y ventanas, en las que les interesa dejar claro que ese es su territorio.

Lógicamente, tal y como apuntan los veterinarios en la guía, castigar un comportamiento que para ellos es natural resultará contraproducente y puede llevar a que la conducta de rascado aumente.

Entre los castigos totalmente desaconsejados está la desungulación o extirpación de las uñas, que es una práctica ya prohibida por la legislación al considerarse una mutilación innecesaria. Los veterinarios señalan que puede desencadenar dolor agudo o crónico y cambios en el comportamiento del animal.

Cómo conseguir que tu gato use el rascador y no los muebles

La guía publicada explica que, en primer lugar, es importante fijarse en qué tipo de superficies prefiere rascar nuestro gato. Muchos van a decantarse por el rascado en vertical, mientras que otros optarán por el horizontalidad.

Se les pueden ofrecer rascadores en ambas orientaciones para saber cuál usa más, pero teniendo en cuenta que esta preferencia puede cambiar con la edad. Por ejemplo, un gato anciano es posible que deje de rascar en vertical porque le resulte más cómodo hacerlo en horizontal. También se debe valorar el material que escoge rascar el gato, pues puede ser cartón, madera, cuerda, etc.

Pero algunos gatos no se animan a rascar en el rascador. Los veterinarios aconsejan que se les incentive ofreciéndoles premios cada vez que se acercan a él, para invitarles a usarlo. Los premios no siempre tienen que ser comida. Son muchos los gatos que prefieren un rato de interacción o juego con su cuidador. Premiar la conducta que queremos que el gato repita es la base del refuerzo positivo, el método educativo que se recomienda utilizar.

Además, conviene que los rascadores se coloquen en los lugares en los que el gato acostumbra a rascar. Por ejemplo, si araña siempre el lateral de un sofá, podemos colocar allí mismo un rascador. En estos casos, también es recomendable poner en el sofá una funda protectora o una manta

Otras zonas donde deberíamos colocar un rascador son las cercanas a los lugares donde el gato acostumbra a descansar. Como hemos dicho, es muy normal que, nada más levantarse, acuda a rascar y estirarse en las proximidades de su lugar de descanso.

Los veterinarios dicen qué es fundamental para educar a un gato

Cuando un gato se ha acostumbrado a rascar sofás y muebles, puede costar tiempo cambiar su conducta y conseguir que solo utilice los rascadores. Sin embargo, es posible lograrlo teniendo en cuenta estos aspectos que señalan los veterinarios expertos en su guía:

  • Empezar lo antes posible.
  • No castigar, ni con gritos ni, mucho menos, con violencia física.
  • Procurar que tenga suficiente enriquecimiento ambiental, de forma que el gato viva en un hogar en el que pueda desarrollar todas las actividades que le son naturales, como saltar, rascar, trepar o esconderse, y disponga del espacio suficiente como para tener separadas sus zonas de descanso, juego, alimentación o baño.
  • Evitar los factores estresantes, en la medida de lo posible.
  • Centrarse en la redirección de conductas, en este caso, animando al gato a usar los rascadores, y en su refuerzo, ofreciendo premios para que quiera repetir la acción que recompensamos.
  • Vigilar nuestras reacciones, pues, en ocasiones y sin quererlo, estamos reforzando los comportamientos que queremos evitar.
  • Tener paciencia, ya que estos procesos de aprendizaje pueden llevar tiempo y van a requerir de nuestro esfuerzo y constancia.

En definitiva, el rascado es una conducta natural y, por lo tanto, completamente normal en los gatos, aunque puede suponer un problema para el cuidador si se realiza sobre sofás u otros elementos apreciados del mobiliario. Para evitarlo los veterinarios especialistas sugieren recurrir a la disciplina positiva para conseguir redirigir este marcaje hacia lugares, como los rascadores.

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