Los veterinarios desmontan el mito de que los gatos no echan de menos a sus dueños: “Crean vínculos mucho más fuertes de lo que pensamos”

Los veterinarios desmontan el mito de que los gatos no echan de menos a sus dueños: “Crean vínculos mucho más fuertes de lo que pensamos”

Durante años se ha repetido constantemente que los gatos son animales independientes y ariscos, que no crean vínculos de apego y fidelidad con las personas como los perros. Esa imagen ha contribuido a alimentar uno de los mitos más extendidos sobre ellos: que no echan de menos a sus tutores cuando se van de casa. Sin embargo, la realidad es muy distinta. Veterinarios y especialistas en comportamiento felino coinciden en que sí crean vínculos fuertes con su familia humana.

Los gatos son capaces de establecer relaciones afectivas con sus tutores, reconocerlos y, por supuesto, extrañarlos cuando se separan de ellos. Aunque no expresan sus emociones de la misma manera que los perros, manifiestan numerosas señales que demuestran que también echan de menos a las personas con las que conviven, especialmente a las que consideran “su favorita”.

En algunos casos, incluso, llegan a desarrollar ansiedad por separación. Carlos Gutiérrez, veterinarios especializado en gatos, explica que “hasta el 13 % de los gatos pueden llegar a padecerla”.

Los gatos sí echan de menos a sus tutores cuando no están en casa

Aunque es cierto que los gatos son bastante selectivos y no siempre les apetece interactuar con personas u otros animales, eso no significa que sean indiferentes hacia quienes forman parte de su núcleo familiar.

La Auxiliar Técnico Veterinaria (ATV) María Besteiros explica que “los gatos son animales domésticos, es decir, dependientes de nosotros”, por lo que desarrollan relaciones muy estrechas con las personas con las que conviven. Ese vínculo se construye poco a poco, a través de las rutinas diarias, los cuidados, el juego, la alimentación o los momentos de descanso compartidos, hasta el punto de que el animal asocia a su tutor o tutores con seguridad, protección y bienestar.

La especialista añade que los gatos “se relacionan con nosotros utilizando todos sus sentidos y, con todo ello, componen una imagen y elaboran sus recuerdos”. Gracias a esa capacidad, son capaces de reconocer a la perfección tanto a su familia humana como el entorno en el que viven. Además, al ser animales tan apegados a sus rutinas, cualquier cambio en su día a día, por pequeño que sea, puede convertirse en una fuente de estrés. Un ejemplo de ello es la ausencia de la persona con la que han creado ese vínculo.

En la misma línea, el veterinario Carlos Gutiérrez recuerda que la ciencia ya ha demostrado que los gatos sí pueden sufrir la ausencia de su tutor. Según explica, “los gatos sí echan de menos a sus tutores y, en algunos casos, pueden desarrollar ansiedad por separación”.

Ahora bien, no todos los gatos expresan esa ausencia de la misma manera. Mientras algunos apenas modifican su comportamiento, otros muestran pequeñas señales que indican que están notando que su tutor no está en casa.

Esperar en la puerta, maullar o apatía: las principales señales que revelan que tu gato te echa de menos

Que un gato eche de menos a su tutor no significa necesariamente que vaya a desarrollar un problema de comportamiento o ansiedad. Del mismo modo, que no manifieste ninguna señal aparente tampoco implica que no extrañe. Igual que sucede con las personas, cada animal gestiona la soledad de una forma diferente. Por eso, muchos tutores no relacionan determinados cambios de comportamiento con la soledad e incluso llegan a creer que su apatía es indiferencia.

El veterinario Carlos Gutiérrez explica que algunos gatos comienzan a mostrar señales incluso antes de que su tutor salga de casa: “Muchos gatos siguen a sus dueños, maúllan o intentan impedir que se marchen cuando perciben que van a salir”.

Una vez solos, pueden aparecer otras conductas como maullidos o apatía. Y cuando la persona regresa a casa, también es habitual que algunos gatos la reciban en la puerta, la sigan por la casa, busquen más contacto físico o maúllen a modo de saludo. Otros, en cambio, pueden mostrarse algo más apagados o distantes antes de retomar su rutina con normalidad.

María Besteiros también recuerda que esos comportamientos están relacionados con el vínculo que los gatos establecen con sus tutores y con la importancia que tienen para ellos en sus rutinas. Por eso, aun que no siempre lo expresen de una forma tan evidente como los perros, también pueden notar la ausencia de su tutor.

La ansiedad por separación también existe en los gatos

Cuando el malestar provocado por la ausencia del tutor es muy intenso o sucede cada vez que ocurre la separación, independientemente del tiempo que transcurra, puede aparecer la llamada ansiedad por separación.

En estos casos, las señales suelen ser mucho más llamativas que las reacciones normales mencionadas. Carlos Gutiérrez señala que pueden aparecer maullidos persistentes, destrucción de objetos, orinar fuera del arenero, falta de apetito o permanecer escondido todo el rato.

Gutiérrez también insiste en que no todos los gatos que echan de menos a sus tutores desarrollan ansiedad por separación, pero cuando estos comportamientos son muy persistentes, afectan a sus bienestar y existe sospecha de ello, es fundamental acudir al veterinario.

Si prefiere dormir durante tu ausencia no significa que no te eche de menos

Uno de los errores más frecuentes es pensar que a un gato que pasa el día durmiendo mientras su tutor está fuera de casa le da igual su ausencia. Sin embargo, los especialistas insisten en que el descanso no es incompatible con el apego. De hecho, muchos gatos se quedan tranquilos y relajados durante esas horas y eso no significa que no hayan creado un fuerte vínculo con sus humanos ni que no los echen de menos.

Carlos Gutiérrez explica que cada gato expresa el vínculo con su tutor de una forma distinta. Algunos son más activos y manifiestan su malestar con maullidos o esperando junto a la puerta, mientras que otros optan por dormir buena parte del tiempo hasta que la persona vuelve a casa.

Los gatos son animales que dedican muchas horas al descanso y, además, suelen adaptar parte de su actividad y rutinas a los momentos en los que su familia humana está presente. Por eso, que un gato duerma mientras está solo no significa que no eche de menos a su familia humana ni que disfrute menos de su compañía cuando vuelve. Lo importante, advierten los expertos, es valorar el comportamiento del animal en su conjunto y no interpretar una única conducta de forma aislada.

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