Durante años se ha repetido que los gatos esterilizados se vuelven más cariñosos y tranquilos. Sin embargo, los veterinarios aclaran que esta afirmación no siempre es cierta. Aunque la esterilización puede reducir algunos comportamiento impulsados por las hormonas, no cambia la personalidad de un gato ni tampoco determina el vínculo que establecerá con las personas con las que convive.
Los expertos en comportamiento felino, además, insisten en que su carácter depende de muchos factores, como la genética, la socialización temprana, las experiencias vividas o el entorno en el que crece. Por tanto, la idea de que esterilizar a un gato hará que sea más cariñoso no tiene una respuesta tan sencilla.
La esterilización sí cambia algunos comportamientos, pero no la personalidad del gato
Son muchas las personas que creen que la esterilización cambia por completo la forma de ser de un gato, pero la realidad es que sus efectos se limitan principalmente a los comportamientos influenciados directamente por las hormonas sexuales. Es decir, la intervención no modifica la personalidad del animal, sino determinadas conductas relacionadas con la reproducción.
La castración convencional, que consiste en la extirpación de los testículos en los machos y de los ovarios y el útero en las hembras, reduce la producción de hormonas sexuales como la testosterona, los estrógenos y la progesterona. Como consecuencia, lo habitual es que desaparezcan comportamientos asociados al celo o a la búsqueda de pareja.
Eso sí, es fundamental no confundir este procedimiento con otras técnicas, como la vasectomía en los machos o la ligadura de trompas en las hembras. En estos casos, el gato pierde la capacidad de reproducirse, pero mantiene intacta su producción hormonal. Por lo tanto, su comportamiento apenas se verá modificado.
En los gatos castrados mediante el procedimiento convencional suele disminuir el interés por salir a buscar pareja, reduciéndose así las escapadas, el marcaje con orina o la agresividad entre machos por la competencia reproductiva. En las gatas, por su parte, la esterilización elimina los celos y las conductas asociadas a ellos, como los maullidos incesantes o las huidas en busca de machos con los que aparearse.
Al reducirse las escapadas y los comportamientos “agresivos”, es fácil pensar que el gato se ha vuelto más hogareño, familiar o cariñoso. Pero todos estos cambios son consecuencia de la disminución de las hormonas sexuales y no de una transformación del carácter del animal.
El cariño de un gato no depende de la esterilización, sino de otros factores
Como sucede con las personas, cada gato tiene su propio carácter que se va formando por la combinación de varios factores. Por ello, si el motivo principal por el que te planteas la esterilización es la esperanza de que se vuelva más cariñoso, conviene ajustar las expectativas. Los veterinarios explican que esto no tiene por qué ocurrir. Que un gato sea más o menos mimoso no depende de la presencia o ausencia de hormonas sexuales.
La socialización durante las primeras semanas de vida del gato, el entorno en el que crece, las experiencias que ha vivido, el vínculo que establece con su familia humana e incluso la genética son los factores que sí pueden determinar que sea más cariñosos o menos. Por eso, la esterilización no hace que un gato deje de se quien es. Un felino independiente seguirá siéndolo aunque haya sido sometido a una castración.
Lo que sí puede pasar es que, al desaparecer determinadas conductas relacionadas con la reproducción, algunos tutores noten un cambio en su forma de comportarse. Por ejemplo, si antes se escapaba con frecuencia para buscar pareja, es posible que tras la esterilización prefiera pasar más tiempo en casa, tranquilo, lo que lleva a pensar que “se ha vuelto más familiar”. Sin embargo, esa “tranquilidad” no significa necesariamente que de repente se haya vuelto más cariñoso, sino que han desaparecido comportamientos impulsados por las hormonas sexuales.
La agresividad tampoco desaparece siempre después de la esterilización
Con la agresividad sucede algo parecido a lo que ocurre con el cariño. Aunque muchas personas esperan que un gato se vuelva más calmado después de ser esterilizado, la realidad es que el resultado dependerá del motivo por el que se comporta de esa forma.
Cuando la agresividad está relacionada con las hormonas sexuales, sí se produce un cambio notable en el animal. Principalmente se percibe en los machos, ya que tienden a pelearse entre ellos por las hembras disponibles en época de celo. Al desaparecer ese impulso reproductivo, también suele reducirse esa competitividad, lo que, a su vez, se refleja en una disminución de los conflictos, las escapadas, el marcaje con orina y el estrés asociado a estas situaciones.
Sin embargo, no todas las conductas agresivas tienen un origen hormonal. El miedo, la inseguridad, los traumas del pasado, el dolor, la frustración o el estrés son factores que también influyen en que un gato manifieste determinados comportamientos que pueden considerarse “agresivos”, como arañar o morder. En estos casos, la esterilización no tiene por qué solucionar el problema. De hecho, en ocasiones, los cambios hormonales pueden hacer que ese tipo de respuestas se mantengan o incluso se intensifiquen.
Por eso, si tu gato se muestra agresivo contigo, con otras personas o con otros animales, lo más recomendable es acudir a un veterinario etólogo para averiguar cuál es la causa de ese comportamiento. Una vez diagnosticada, el profesional determinará el tratamiento más adecuado para su caso.
En definitiva, la esterilización puede modificar conductas relacionadas con las hormonas sexuales, pero no cambia la personalidad de un gato. Que sea más o menos cariñoso dependerá, sobre todo, de su carácter y del vínculo que haya construido contigo.
Si deseas leer más artículos parecidos a Los veterinarios desmontan el mito: “La esterilización no hace que un gato sea más cariñoso”, te recomendamos que entres en nuestra categoría de Cuidados básicos.