Hay algo que hacemos casi todos de forma inconsciente: hablar a los perros y gatos con una voz más aguda, suave e incluso exagerada, como si fueran bebés. Puede parecer ridículo, pero lo cierto es que usar este tono de voz no es un gesto de cariño sin más, la ciencia ha demostrado que tiene un impacto positivo en los animales.
Según los veterinarios y estudios sobre comportamiento animal, este tipo de voz no solo capta de una forma más efectiva la atención de los perros y gatos, sino que también influye en su comportamiento e incluso en la forma en la que se relacionan con nosotros. Juanjo, veterinario y divulgador, lo resume de forma clara en su vídeo: “La voz de bebé que usamos todos cuando hablamos con nuestro gato es la voz más eficiente que podemos utilizar para comunicarnos con él”.
La ciencia confirma que la “voz de bebé” tiene un efecto real en perros y gatos, pero no actúa igual en ambos
Las investigaciones realizadas sobre comportamiento animal sugieren que, tanto perros como gatos, son sensibles a la forma en la que les hablamos. No interpretan el lenguaje como los humanos, pero sí la entonación, el ritmo y la carga emocional de la voz.
En gatos, un estudio realizado por Charlotte de Mouzon y su equipo en la Universidad París Nanterre y publicado en Animal Cognition, observó que los felinos reaccionaban más cuando escuchaban la voz de su cuidador, sobre todo si utilizaban un tono suave y agudo similar al llamado “baby talk” o “voz de bebé”. Los especialistas explican que los gatos mostraban señales claras de atención, como movimientos de orejas o giros de cabeza.
Esto no significa que sean capaces de entender mejor las palabras si usamos ese tono de voz, sino que su sistema de atención responde de una forma más intensa si su cuidador usa esos patrones sonoros. Es decir, en los gatos la respuesta más fuerte aparece cuando la voz del cuidador se combina con una entonación emocional más aguda. El vínculo es clave, pero el tono de la voz también. Laura García, veterinaria especializada en gatos, lo resume así: “Hablarle a un gato como a un bebé sí tiene un efecto real, lo confirma la ciencia”.
En perros sucede algo parecido, aunque con matices importantes. Diversos estudios sobre comunicación humano-canina han mostrado que los perros son capaces de procesar mejor las voces que combinan entonación emocional y familiaridad. En su caso, la respuesta también aumenta con este tipo de tono, pero suele depender más del contexto y de la relación previa con la persona que habla. En otras palabras, el efecto de la voz de bebé existe, pero está más condicionado por quién les habla y por la experiencia que tienen asociada a esa voz.
En conjunto, la evidencia sugiere una idea sencilla pero importante: la voz de bebé no cambia lo que decimos, pero sí cambia cómo lo perciben. Y ese cambio se traduce en algo muy concreto a nivel conductual: más atención y una mayor disposición a interactuar con nosotros.
El motivo por el que las mascotas reaccionan mejor a una voz suave y aguda
Una de las claves para entender este fenómeno está en cómo los animales procesan el sonido. Con el tiempo y la convivencia, perros y gatos aprenden a relacionar ciertos tonos, palabras o formas de hablar con experiencias positivas como la comida, el juego, las caricias o los momentos de calma.
Además, su sentido del oído está mucho más desarrollado que el nuestro, de manera que perciben de una forma mucho más intensa el volumen de los sonidos. Esto quiere decir que son muy susceptibles a los ruidos fuertes, y por ello muchos suelen asustarse con los gritos o sonidos como los emitidos por las sirenas de las ambulancias.
Por eso, cuando utilizamos una voz más suave y afectiva, su reacción suele ser más receptiva. Esa entonación es más amable para ellos, y además tienden a relacionarla con algo familiar y positivo.
Por otro lado, como explica Laura García, “los gatos son muy sensibles a los cambios en la entonación y el tono de voz”. Según la experta, pueden llegar a interpretar perfectamente si estamos enfadados, calmados o cariñosos.
Los perros también tienen la habilidad de interpretar nuestro estado de ánimo a través de nuestra entonación y lenguaje corporal. En ambos animales, el componente emocional del tono de voz ayuda a reforzar el vínculo entre el animal y su humano.
En otras palabras, la voz de bebé actúa como una señal de cercanía y atención que perros y gatos asocian a interacciones positivas con las personas de su entorno.
La “voz de bebé” ayuda a fortalecer el vínculo con perros y gatos
Los expertos coinciden en que hablar a nuestros animales utilizando voz de bebé es positivo, pero sin exagerarla. Según el veterinario Juanjo, los gatos prestan más atención, se involucran más con sus humanos y responden mejor a las órdenes cuando se utiliza este tipo de voz.
Por eso, hablar con una voz más suave, aguda y emocional no transformará por completo el comportamiento de un animal, pero sí puede mejorar la comunicación e interacción diaria.
Hablar a nuestros perros y gatos como a un bebé es mucho más que un gesto tierno. Como señalan los veterinarios, “es una forma de comunicación que la ciencia ha relacionado con una mayor atención, confianza y fortalecimiento del vínculo entre el humano y el animal”.
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