Solemos pensar que nuestros compañeros de cuatro patas serán siempre jóvenes, pero el tiempo también pasa para ellos y se hacen mayores. Y lo que mucha gente no sabe es que la edad "sénior" no es la misma para todos los animales. En perros, por ejemplo, depende del tamaño, mientras que en los gatos el peso no es lo importante.
La veterinaria María, de María VetiCan, ha compartido en sus redes sociales a qué edad se considera que un perro o un gato es anciano. En su vídeo, ella recalca que las edades que comenta corresponden al inicio de la etapa "sénior". ¿Qué significa esto? Que a partir de ahí empezarán a manifestarse los primeros síntomas de envejecimiento, pero la probabilidad de desarrollar enfermedades asociadas a la vejez sigue siendo baja. Con el tiempo, "pasan a ser geriátricos, con un envejecimiento más avanzado, son más frágiles y aumenta la probabilidad de enfermedades por la vejez", aclara.
Las edades a las que se considera ''viejo'' un perro según su tamaño
La veterinaria María lo deja claro: no todos los peros envejecen igual. Ella explica que el criterio más útil para saber cuándo un perro entra en edad sénior es su tamaño y peso.
Según María, los perros pequeños, es decir, los de menos de 10 kg como el chihuahua, el bichón maltés o cualquier perro mestizo que no alcance este peso, "se consideran viejitos a partir de los 11 años". Los perros medianos, que son aquellos que pesan entre 10 y 25 kg, como el beagle, "se consideran sénior a los 8 o 9 años". Los perros grandes, que suelen pesar entre 25 y 45 kg, "a los 7 u 8 años empiezan a ser mayores". Por último, en los perros gigantes, que son los que superan los 45 kg de peso, la edad sénior llega incluso antes, "a los 5 o 6 años".
De esta forma, un perro grande puede empezar a considerarse "anciano" cuando un perro pequeño de su misma edad todavía está en su etapa adulta. Esta diferencia no solo cuestión de físico: el cuerpo y los órganos de los perros más grandes se desgastan más rápido.
¿Y los gatos? ¿Cuándo se consideran sénior?
En los gatos, el criterio cambia por completo. "En gatos, el peso da igual", explica María, y "a partir de los 9 o 10 años" ya se considera que entran en la etapa sénior. Por tanto, en estos animales el peso no es tan determinante como en los perros.
Esto se debe a que los gatos suelen tener un ritmo de envejecimiento más uniforme en todas las razas (y mestizos), sin importar su tamaño. Por este motivo, aunque el gato pese menos de 10 kg o los supere, será la edad indicada la que marcará cuándo empezar a vigilar su salud de una forma mucho más estricta.
¿Por qué el tamaño influye en la edad ''sénior'' de los perros?
Los perros grandes crecen y envejecen mucho más rápido y, por tanto, su cuerpo se desgasta antes que el de los perros pequeños. El veterinario Alfredo Alonso comenta en su vídeo que "a nivel celular su organismo se deteriora antes", y explica: "El corazón, las articulaciones y los pulmones de los perros grandes trabajan mucho más intensamente que los de los perros pequeños".
Además, el tamaño influye en la probabilidad de sufrir ciertas enfermedades, precisamente, por su metabolismo y crecimiento acelerados. Como explica Alonso, "los perros grandes tienen más problemas articulares, como displasia de cadera, problemas de columna o artrosis degenerativa" que los perros de tamaño pequeño. Así mismo, el riesgo de que aparezcan otras patologías, como la torsión de estómago, las enfermedades cardíacas o determinados tumores también es mayor en las razas grandes y gigantes.
Esto no quiere decir que un perro de menos de 10 kilos no pueda sufrir estas enfermedades, sino que lo habitual es que aparezcan más tarde, cuando el animal ya es más mayor e incluso se considera geriátrico.
Por todo ello, aunque el perro se muestre con energía, su cuerpo puede estar entrando en una etapa delicada y que requiere especial atención.
Estas son las señales de envejecimiento en perros y gatos que debes vigilar
La veterinaria María insiste en que la edad sénior no es un simple número, es un momento en el que se deben observar los cambios para actuar a tiempo. "A partir de esa edad, hay que prestar más atención a su alimentación, a los cuidados y a los chequeos veterinarios", explica.
Por lo tanto, conocer las señales más comunes de envejecimiento en perros y gatos puede ayudar a saber en qué fijarse. Primero, es común que aparezcan cambios en el movimiento y la energía, como por ejemplo:
- Se cansan más rápido.
- Les cuesta subir escaleras o saltar.
- Caminan más despacio o con cierta rigidez.
Por otro lado, los problemas de visión y audición también empiezan a notarse a partir de este momento. Así pues, es normal ver que se chocan con objetos o paredes, o que no responden igual a las llamadas o sonidos.
Además de estos cambios, también pueden aparecer alteraciones en el apetito y el peso. Algunos perros y gatos comen menos de lo habitual, mientras que otros aumentan de peso debido a que se mueven menos.
Otro aspecto importante son los cambios en el comportamiento. A partir de la edad a la que se empiezan a considerar ancianos, muchos duermen más horas, se muestran menos activos o prefieren estar más tranquilos. Otros, están más irritables, se desorientan con facilidad o incluso se aíslan. En el caso específico de los gatos, también es común notar que cambian sus hábitos de higiene o que dejan de usar el arnero con normalidad.
Todo ello forma parte del proceso natural de envejecimiento y es fundamental tener paciencia, mostrarles cariño y acudir al centro veterinario ante cualquier cambio repentino, así como adaptar sus cuidado a su nueva etapa de vida. En muchos casos, detectar a tiempo el problema permite actuar antes y mejorar significativamente la calidad de vida del perro o gato.
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