Marta Sarasúa, educadora canina: “Cuando un perro te da pequeños mordisquitos, quiere demostrarte su cariño”

Marta Sarasúa, educadora canina: “Cuando un perro te da pequeños mordisquitos, quiere demostrarte su cariño”

Los perros se comunican con nosotros de muchas maneras y algunas pueden resultar bastante curiosas. Una de ellas consiste en dar pequeños pellizcos con los dientes delanteros, un comportamiento que muchos tutores han observado en diferentes contextos. Y aunque muchas veces se clasifica como una forma de juego, su significado depende de cómo y cuándo se produzca la conducta.

Marta Sarasúa, educadora y etóloga canina, explica que estos mordisquitos suaves pueden ser una muestra de afecto cuando el perro los realiza de una manera muy concreta. Sin embargo, conviene distinguirlos de otros tipos de mordisquitos que responden a las ganas de jugar, la necesidad de llamar la atención o incluso de marcar un límite de espacio. Observar el lenguaje corporal del animal es fundamental para entender qué intenta comunicarnos.

Así son los pequeños mordiscos con los que tu perro te demuestra su afecto

Según explica Sarasúa, cuando un perro está relajado y utiliza los dientes delanteros para dar pequeños mordisquitos a su tutor, rápidos y repetitivos, casi como si castañeara los dientes, su significado es claro: está expresando su afecto. No se trata de una mordida fuerte, sino de un movimiento delicado que se repite y que suele aparecer cuando el perro está tranquilo y se siente seguro.

En ocasiones, estos mordisquitos van acompañados de lametones, otro comportamiento que puede formar parte de esa demostración de cariño.

Además, la educadora canina también señala que no es una conducta exclusiva de la relación entre perros y personas. Los animales pueden realizar estos pequeños pellizcos con otros perros con los que mantienen una buena relación. Igualmente, es posible observarlos entre una madre y sus cachorros, dentro de las interacciones que se producen entre ellos.

Los perros también mordisquean para jugar o llamar la atención

No todos los mordisquitos son iguales y, por tanto, tampoco tienen al misma función. Tal y como señala la etóloga, a diferencia de los pellizcos suaves y repetitivos, los mordisquitos que aparecen durante el juego no son delicados ni similares a un castañeteo. En este contexto, el perro intenta atrapar las manos o los pies mientras caminas o gesticulas. La mordida es más intensa y puede incluso tirar de la ropa al sujetarla con la boca.

Como explica Sarasúa, “los perros utilizan su boca para mucho más que masticar y portar objetos: es un medio de expresión, comunicación y exploración del entorno”. Por eso, estos mordisquitos son más frecuentes en cachorros y perros jóvenes, que utilizan la boca para descubrir lo que les rodean y relacionarse con otros animales y personas.

Eso sí, si el juego se vuelve demasiado brusco o no queremos que el perro utilice nuestras manos y pies como juguetes, la experta insiste en que conviene interrumpir la actividad y ofrecerle un juguete adecuado como alternativa.

En otras ocasiones, el perro puede recurrir a estos mismos mordisquitos para llamar la atención porque está aburrido o quiere algo de nosotros.

Para distinguir qué intenta comunicar, además de fijarnos en la intensidad de la mordida, debemos observar otras señales, como su postura corporal, sus movimientos y las vocalizaciones que emite.

Más allá del cariño y del juego: algunos mordisquitos expresan incomodidad

Otros de los mordisquitos que Sarasúa subraya que conviene aprender a diferenciar son los que los perros utilizan para marcar límites e indicar que algo les incomoda. A diferencia de los pellizcos delicados que expresan afecto, estos pueden aparecer cuando el animal quiere que nos alejemos o dejemos de hacer algo que le molesta.

Como explica la educadora canina, los perros primero suelen recurrir a señales más sutiles para expresar su malestar, como girar la cabeza, bostezar o relamerse. Si no las reconocemos y seguimos insistiendo en el contacto, pueden intensificar su respuesta y llegar a gruñir o realizar pequeños amagos de mordida, con los belfos levantados y el hocico arrugado.

En estos casos, como insiste Sarasúa, “es importante respetar su espacio y no forzarlo a interactuar si en ese momento no le apetece”.

Cómo responder a los mordisquitos de tu perro, según Marta Sarasúa

Si tu perro te da pequeños pellizcos con los dientes delanteros mientras está relajado a tu lado, no tienes por qué hacer nada. Como explica Marta Sarasúa, cuando se trata de una muestra de afecto, lo mejor es dejar que se exprese y no castigar una conducta natural. Si te molesta o te hace daño, la experta recuerda que lo mejor es apartar suavemente la mano y continuar acariciándolo cuando esté tranquilo.

En cambio, si los mordisquitos aparecen durante el juego, puedes ofrecerle un juguete para evitar que utilice tus manos o pies. Si parecen una señal de incomodidad, respeta su espacio e interrumpe lo que le estaba causando ese malestar. Observar el contexto y el lenguaje corporal del perro es la clave para saber cómo responder en cada situación.

En definitiva, entender este gesto nos ayuda a reconocer una de las formas más curiosas que tienen los perros de relacionarse con nosotros. A veces, el cariño también se expresa con pequeños gestos que pasan desapercibidos si no sabemos interpretarlos.

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