Como herencia de sus antepasados, los gatos son animales que tienden a beber poca agua, ya que no siempre compensan la que realmente necesitan. En verano, esta característica se vuelve especialmente preocupante, porque el riesgo de deshidratación aumenta y puede afectar a su salud.
Por eso, dejarles simplemente un cuenco de agua lleno a diario no siempre es suficiente. En muchos casos, es recomendable añadir “extras” de hidratación, como incrementar la proporción de alimento húmedo frente al pienso seco. De este modo, aumentan su ingesta total de agua sin necesidad de que beban más directamente del bebedero.
Por qué los gatos se deshidratan fácilmente (y por qué debes vigilarlo más en verano)
Los gatos tienden a la deshidratación por su propia naturaleza, ya que descienden del gato salvaje del desierto, un felino que habitaba regiones áridas donde el acceso al agua era limitado. Por ello, evolucionaron para obtener gran parte de la hidratación a través de las presas que cazaban.
Este rasgo se mantiene en los gatos domésticos actuales, que no siempre sienten la necesidad de beber con la frecuencia que deberían, incluso cuando se alimentan con pienso seco, cuya humedad es apenas del 8-10 %. Como resultado, una ligera deshidratación puede ser relativamente frecuente en nuestros pequeños felinos.
Aunque esta tendencia sea natural, no debe subestimarse. La deshidratación afecta al correcto funcionamiento de los órganos vitales y puede favorecer problemas renales y urinarios, además de provocar mala circulación, letargo, pérdida de apetito y debilidad. En los casos más graves, puede derivar en una disfunción orgánica que ponga en riesgo la vida del animal.
Por eso, reconocer los primeros signos de deshidratación en gatos es fundamental para actuar a tiempo, especialmente en verano, cuando son más vulnerables al calor. Estos signos incluyen:
- Encías secas o pegajosas.
- Menor elasticidad cutánea
- Letargo o falta de energía.
- Pérdida de apetito.
- Ojos hundidos.
- Reducción de la producción de orina y la frecuencia de micción.
Hidratación en verano: por qué el alimento húmedo ayuda a tu gato
Como hemos comentado, los gatos tienen una tendencia natural a beber menos agua de la que realmente necesitan, una herencia de sus antepasados salvajes. Aunque no pierden tantos líquidos como los humanos a través del sudor, sí lo hacen en pequeñas cantidades mediante las almohadillas de las patas, la respiración y otros procesos fisiológicos.
En verano, estas necesidades de hidratación aumentan, pero la mayoría de gatos no compensan este incremento bebiendo más agua. Por eso, incluir alimento o snacks húmedos en su dieta puede ser una gran ayuda para mejorar su hidratación durante los meses de más calor.
El alimento húmedo presenta varias ventajas. La principal es su alto contenido en agua, que contribuye a la hidratación de forma indirecta. Además, es un alimento completo, con todos los nutrientes esenciales en sus proporciones adecuadas, igual que el pienso seco, pero con un mayor aporte hídrico.
Su textura y aroma también resultan más apetecibles, lo que ayuda a estimular el apetito en gatos que comen menos debido al calor. Por otro lado, su consumo favorece la salud urinaria, ya que una mayor ingesta de líquidos produce una orina más diluida, lo que ayuda a reducir el riesgo de formación de cristales o cálculos.
Cómo aumentar la hidratación de tu gato: trucos muy efectivos
Ya hemos comentado que una de las formas más eficaces de aumentar el consumo de agua en los gatos es incluir alimento húmedo en su dieta. En estos casos, es importante reducir ligeramente la cantidad de pienso seco para evitar un exceso de calorías que pueda favorecer el sobrepeso. De esta manera, se incrementa la ingesta de humedad sin desequilibrar su alimentación, lo que repercute positivamente en su salud.
Otra estrategia muy útil es el uso de fuentes de agua para gatos. El agua en movimiento suele resultarles más atractiva, ya que la perciben como más fresca y limpia, además de estimular su curiosidad natural. También ayuda disponer de varios recipientes de agua repartidos por la casa y asegurarse de que siempre estén limpios, frescos y disponibles.
Además, algunos snacks húmedos, como sopas específicas para gatos o leche formulada para ellos, pueden contribuir a aumentar su ingesta total de líquidos de forma sencilla y apetecible.
Por último, es importante tener en cuenta que, aunque todos los gatos son más vulnerables a la deshidratación en verano, existen grupos de riesgo especialmente sensibles: los gatos de edad avanzada, las gatas gestantes y aquellos con enfermedades renales, trastornos urinarios o diabetes. En estos casos, cobra aún más importancia reforzar la hidratación mediante alimento húmedo, pudiendo incluso añadir un poco de agua extra a su comida para aumentar aún más su aporte hídrico.
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