Lazare, un pequeño spaniel francés que podría ser el perro más viejo del mundo, murió el pasado 14 de mayo en Francia a los 30 años y cinco meses. La noticia generó una fuerte repercusión internacional no solo por la extraordinaria edad del animal, sino también por la historia emocional que rodeó sus últimos días de vida.
El perro, nacido oficialmente el 4 de diciembre de 1995 según registros verificados en Francia, pasó casi toda su vida junto a la misma dueña hasta que ella falleció recientemente. Tras quedar solo, Lazare fue llevado a un refugio de animales en la región de Alta Saboya, donde fue adoptado por Ophélie Boudol, una joven francesa de 29 años que terminó encariñándose con el animal.
La nueva familia de Lazare sabía que el perro atravesaba un estado muy delicado. Ya no podía ver ni escuchar, utilizaba pañales y pasaba gran parte del día durmiendo. Aun así, quienes convivieron con él durante sus últimas semanas aseguraban que mantenía un carácter afectuoso y una enorme necesidad de contacto humano.
Un caso excepcional incluso para los veterinarios
La esperanza de vida media de un perro depende de factores como tamaño, genética y raza, pero normalmente oscila entre los 10 y los 15 años. Algunas razas pequeñas pueden superar los 18 o incluso los 20 años, aunque alcanzar los 30 sigue siendo algo extremadamente inusual.
Lazare pertenecía al grupo de los papillon o spaniel toy continental, una raza pequeña conocida por su relativa longevidad en comparación con perros de mayor tamaño. Los especialistas llevan años observando que los perros pequeños suelen vivir más tiempo que los grandes debido a diferencias metabólicas y de envejecimiento celular.
Investigaciones publicadas por la American Veterinary Medical Association y por universidades veterinarias estadounidenses indican que los perros pequeños envejecen más lentamente y presentan menores tasas de enfermedades degenerativas tempranas.
Sin embargo, incluso dentro de esos parámetros, la edad de Lazare resulta extraordinaria. Según listas históricas de perros longevos verificadas internacionalmente, muy pocos animales superaron los 25 años con documentación confiable.
El antecedente de Bobi y la polémica de los récords
La historia de Lazare también reactivó un debate muy particular: cómo se verifican los récords de longevidad animal. Hasta hace poco, el perro portugués Bobi había sido presentado como el perro más viejo de la historia con supuestos 31 años y 165 días. Guinness World Records incluso llegó a reconocerlo oficialmente en 2023.
Sin embargo, en 2024 Guinness retiró ese récord después de que veterinarios y especialistas cuestionaran la falta de pruebas concluyentes sobre la edad real del animal. La organización admitió que los documentos disponibles no permitían confirmar completamente la fecha de nacimiento del perro portugués.
Ese antecedente explica por qué el caso de Lazare fue tratado con especial cautela. Según medios franceses y trabajadores del refugio que lo acogió, la edad del perro fue contrastada en al menos dos registros oficiales antes de iniciar contactos con Guinness World Records. De todos modos, la organización no llegó a otorgarle oficialmente el récord antes de su muerte.
Qué dice la ciencia sobre la longevidad canina
La historia de Lazare también despertó interés científico porque el envejecimiento de los perros se convirtió en un campo de investigación muy activo durante la última década. Universidades y centros veterinarios estudian cómo genética, alimentación, ambiente y cuidados influyen sobre la duración de la vida canina.
El Dog Aging Project, impulsado por investigadores de la Universidad de Washington y Texas A&M, analiza miles de perros para comprender los mecanismos biológicos del envejecimiento y buscar estrategias que permitan mejorar calidad y expectativa de vida.
Los estudios actuales sugieren que no existe una única “fórmula mágica” para explicar casos extremos de longevidad. En general, aparecen varios factores combinados: tamaño pequeño, buena alimentación, bajo estrés, atención veterinaria constante y genética favorable.
En el caso de Lazare, sus cuidadoras destacaron precisamente un entorno tranquilo y mucho contacto humano durante casi toda su vida. Son elementos que varios veterinarios consideran importantes para reducir el estrés crónico y favorecer un envejecimiento más estable.
El vínculo emocional que ha conmovido a miles de personas
Más allá de los récords, la historia se volvió viral por la forma en que Lazare atravesó sus últimos días. Ophélie Boudol publicó una emotiva despedida en redes sociales donde contó que el perro murió en sus brazos y agradeció haber podido darle “un final lleno de amor y ternura”.
La publicación fue compartida miles de veces en Francia y otros países europeos. Muchos usuarios destacaron el hecho de que un animal tan anciano encontrara un nuevo hogar apenas semanas antes de morir.
El caso también puso el foco sobre la adopción de perros mayores, un tema que preocupa a numerosas protectoras. Organizaciones animalistas recuerdan que los animales ancianos suelen permanecer más tiempo en refugios porque requieren más cuidados médicos y menos personas se animan a adoptarlos.
Paradójicamente, Lazare terminó convirtiéndose en símbolo de lo contrario: incluso en la etapa final de la vida, un perro puede seguir construyendo vínculos afectivos profundos.
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