Si tienes un gato de edad avanzada, no es raro que pueda presentar cambios en su actividad y mostrarse más sedentario o que duerma más de lo habitual. Sin embargo, esto no siempre es por simple envejecimiento, sino que puede responder a algún trastorno articular, más frecuentemente, la artrosis felina.
Esta enfermedad es degenerativa y progresiva, por lo que se diagnostica mucho más en gatos mayores porque los síntomas son más evidentes. No obstante, puede haber ya desgaste articular en gatos de un año, por lo que saber los signos que la caracterizan es clave para diagnosticarla antes y mejorar su calidad de vida. Si tu gato ya no salta como antes, evita los lugares altos o duerme más de lo habitual, podría estar ocultando dolor articular, una enfermedad mucho más frecuente de lo que parece.
La enfermedad silenciosa que hace que muchos gatos dejen de saltar
La artrosis felina es el trastorno articular más frecuente en el gato. Es una enfermedad degenerativa, progresiva y crónica que afecta a determinadas articulaciones del pequeño felino, especialmente en región lumbosacra, rodillas, cadera y codo. Se caracteriza por un desgaste progresivo del cartílago articular, que es el tejido liso y resistente que recubre y protege los extremos de los huesos dentro de las articulaciones y tiene la función de reducir la fricción y amortiguar los impactos, permitiendo movimientos suaves sin dolor. Por ello, un desgaste de este tejido ocasiona que los huesos rocen entre sí, produciendo más fricción, y así aparezca la rigidez y el dolor articular.
La artrosis felina es una enfermedad más frecuente de lo que se creía y pese a que es diagnosticada con mayor frecuencia en los gatos de edad avanzada, también puede aparecer en gatos jóvenes, que la arrastran hasta que los síntomas son más evidentes, pues los gatos tienden a ocultar su dolor,manifestándolo solo cuando es más intenso y, en muchos casos, cuando llegan a la edad avanzada y la enfermedad ya ha progresado mucho.
El sobrepeso es un factor de riesgo para que la enfermedad avance con mayor rapidez y empeora la sintomatología, pues el exceso de peso produce una sobrecarga articular, empeorando el dolor, lo que a su vez se traduce en un menor movimiento y en una mayor ganancia de peso, pudiéndose volver una especie de círculo vicioso del que es difícil salir.
Las señales que pueden indicar que tu gato tiene artrosis
El problema es que los gatos rara vez muestran el dolor de forma evidente. La artrosis felina presenta signos más sutiles al principio de la enfermedad y se van manifestando más con el tiempo, conforme el desgaste articular y el dolor van aumentando.
Es más raro que los gatos manifiesten cojeras o quejidos evidentes por su naturaleza de ocultar sus dolencias, pero en su lugar realizan una modificación de hábitos en su rutina para reducir el dolor o las molestias. Estos cambios principalmente están relacionados con una disminución de la actividad, tendiendo a correr y jugar menos y pasar más tiempo descansando en lugares cómodos y seguros. Otro signo muy característico es que evitan saltar a lugares altos o que necesiten realizar el salto en varios pasos.
También es habitual que los gatos presenten cierta rigidez en sus movimientos o se muevan con una mayor lentitud. Algunos gatos también pueden reducir su acicalamiento para evitar ciertas posturas que les pueden resultar dolorosas, según donde tengan la artrosis, pero fundamentalmente en zonas de la base de la cola o la región lumbosacra, lo que ocasiona que su pelaje se vea algo más descuidado.
Por último, cambios en su comportamiento como irritabilidad, aislamiento y menos tolerancia a las caricias también pueden ser síntomas de artrosis en los gatos.
Por qué la artrosis en gatos suele detectarse tarde y cómo se diagnostica
El diagnóstico de la artrosis felina puede ser un desafío, especialmente en las primeras etapas de la enfermedad, pues los cuidadores pueden considerar normales ciertas conductas de su pequeño felino, como los primeros cambios de actividad y comportamiento, asociándolos a la madurez del gato.
Sin embargo, un veterinario puede sospechar de dolor articular, por lo que comenzará con una exploración física del gato evaluando la movilidad de las articulaciones y la presencia de inflamación, dolor, rigidez y pérdida de masa muscular, pasando a confirmar la artrosis mediante radiografías para detectar los signos de desgaste articular, reducción del espacio entre huesos y cambios óseos asociados. En casos más avanzados o dudosos se pueden realizar pruebas más avanzadas de diagnostico por la imagen como la TC y la resonancia magnética.
Qué puede ayudar a un gato con artrosis a moverse mejor
El tratamiento de la artrosis felina tiene como objetivo la mejora del dolor, lo que, a su vez, mejora la movilidad y la calidad de vida del gato.
Para ello, se suelen usar medicamentos analgésicos y antiinflamatorios, añadiéndose también en muchos casos suplementos articulares que contengan colágeno, omega 3 y vitamina E para ayudar con la inflamación articular y la degeneración del cartílago.
Por otro lado, se pueden poner rampas o accesos fáciles para que los gatos puedan llegar a sus lugares de descanso sin necesidad de saltar o hacer un sobresfuerzo.
Por último, se debe realizar un control del peso, pues el sobrepeso ejerce una presión extra en las articulaciones, empeorando el cuadro de la artrosis felina.
Este artículo es meramente informativo, en ExpertoAnimal.com no tenemos facultad para recetar tratamientos veterinarios ni realizar ningún tipo de diagnóstico. Te invitamos a que lleves a tu mascota al veterinario en el caso de que presente cualquier tipo de condición o malestar.
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