Oso pardo en España: población, hábitat y todo sobre esta especie en peligro de extinción

Oso pardo en España: población, hábitat y todo sobre esta especie en peligro de extinción

El oso pardo (Ursus arctos) es uno de los mayores úrsidos del planeta. Históricamente, su distribución abarcaba gran parte de Europa, Asia, Norteamérica y el norte de África, pero siglos de caza y pérdida de hábitat redujeron drásticamente sus poblaciones. La Unión Internacional para la Conservación de la Naturaleza (UICN), establece diferentes estados de conservación de esta especie: a nivel global y en Europa como de Menor Preocupación, mientras que en su distribución en el Mediterráneo, aparece como Vulnerable. Sin embargo, en España la situación es diferente, donde por decreto, está catalogado como especie en peligro de extinción. Sigue leyendo este artículo de ExpertoAnimal donde te explicamos sobre el oso pardo en España, su población, hábitat y todo sobre esta especie en peligro de extinción.

¿Por qué el oso pardo está en peligro de extinción?

El oso pardo en España enfrenta riesgos históricos y actuales que han reducido su población y restringido su distribución. La presión humana, con acciones como la caza y también la destrucción del hábitat, ha provocado un impacto demográfico desde hace siglos, especialmente en la Cordillera Cantábrica. Aunque las poblaciones están creciendo, los núcleos reproductores permanecen fragmentados, y la concentración de hembras con crías limita la recolonización de áreas desocupadas.

La cercanía con actividades humanas representa un riesgo adicional. Como omnívoros, los osos se sienten atraídos por alimentos relacionados con la presencia humana, lo que puede generar conflictos con la agricultura o la ganadería y provocar muertes por veneno, lazos, disparos o accidentes con vehículos e infraestructuras. Incluso un pequeño número de bajas puede afectar gravemente a poblaciones pequeñas o aisladas, mientras que prevenir unas pocas muertes puede favorecer su recuperación.

La fragmentación del hábitat, causada por carreteras, plantaciones, desarrollos hidroeléctricos y asentamientos humanos, limita la dispersión de los osos pardos y reduce la diversidad genética, debilitando a la especie. Además, la caza furtiva y en algunos casos, la captura legal con fines recreativos o comerciales, continúan afectando, incluso en poblaciones grandes.

Población actual del oso pardo en España

En España, las poblaciones de oso pardo forman parte de los últimos grupos meridionales de Europa, siendo pequeños y fragmentados. La subpoblación occidental que se extiende por las sierras orientales de Lugo, los Ancares de León, el Alto Sil y el centro-sur del Principado de Asturias, consta con un censo estimado de 230 a 270 individuos. La subpoblación oriental, localizada en la Montaña Palentina, la Montaña Oriental Leonesa y los montes de Cantabria, cuenta con aproximadamente 40 osos.

El seguimiento de osas con crías revela un crecimiento notable en la subpoblación occidental, con una media de 22 osas reproduciéndose anualmente entre 2008 y 2012, y 35 en 2017. En la oriental, la recuperación ha sido más lenta pero constante, alcanzando 6 osas con crías entre 2014 y 2017. Este incremento demográfico en estos mamíferos, ha permitido la dispersión de ejemplares a través del corredor interpoblacional y la reproducción mixta entre individuos de ambos núcleos.

Hábitat del oso pardo en España

En España, el oso pardo mantiene dos poblaciones, una en la Cordillera Cantábrica y otra en los Pirineos. En ambos casos, su hábitat está ligado a paisajes de montaña donde se alternan bosques, matorrales, claros naturales y zonas de transición con pastizales y áreas abiertas. Esta combinación crea un mosaico ecológico muy favorable, ya que ofrece refugio, tranquilidad y una gran diversidad de recursos alimenticios a lo largo del año.

En la Cordillera Cantábrica, presente en Galicia, Asturias, Cantabria y Castilla y León, los osos utilizan sobre todo áreas con buena cobertura vegetal, donde pueden moverse con discreción y encontrar alimento sin exponerse de forma constante a la actividad humana. La vegetación dominante suele incluir masas forestales mixtas y caducifolias, además de laderas con matorral denso que funcionan como zonas de abrigo. En los Pirineos, el oso también se asocia a ambientes de montaña con grandes contrastes altitudinales, donde los bosques y el matorral se combinan con zonas abiertas que pueden actuar como áreas de alimentación.

Factores que amenazan al oso pardo

Son varios los factores de afectación de la especie, que al sumarse han generado por años un fuerte impacto en la región, lo que ha producido el riesgo en el que se encuentra. Entre los factores que amenazan al oso pardo en España tenemos:

  • Persecución de la especie.
  • Alteración y fragmentación del hábitat.
  • Baja variabilidad genética.
  • Limitación en la dispersión de los grupos por la expansión humana.
  • Matanza directa por envenenamientos y disparos.
  • Alteración de zonas de alimentación.
  • Desarrollo urbano.

Medidas de conservación y protección del oso pardo en España

La recuperación del oso pardo en España, se asocia a la aplicación continuada de medidas de conservación, donde se ha consolidado un trabajo coordinado. Entre las principales acciones para proteger al oso pardo en peligro de extinción destacan:

  • Protección legal del oso y su hábitat: El oso pardo cuenta con un marco normativo reforzado, siendo considerado especie prioritaria, y gran parte de su área de distribución se desarrolla en espacios naturales protegidos.
  • Restauración ecológica y mejora del hábitat forestal: Se han desarrollado actuaciones de reforestación y recuperación del bosque, incluyendo la plantación de árboles y arbustos productores de frutos de interés para la dieta del oso.
  • Refuerzo de la lucha contra el furtivismo y la mortalidad ilegal: Se ha intensificado la vigilancia en campo con la participación del Servicio de Protección de la Naturaleza (SEPRONA), agentes medioambientales autonómicos, guardas en cotos de caza y organizaciones conservacionistas.
  • Seguimiento poblacional y avances en investigación científica: El conocimiento sobre ecología, comportamiento y dinámica demográfica ha aumentado de forma notable gracias a estudios técnicos y publicaciones científicas y divulgativas.
  • Vigilancia sanitaria de la especie: Se ha reforzado la vigilancia sanitaria, para detectar amenazas relacionadas con enfermedades, mortalidad no natural o factores de riesgo emergentes.
  • Gestión de conflictos y compensación de daños: La indemnización de daños, junto con medidas preventivas, ha reducido tensiones con las actividades rurales.
  • Evaluación ambiental: Las intervenciones en áreas críticas se han analizado con especial atención con el objetivo de minimizar impactos sobre el hábitat.
  • Coordinación institucional y cooperación entre territorios: Se han articulado grupos de trabajo con participación de expertos y del Ministerio para la Transición Ecológica y el Reto Demográfico (MITECO), así como la participación de las comunidades autónomas.

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Bibliografía
  • IUCN (2026). The IUCN Red List of Threatened Species. Version 2025-2. Disponible en: https://www.iucnredlist.org
  • MITECO (2019). Estrategia para la conservación del oso pardo (Ursus arctos) en la Cordillera Cantábrica. Disponible en: https://www.miteco.gob.es/es/biodiversidad/publicaciones/pbl-fauna-flora-estrategias-oso-cantabrico.html