Kimba tiene 11 años y durante toda su vida el refugio La Camada (Guadalajara) fue su único hogar. La suya fue una de esas historias que pasan desapercibidas demasiado tiempo, hasta que de repente todo cambia y llega su final feliz. Fue una perra invisible para muchos, pero que nunca dejó de confiar en que alguien llegaría a buscarla. Y así ha sido.
Desde Patitas&Co difundieron su caso en cuanto conocieron su historia, con la esperanza de que alguien se fijara en ella. Y ocurrió. Gracias a esa visibilidad, Irene y su familia pudieron conocerla y enamorarse de ella en apenas unos minutos: “La adoptamos enamorados de ella habiéndola conocido solo un ratito”, señala la nueva familia de Kimba.
Una vida entera esperando una segunda oportunidad
A Kimba la abandonaron cuando era cachorra y pasó toda su vida viendo llegar y marcharse a otros perros en el refugio en el que vivía. Algunos encontraban familia rápido, otros tardaban más tiempo, pero todos acababan en un hogar. Ella, en cambio, seguía allí. Esperando. Aunque sin dejar de reaccionar con alegría cada vez que alguien nuevo entraba al refugio con la intención de adoptar.
“A muchos no les atraía su aspecto, a otros su raza… Pero ella nunca ha dejado de alegrarse cada vez que alguien llega al refugio”, señalaba Patitas&Co en su publicación de Instagram para ayudar a encontrarle un hogar. En su caso, su condición de PPP (perro potencialmente peligroso) influyó en que pasara desapercibida durante años, marcada por los prejuicios que, lamentablemente, todavía rodean a este tipo de perros.
Sin embargo, Kimba es una perra cariñosa y sociable, que busca constantemente el contacto humano. De hecho, “le encantan las cosquillitas y los masajitos en la espalda”, según explicaba Patitas&Co.
A pesar de todo, cubrir sus necesidades no es complicado porque Kimba no pide grandes cosas. Solo un lugar tranquilo donde pasar sus últimos años y una familia que la quiera. “Simplemente estar en un sofá con su persona favorita lo significaría todo para ella”, explicaba Patitas&Co. Y aunque tardó 11 años, ese deseo al fin se cumplió.
El día que todo cambió para Kimba
Gracias a la difusión de su historia, una familia decidió conocerla y el 20 abril Kimba fue adoptada. Apenas unos minutos fueron suficientes para enamorarse de ella y comprobar que eran totalmente compatibles.
“Se llevó bien con mi hija, se llevó bien con mi otro perro. No necesité más”, contaba su nueva familia después de adoptarla. Y en esta frase se resume perfectamente lo que tantas adopciones acaban siendo: una conexión inmediata que no se puede explicar, solo sentirse.
Después de tramitar la documentación necesaria para adoptar a un perro clasificado como PPP, Kimba, por fin, pudo mudarse a su hogar e iniciar su nueva vida.
La reacción de Kimba al conocer a su nueva familia ha emocionado a todos
El momento en el que su nueva familia acudió al refugio para recoger a Kimba fue muy especial. La reacción de Kimba no dejó lugar a dudas: esa era su familia, la que siempre había esperado. La perra corrió y se acercó a ellos con total confianza, moviendo todo su cuerpo de felicidad, buscando el contacto constante y mostrándose segura, como si siempre los hubiera conocido. No había nervios, solo una alegría desbordante y una gran conexión.
Antes de poder llevarla a su nuevo hogar, entre lágrimas, quienes habían cuidado de ella en el refugio todos estos años se despidieron de Kimba y le desearon una vida plena con su familia.
Así es la nueva vida de Kimba con su familia
Ahora Kimba disfruta del calor de un hogar y vive con una familia que la adora. Según confirma Irene, se adaptó enseguida: “Kimba es un regalo, primera noche en casa superada y no podía ser de otra manera porque es una perra buenísima”. Y añade: “La suerte la hemos tenido nosotros, sin duda, por tenerla ahora en la familia”.
Esto resume la triste realidad de muchos perros mayores que esperan la llegada de una segunda oportunidad: solo necesitan amor, compañía y un lugar seguro.
Junto a su familia, Kimba está reescribiendo su historia y convirtiendo sus años de espera en un futuro lleno de felicidad y buenos momento. Incluso tiene su propio perfil en redes sociales, donde su familia comparte su día a día. En @lanuevavidadekimba es posible seguirla y disfrutar con ella de esta nueva etapa.
La historia de Kimba nos recuerda por qué adoptar cambia vidas
Kimba no es solo una adopción feliz. Es también un recordatorio de lo que muchos perros viven: se vuelven invisibles por ser mayores, por tener un aspecto diferente o por pertenecer a una raza estigmatizada. Mirar más allá y dejar a un lado los prejuicios es una de las mayores muestras de amor y empatía.
Cuando es un cachorro el que está en adopción, suelen ser muchas las personas interesadas en él. En cambio, cuando se trata de un perro anciano, la situación cambia por completo y las oportunidades se reducen drásticamente.
“Adoptar abuelos es un regalo enorme”, señalaba el refugio La Camada, y la historia de Kimba lo confirma. Ellos solo necesitan una cosa: cariño. Y cuando por fin lo encuentran, lo devuelven multiplicado.
Si deseas leer más artículos parecidos a Pasó 10 años en el refugio esperando una familia: la reacción de Kimba al ser adoptada conmueve a todos, te recomendamos que entres en nuestra categoría de Curiosidades del mundo animal.