Sacar al gato a pasear de forma controlada mejora su bienestar y favorece su comportamiento en casa, pero no todos lo necesitan: “Algunos gatos se estresan más fuera que dentro”

Sacar al gato a pasear de forma controlada mejora su bienestar y favorece su comportamiento en casa, pero no todos lo necesitan: “Algunos gatos se estresan más fuera que dentro”

Los gatos son animales muy curiosos que disfrutan explorando todo lo que hay a su alrededor, aunque ello implique salir del hogar para olfatear la hierba, tratar de cazar insectos o trepar a los árboles. Estas últimas son formas fantásticas de satisfacer sus instintos naturales y, por tanto, de aportar felicidad y bienestar al animal.

Ahora bien, salir de casa implica riesgos importantes que hay que tener en cuenta y que deben evitarse: atropellos, robos, peleas y muchos otros incidentes pueden afectar a los felinos que salen libremente a la calle. Así pues, la verdadera cuestión no es si un gato puede o no puede salir a exterior, sino qué tipo de acceso es adecuado y cómo se debe controlar al animal para que las salidas le proporcionen beneficios sin comprometer su integridad física y su seguridad.

Salir al exterior puede mejorar el bienestar del gato, pero no es imprescindible

El acceso al exterior, ya sea al jardín, la terraza de casa o directamente al huerto o al campo proporciona una inigualable oportunidad de enriquecimiento ambiental a los felinos. Fuera de casa, el gato encuentra gran cantidad de olores, colores, formas, texturas, etc., y puede llevar a cabo un sinfín comportamientos naturales que resultan muy importantes para su correcto desarrollo tanto físico como emocional.

Escalar por la vegetación, acechar y perseguir pequeñas presas, tomar el sol, correr libremente o marcar con sus uñas el tronco de un árbol son solo algunos ejemplos de conductas que ayudan a estimular al animal a nivel físico y psicológico, y que le aportan un sentimiento de bienestar que puede incluso tener una repercusión positiva sobre su posterior comportamiento en el interior del hogar y su relación con los tutores.

Ahora bien, aunque tener acceso al exterior es, en muchos aspectos, beneficioso para el animal, esto no significa que sea algo necesario para su bienestar. Muchos gatos acostumbrados a vivir dentro de casa rechazan la idea de salir fuera y, en otros casos, las condiciones de la vivienda, del entorno o del propio animal hacen desaconsejable que el gato salga a la calle.

En estos casos, basta con prestar especial atención a las necesidades del animal en cuanto a estimulación y recursos y tratar de cubrirlas adecuadamente a través de la instalación de rascadores, torres altas para escalar y espacios seguros donde esconderse, así como de una rutina que incluya suficiente interacción y juego activo. Además, el gato debe contar con puntos de acceso ilimitado a agua y comida y con suficientes bandejas de arena para hacer sus necesidades.

Como conclusión, podemos afirmar que salir al exterior enriquece la vida del felino, pero no es algo imprescindible para que sea feliz, siempre y cuando se asegure un ambiente saludable y estimulante, a la vez que seguro.

Así puede disfrutar un gato del exterior sin poner en riesgo su seguridad

El acceso al exterior de casa es estimulante y beneficioso para un gato siempre y cuando la zona sea segura y no exista riesgo de accidente grave para el animal. Aunque muchos tutores desean que sus peludos jueguen y corran en libertad, es importante priorizar su salud, por lo que se recomienda que las salidas siempre sean controladas y no se permita al animal acceder a espacios que pueden resultar peligrosas, como carreteras o calles urbanas muy transitadas.

En caso de contar con una parcela o jardín grande, lo ideal es permitir un acceso gradual al gato, para que vaya poco a poco conociendo el terreno y se habitúe a él, en lugar de dejarle salir solo desde el primer día. Además, es recomendable instalar un vallado alto para delimitar la parcela y tener siempre al felino identificado y localizado mediante sistema GPS o similar. Si existe riesgo de fuga por parte del gato, construir un “catio” o patio vallado que ocupe una parte del jardín es una opción ideal para que el animal disfrute del exterior de manera segura.

Si lo que tienes es un balcón o terraza en un piso, es importantísimo prevenir que el gato se caiga, pues este es un accidente bastante frecuente en el caso de felinos que salen de casa sin supervisión y se pasean libremente por la barandilla o saltan al vacío tratando de alcanzar algún pájaro. Para evitar sustos, se recomienda instalar mosquiteras o una red anticaídas, que encontrarás fácilmente en tiendas especializadas.

Por último, otra forma sencilla de lograr que tu gato disfrute del mundo exterior es sacarlo a pasear con arnés y correa. Ahora bien, debes tener en cuenta que este tipo de salidas requieren de un entrenamiento y una habituación previa y que, aun así, no todos los gatos toleran pasear por la calle con arnés. Además, en caso de que quieras sacar a pasear a tu gato, te recomendamos hacerlo siempre por zonas tranquilas, como parques grandes, el campo o la montaña, donde las posibilidades de cruzarte con otras personas o perros sean escasas. Los paseos urbanos pueden resultar demasiado estresantes y, en este caso, sacar al felino deja de resultar algo beneficioso para él.

Dejar salir al gato sin supervisión tiene riesgos: desde atropellos hasta enfermedades

Muchos tutores permiten un acceso ilimitado de sus gatos al exterior sin conocer realmente los posibles riesgos que esto supone. Aunque permitir que los felinos disfruten de la libertad es algo positivo, siempre debe hacerse con control, siendo conscientes de que existe la posibilidad de que se produzcan accidentes o imprevistos.

En primer lugar, si un gato sale sin supervisión por el campo, la montaña o zonas rurales no controladas, existe riesgo no solo de pérdida, sino de depredación por parte de zorros y demás fauna silvestre. Por otro lado, un felino que goza de libre acceso a espacios urbanizados puede resultar fácilmente atropellado, sustraído o atacado por algún perro o similar.

En cualquiera de los casos, también existe el riesgo de que el felino entre en contacto con otros gatos callejeros que puedan transmitirle enfermedades como la leucemia o la inmunodeficiencia felina. Aunque esto debe evitarse a toda costa, también es importante prevenir el riesgo vacunando correctamente a tu peludo. Igualmente, el gato debe desparasitarse periódicamente y someterse a chequeos veterinarios rutinarios.

En definitiva, dejar que un gato disfrute del exterior puede aportar beneficios para su bienestar, pero no significa que deba salir libremente y sin supervisión. La clave está en adaptar el acceso al entorno y a las necesidades de cada animal, priorizando siempre su seguridad.

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