Encontrarse con una lagartija en el jardín, el balcón o incluso dentro de casa suele despertar curiosidad. Algunas personas sienten rechazo, mientras que otras creen que su presencia tiene un significado especial. Sin embargo, más allá de las creencias populares, la ciencia ofrece una explicación mucho más interesante.
Lejos de representar un peligro para las personas, las lagartijas desempeñan un papel importante en los ecosistemas urbanos y rurales. Comprender por qué aparecen y cómo conviven con nosotros permite valorar su presencia y evitar eliminarlas innecesariamente.
El verdadero motivo por el que aparecen lagartijas en casa
Las lagartijas son reptiles ectotermos, es decir, dependen de la temperatura del ambiente para regular su calor corporal. Por ello, buscan lugares soleados durante el día y refugios seguros cuando desciende la temperatura.
Las viviendas ofrecen muchas de las condiciones que necesitan. Muros de piedra, grietas, jardines, macetas, terrazas o pilas de leña constituyen excelentes escondites. Además, estos espacios suelen atraer numerosos insectos, que representan el alimento principal de muchas especies.
Si una lagartija aparece de forma ocasional en casa, generalmente no significa que exista una infestación ni un problema estructural. Lo más habitual es que esté explorando el entorno o siguiendo a alguna de sus presas.
La razón por la que tener una lagartija cerca puede beneficiarte
Uno de los principales beneficios de las lagartijas es su alimentación. La mayoría de las especies que viven cerca de las personas son insectívoras y consumen una gran variedad de pequeños invertebrados.
Entre sus presas habituales se encuentran mosquitos, moscas, polillas, cucarachas pequeñas, grillos, hormigas, otros insectos e incluso arañas que pueden convertirse en una molestia dentro o alrededor de la vivienda.
Gracias a esto, las lagartijas como controladores biológicos naturales. Aunque una sola no eliminará todos los insectos de una casa, sí contribuye a mantener el equilibrio ecológico sin necesidad de utilizar productos químicos.
Muchas personas creen que las lagartijas son peligrosas, pero la realidad es muy distinta
No, las lagartijas que suelen encontrarse en viviendas son animales muy tímidos que evitan el contacto con los seres humanos.
No persiguen a las personas, no son agresivas y, cuando se sienten amenazadas, prefieren huir rápidamente hacia algún refugio. Solo si alguien intenta sujetarlas podrían defenderse con una pequeña mordida, que normalmente resulta superficial y no supone un riesgo importante.
Además, las especies que habitualmente aparecen en los hogares no son venenosas y tampoco representan un peligro para perros o gatos adultos.
Una de sus estrategias defensivas más sorprendentes es la autotomía caudal. Cuando un depredador las atrapa por la cola, pueden desprenderla voluntariamente para distraer al atacante y escapar. Con el tiempo, esa cola vuelve a regenerarse, aunque no siempre recupera exactamente su forma original.
Lo que una lagartija revela sobre tu jardín o tu vivienda
La presencia de lagartijas también puede indicar que el entorno conserva cierto equilibrio ecológico. Estos reptiles necesitan refugios adecuados, temperaturas favorables y abundancia de alimento. Si encuentran estas condiciones en un jardín o patio, es probable que exista una comunidad diversa de insectos y otros pequeños organismos.
Esto no significa necesariamente que una vivienda sea más limpia o más sucia que otra. Simplemente refleja que alrededor existen recursos suficientes para que estos animales puedan sobrevivir.
En jardines donde se utilizan pocos pesticidas es habitual encontrar más lagartijas, ya que disponen de mayor cantidad de alimento y disminuye el riesgo de intoxicación.
Si entra una lagartija en casa, esto es lo que recomiendan los expertos
Si una lagartija entra accidentalmente en la vivienda, lo mejor es mantener la calma. Lo habitual es que encuentre la salida por sí sola. Si permanece dentro, basta con abrir una puerta o una ventana cercana. También puede capturarse cuidadosamente con un recipiente y una hoja de cartón para liberarla en el exterior sin hacerle daño.
No es recomendable utilizar insecticidas para intentar eliminarla. Además de ser innecesarios, estos productos pueden afectar a otros animales beneficiosos e incluso contaminar el entorno doméstico.
Si aparecen con frecuencia en el interior y se desea evitar su entrada, conviene revisar pequeñas grietas o rendijas por las que puedan acceder y sellarlas adecuadamente.
No todas son iguales: esta es la diferencia entre lagartijas y salamanquesas
Dependiendo de la región, las especies pueden variar mucho. En buena parte de Europa son frecuentes las lagartijas de la familia Lacertidae, mientras que en regiones cálidas de América, África y Asia es habitual encontrar salamanquesas o geckos, famosos por su capacidad para trepar paredes y techos gracias a las almohadillas adhesivas de sus dedos.
Aunque muchas personas utilizan ambos nombres como sinónimos, lagartijas y salamanquesas pertenecen a grupos diferentes. Sin embargo, ambas suelen compartir un papel ecológico muy parecido como consumidoras de insectos.
Unas pequeñas vecinas que merecen respeto: la función ecológica que hace que sean tan valiosas
Las lagartijas desempeñan un papel importante en los ecosistemas terrestres. Ayudan a controlar poblaciones de insectos y, a su vez, sirven de alimento para aves rapaces, serpientes y pequeños mamíferos. Sin embargo, algunas poblaciones han disminuido debido a la pérdida de hábitat, el uso intensivo de pesticidas, la urbanización y la depredación por gatos domésticos.
Por ello, si una lagartija aparece cerca de casa, lo más recomendable es dejarla tranquila. En la gran mayoría de los casos no supone ningún peligro y, al contrario, puede ayudar a reducir la presencia de insectos. Su presencia es una muestra de que incluso los pequeños reptiles cumplen una función ecológica esencial para mantener el equilibrio de la naturaleza.
Si deseas leer más artículos parecidos a Si ves una lagartija merodeando por tu casa, te contamos qué significa y por qué puede ser bueno, te recomendamos que entres en nuestra categoría de Curiosidades del mundo animal.
- Arnold, E. N. (1987). Caudal autotomy as a defense. Biol. Reptillia, 16, 235-273.
- Emberts, Z., Escalante, I., & Bateman, P. W. (2019). The ecology and evolution of autotomy. Biological Reviews, 94(6), 1881-1896.
- Grupo Especialista de la UICN dedicado al estudio y conservación de los gecos y otros pequeños lagartos. Disponible en: https://iucn.org/our-union/commissions/group/iucn-ssc-gekkota-lizard-specialist-group