Tronky, la perra que desapareció junto a Salvador Martín en Losar de la Vera (Cáceres) el 28 de septiembre, regresó por sus propios medios al Hostal Vadillo el pasado 16 de octubre. Su vuelta supuso un alivio para su familia, aunque el paradero de Salva, de 68 años, continúa siendo desconocido y la investigación sigue su curso.
El regreso de la perra también ha dejado varias preguntas: cómo consiguió encontrar el camino de vuelta, dónde pudo estar durante esos 18 días desaparecida y cómo consiguió sobrevivir sola. Para entender qué pudo ocurrir, la etóloga canina Marta Sarasúa analiza las capacidades de orientación de los perros, sus posibles estrategias de supervivencia y los cambios de comportamiento que pueden experimentar tras una situación de estrés.
Tronky regresó tras 18 días desaparecida, pero sigue sin saberse dónde estuvo
La mañana del 16 de octubre, Tronky apareció sola en el Hostal Vadillo después de permanecer 18 días desaparecida. Las primeras informaciones describieron a la perra como aparentemente en buen estado, sin heridas ni signos visibles de deshidratación ni desnutrición. Aún así, Jacinto Fonseca, encargado del hostal, explicó a El Periódico Extremadura que Tronky estaba “un poco fatigada”.
Sin embargo, el estado físico aparente no permite determinar por sí solo si había recibido ayuda, si había encontrado agua y alimento o si había pasado parte del tiempo refugiada en algún lugar. Por ahora, no se ha esclarecido dónde estuvo durante esos 18 días ni cómo logró sobrevivir. Mientras tanto, la investigación sobre la desaparición de Salva Martín continúa abierta.
La experta explica cómo pudo volver Tronky: “Los perros tienen muy buena momoria espacial”
Una de las principales incógnitas que plantea el regreso de Tronky es cómo pudo encontrar el camino de vuelta a casa después de tantos días desaparecida. Para Marta Sarasúa, una de las claves podría estar en que el paseo que realizaba con Salva era una ruta habitual. Sin embargo, también surge otra pregunta: si conocía el entorno, ¿por qué tardó 18 días en regresar?
“Los perros tienen muy buena memoria espacial, reconocen los lugares por los que pasan con frecuencia y memorizan recorridos”, explica la etóloga. Esta capacidad puede ayudarles a orientarse cuando conocen el entorno y han recorrido repetidamente determinados caminos.
Además, los perros no dependen únicamente de la vista para reconocer los lugares. Su extraordinario olfato les permite detectar y recordar olores que pueden servirles como referencias durante un trayecto. Según Sarasúa, los caminos habituales tienen “sus olores característicos que los perros también pueden detectar, recordar y usar como referencia para llegar a un punto en concreto”.
Estas capacidades podrían haber ayudado a Tronky a regresar al Hostal Vadillo, un lugar que conocía muy bien. No obstante, se desconoce desde dónde volvió exactamente y qué recorrido hizo, por lo que no es posible determinar qué referencias utilizó ni cuánto tuvo que desplazarse.
La especialista también introduce una posibilidad: “El hecho de que haya logrado volver sola apoya la hipótesis de que no estaba demasiado lejos”. Aun así, existen casos de perros que han regresado desde grandes distancias, aunque Sarasúa considera que es menos probable, porque “se pierde parte de la información espacial que tienen almacenada en su cerebro”.
Ante la duda de por qué no volvió antes, no hay datos suficientes para resolverla ni para saber si Tronky pudo permanecer en algún lugar del que no conseguía salir, si se desorientó o si hubo otras circunstancias que retrasaron su regreso. Su vuelta demuestra que logró encontrar el camino hasta el hostal, pero por el momento no permite reconstruir lo que ocurrió durante los 18 días anteriores.
Cómo pudo sobrevivir durante su desaparición: las posibles explicaciones
El estado en el que regresó Tronky es otra de las cuestiones que han llamado la atención. ¿Cómo pudo pasar 18 días desaparecida sin presentar signos evidentes de desnutrición o deshidratación? Sarasúa señala que hay varias explicaciones posibles y que no se puede saber cuál se ajusta a este caso sin más información.
Por un lado, un perro puede encontrar recursos por sus propios medios. “Los perros pueden buscar y comer prácticamente cualquier cosa para ir sobreviviendo”, explica la etóloga, que menciona restos de comida y carroña entre las posibilidades más probables. La disponibilidad de agua también es determinante: si el animal encuentra charcos, riachuelos u otras fuentes, puede mantenerse hidratado durante parte de ese tiempo.
Por otro lado, el estado de Tronky podría ser compatible con que hubiera recibido ayuda. Sarasúa apunta que encontrarla aparentemente en buenas condiciones “da a pensar que alguien le ha ofrecido agua, alimento e incluso refugio”. Sin embargo, insiste en que su aspecto no permite confirmar que haya sido así ni descartar que sobreviviera por sus propios medios.
La especialista recuerda, además, que no siempre es fácil apreciar una pérdida de peso a simple vista, especialmente en un perro grande y con un pelaje denso, como un pastor alemán. Según informó El Periódico Extremadura, la Guardia Civil tenía previsto realizar a Tronky análisis de sangre y otras pruebas para intentar determinar dónde había permanecido durante esas semanas y obtener indicios sobre lo ocurrido. Por tanto, habrá que esperar a conocer los resultados de las pruebas.
Tronky está ahora más apegada a su familia: qué puede haber detrás de este cambio
Desde su regreso, Tronky ha retomado prácticamente su rutina habitual, aunque quienes la cuidan han notado un cambio: busca más su compañía y permanece más cerca de ellos. “Está como más enredada con nosotros, todo el tiempo”, explicó Jacinto Fonseca a El Periódico Extremadura.
Para la etóloga canina Marta Sarasúa, este comportamiento puede ser una respuesta normal tras una experiencia que haya alterado su rutina. “Que la perra esté más apegada a sus tutores tras su vuelta a casa es un comportamiento normal”, señala. Un cambio brusco en el entorno puede generar estrés y hacer que un perro busque más seguridad en las personas con las que mantiene un vínculo estrecho.
Este mayor apego también podría estar relacionado con lo que Tronky vivió durante su desaparición. Como explica Sarasúa, la perra podría estar más pendiente de sus tutores para “asegurarse de no volver a quedarse sola”. Esta necesidad de mantener cerca a sus figuras de referencia puede aparecer tras una experiencia estresante, aunque se desconoce qué le ocurrió durante esos 18 días y no se puede afirmar que haya sufrido una experiencia traumática.
La experta recomienda darle mucho cariño, recuperar progresivamente la rutina y atender sus necesidades sin sobreprotegerla si se muestra tranquila. En casos como el de Tronky, en los que un perro regresa a casa después de pasar un tiempo desaparecido, conviene prestar atención a posibles cambios de comportamiento o signos de miedo. Si aparecen, Sarasúa aconseja consultar primero con un veterinario y, si es necesario, con un profesional de la conducta animal. Además, advierte de que no conviene esperar a que el problema desaparezca por sí solo, ya que “algunos perros pueden quedar con cierto estrés post-traumático y esto hay que trabajarlo cuanto antes”.