La salud de perros y gatos suele asociarse a la alimentación, las vacunas o el ejercicio físico. Pero también existe un aspecto del cuidado cotidiano que muchos tutores pasan por alto y que puede tener consecuencias importantes para el bienestar de sus animales: el estado de las uñas.
Veterinarios y especialistas en medicina felina y canina advierten de que unas uñas excesivamente largas no solo resultan incómodas, sino que pueden provocar dolor, heridas, alteraciones en la marcha e incluso problemas musculoesqueléticos a largo plazo. Aunque en algunos animales el desgaste natural ayuda a mantenerlas bajo control, en otros es necesario realizar cortes periódicos para evitar complicaciones.
La Asociación Americana de Medicina Veterinaria (AVMA) remarca que el cuidado de las uñas forma parte de las medidas básicas de salud preventiva en los animales de compañía y recomienda revisarlas regularmente para detectar crecimientos excesivos o lesiones.
Por qué las uñas largas pueden afectar a las patas, los hombros y la columna de tu perro
Cuando una uña alcanza una longitud excesiva, comienza a entrar en contacto con el suelo antes de lo que debería. Esto modifica la posición natural de los dedos y obliga al animal a cambiar su apoyo al caminar.
Según explica la organización veterinaria estadounidense VCA Animal Hospitals, las uñas demasiado largas pueden ejercer presión sobre los dedos y las articulaciones del pie, generando molestias que terminan alterando la biomecánica de la marcha.
En los perros, este problema suele observarse especialmente en animales de edad avanzada, ejemplares con poca actividad física o mascotas que pasan gran parte del tiempo sobre superficies blandas donde las uñas apenas se desgastan. El resultado puede ser una forma de caminar poco natural, con cambios posturales que afectan no solo a las patas, sino también a las extremidades, los hombros y la columna vertebral.
Los gatos tampoco están exentos de riesgo. Aunque suelen afilar sus uñas de forma natural utilizando rascadores, árboles o superficies adecuadas, algunos animales mayores o con movilidad reducida pueden desarrollar uñas excesivamente largas si no reciben supervisión.
La organización benéfica británica Cats Protection advierte de que las uñas descuidadas pueden provocar molestias significativas, especialmente en gatos ancianos que ya no realizan suficiente actividad para desgastarlas por sí mismos.
Veterinarios alertan: las uñas largas pueden clavarse en las almohadillas de perros y gatos
Uno de los problemas más frecuentes aparece cuando las uñas continúan creciendo hasta curvarse.
En casos extremos, la punta puede clavarse en las almohadillas plantares y generar heridas dolorosas. Estas lesiones no solo causan molestias al caminar, sino que también incrementan el riesgo de infecciones bacterianas.
El hospital veterinario de la Universidad de Cornell señala que las uñas encarnadas representan una consulta relativamente habitual en perros y gatos, especialmente en animales mayores o con escasa supervisión del estado de sus patas.
Las heridas producidas por uñas demasiado largas pueden pasar desapercibidas durante semanas, ya que muchos animales intentan ocultar el dolor. Los primeros signos suelen incluir cojera, lamido excesivo de una pata, rechazo al ejercicio o cambios de comportamiento.
En los gatos, además, una uña excesivamente desarollada puede engancharse en alfombras, mantas o muebles, provocando roturas traumáticas que resultan muy dolorosas y pueden requerir atención veterinaria.
Los veterinarios coinciden en que los animales de edad avanzada constituyen uno de los grupos más vulnerables. La osteoartritis, la pérdida de movilidad o determinadas enfermedades neurológicas reducen la actividad física y disminuyen el desgaste natural de las uñas. Como consecuencia, estas crecen más de lo que deberían y aumentan el riesgo de complicaciones.
Algo parecido ocurre con los gatos más viejos. La organización International Cat Care recomienda vigilar especialmente las uñas de los animales ancianos, ya que pueden desarrollar crecimientos excesivos incluso cuando han mantenido unas uñas saludables durante toda su vida.
Cada cuánto hay que revisar las uñas de perros y gatos: la recomendación de los veterinarios
No existe una frecuencia universal válida para todos los animales. Factores como la raza, el peso, el nivel de actividad, la superficie sobre la que caminan o la edad influyen directamente en la velocidad de crecimiento y desgaste de las uñas.
Como regla general, muchos veterinarios recomiendan revisar las uñas cada tres o cuatro semanas.
En los perros, una señal sencilla consiste en escuchar el sonido que producen al caminar sobre superficies duras. Si las uñas golpean claramente el suelo al desplazarse, probablemente necesiten un recorte.
En los gatos, la observación visual suele ser suficiente. Cuando las uñas sobresalen de forma evidente incluso estando relajados o se enganchan con frecuencia en tejidos y objetos, conviene revisarlas.
Las uñas delanteras suelen requerir más atención que las traseras, ya que crecen a ritmos diferentes.
La parte de la uña que no debes cortar nunca a tu perro o gato, según los veterinarios
Muchos tutores realizan el mantenimiento de las uñas en casa utilizando cortauñas específicos para mascotas. Sin embargo, los especialistas recomiendan actuar con precaución. En el interior de la uña existe una estructura vascularizada conocida como pulpa o "quick" que puede sangrar si se corta accidentalmente.
La AVMA (American Veterinary Medical Association) aconseja que quienes no tengan experiencia soliciten primero orientación a un veterinario o auxiliar clínico antes de intentar realizar el procedimiento por su cuenta.
En animales nerviosos, con antecedentes de lesiones o con uñas muy oscuras -donde resulta más difícil distinguir la pulpa- puede ser preferible acudir a un profesional.
La buena noticia es que la mayoría de las complicaciones asociadas a las uñas largas son perfectamente evitables. Una inspección periódica de las patas, el uso de rascadores adecuados en los gatos y un mantenimiento regular permiten prevenir dolor, heridas y alteraciones de la marcha.
Los veterinarios insisten en que revisar las uñas debería formar parte de la rutina básica de cuidados, al mismo nivel que el cepillado, la higiene dental o el control del peso. Aunque a menudo pasan inadvertidas, unas uñas demasiado largas pueden afectar de forma importante a la calidad de vida de perros y gatos.
Detectar el problema a tiempo no requiere equipos especiales ni conocimientos avanzados. Basta con observar regularmente las patas de la mascota y consultar con el veterinario ante cualquier signo de molestia. En muchos casos, un simple corte realizado en el momento adecuado puede evitar lesiones, dolor crónico y problemas de movilidad que, con el paso del tiempo, pueden volverse mucho más difíciles de corregir.
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