Como los gatos suelen odiar los cambios y no es necesario sacarlos a la calle, pues disponen de arenero, no es extraño que algunos cuidadores piensen que se pueden quedar solos en casa mucho tiempo, más del que nunca dejarían a un perro. Pero lo cierto es que los gatos también necesitan compañía y supervisión para su bienestar.
Por este motivo, la llamada Ley de Bienestar Animal, vigente en la actualidad en España, fija en tres días el tiempo máximo seguido que puede permanecer un gato solo en el hogar sin supervisión humana. El objetivo de este límite es garantizar su seguridad y protección. Incumplir esta medida supone exponerse a una sanción económica, además de constituir un riesgo para el bienestar del animal.
Tres días como máximo: lo que dice la ley sobre dejar solos a los gatos
Como hemos dicho, la Ley 7/2023, de 28 de marzo, de protección de los derechos y el bienestar de los animales, más conocida como Ley de Bienestar Animal, es la normativa vigente en la actualidad en España. Su objetivo es proteger más a los animales domésticos, así como concienciar a toda la sociedad sobre los cuidados que requieren y el trato que se les debe dispensar.
En concreto, es el artículo 27 de esta ley el que determina la prohibición de “dejar sin supervisión a cualquier animal de compañía durante más de tres días consecutivos”. Es un plazo bastante amplio que, además, debería limitarse a ejemplares sanos y adultos.
Un gatito muy pequeño, un gato adulto con alguna enfermedad diagnosticada u otro muy anciano nunca deberían quedarse solos por tanto tiempo, ya que van a necesitar una supervisión más directa, así como alimentación y vigilancia para poder reaccionar rápido ante cualquier signo preocupante, como dejar de comer o de beber. Pero es que también los gatos sanos podrían sufrir cualquier emergencia, por eso, como decimos, desde el punto de vista del bienestar animal, es un periodo de tiempo demasiado extenso.
Multas de hasta 200.000 euros por dejar a un gato sin supervisión durante más de 72 horas
La Ley de Bienestar Animal, además de fijar obligaciones y prohibiciones para el cuidado de los animales de compañía, también establece distintas sanciones para castigar los incumplimientos. Estas se dividen en leves, graves y muy graves, cada una con una multa diferente en función de la gravedad de la infracción y las consecuencias para el animal. Así, en principio, dejar al gato solo y sin supervisión por más de tres días puede considerarse una infracción leve, según el artículo 73: “Se considera infracción leve toda conducta que, por acción u omisión y sin provocar daños físicos ni alteraciones de su comportamiento al animal, conlleve la inobservancia de prohibiciones, cuidados u obligaciones establecidas legalmente o las derivadas del incumplimiento de responsabilidades administrativas por parte de los titulares o responsables del animal”.
Este tipo de infracción se castiga con apercibimiento o multa de 500 a 10.000 euros (artículo 76). Pero si el gato sufriese algún tipo de daño a nivel físico o psicológico como consecuencia de la falta de supervisión, podríamos estar ante una infracción grave (artículo 74), penada con multas de 10.001 a 50.000 euros.
Estas multas incluso podrían ser mayores si el gato llegase a fallecer, siempre que se pudiese concluir que la muerte se debe a haberlo dejado solo por más de tres días. El deceso del animal se considera una infracción muy grave (artículo 75), la más grave que categoriza esta ley, y conlleva una multa que puede ascender de los 50.001 a los 200.000 euros.
Cómo dejar a un gato solo unos días sin poner en riesgo su bienestar
Como las urgencias se producen sin previo aviso, lo más normal en los casos en los que hay que dejar solos a gatitos, gatos enfermos o de edad avanzada, o incluso cuando el gato es adulto y está sano, es hablar con alguna persona de confianza que se pase, por lo menos, una vez al día para comprobar el estado del gato, asegurarse de que todo está correcto, controlar la disponibilidad de agua y de comida y, muy importante, ofrecerle un rato de interacción. Por este motivo, conviene que la visita la realice una persona en la que el gato también confíe.
La idea de dejar al gato en casa cuando hay que ausentarse durante unos días suele ser la más recomendable y escogida por los cuidadores, ya que son animales muy reacios a abandonar su territorio y modificar sus costumbres, y les supondría un estrés enorme tener que dejar su hogar por unos días.
Residencias felinas y otras alternativas cuando la ausencia es más larga
Caso diferente sería que el periodo de ausencia fuese más prolongado. En estas situaciones se podría valorar llevarse al gato o dejarlo en una residencia felina.
No es solo cumplir con lo que dice una ley por miedo a la multa, es que asegurar la supervisión del animal en nuestra ausencia es la mejor forma de mantenerlo cuidado y de tener la tranquilidad de que está bien. Además, cabe recordar que, por mucho que los gatos tengan fama de independientes, son animales domésticos que necesitan de la presencia diaria de sus cuidadores para su bienestar. Si nunca estás en casa, no adoptes un gato.
En resumen, la Ley de Bienestar Animal no permite que los gatos se queden solos en su hogar durante más de tres días seguidos. Es una medida que busca garantizar su seguridad y su bienestar ante cualquier eventualidad que pudiera surgir. Dejar a un gato solo puede poner en riesgo su integridad física y suponer el pago de multas cuantiosas, que pueden ascender mucho si el animal sufriera algún percance.
María Besteiros es Auxiliar Técnico Veterinaria con experiencia en clínicas de pequeños y grandes animales. Especializada en bienestar animal, se mantiene en formación continua y colabora como divulgadora en contenidos sobre cuidado y protección de mascotas.
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