El 28 de marzo de 2023 se publicó en el Boletín Oficial del Estado (BOE) la Ley 7/2023 de protección de los derechos y el bienestar de los animales con el objetivo de crear un marco legal en el que se recogieran una serie de normas encaminadas a maximizar el bienestar de los animales.
A día de hoy, la puesta en vigor de esta Ley ha supuesto, en muchos aspectos, un cambio importante en la convivencia entre los perros y sus tutores, quienes están obligados a cumplir una serie de directrices si no quieren exponerse a cuantiosas multas y sanciones. Entre estas normas, se incluye la expresa prohibición de utilizar en perros ciertos dispositivos como los collares de pinchos, de ahorque o eléctricos, pues se consideran elementos lesivos para ellos.
La Ley de Bienestar Animal fija el fin de los collares eléctricos, de ahorque y de pinchos
En su artículo 27, la Ley 7/2023 recoge una serie de prohibiciones aplicables de manera específica a los animales de compañía, entre los cuales se encuentran los perros domésticos. Dentro de este amplio listado se incluye, en el apartado ñ, la siguiente norma: "se prohíbe el uso de cualquier herramienta de manejo que pueda causar lesiones al animal, en particular collares eléctricos, de impulsos, de castigo o de ahogo" (BOE, 2023).
Esto implica que cualquier ciudadano que emplee alguno de estos dispositivos específicos o cualquier otra herramienta que pudiera dañar al animal con el objetivo de dirigir, controlar o castigar a su perro se expone a una denuncia y a una sanción económica importante.
La Ley 7/2023 se acoge así a una tendencia creciente que apuesta por métodos de adiestramiento más amables con el perro, basados en el refuerzo positivo y la modificación del comportamiento desde un enfoque cognitivo-conductual.
Los motivos detrás de la prohibición de estos collares en perros
La Ley hace referencia, en específico, a los collares eléctricos y de impulsos, así como a los de ahogo o castigo, justificando el hecho de son herramientas que pueden causar lesiones al animal durante el uso de las mismas pero, ¿por qué se consideran dañinos este tipo de collares?
Collares eléctricos o de impulsos
Estos cuentan con un dispositivo electrónico a control remoto que emite descargas eléctricas de intensidad variable directamente sobre el cuello del perro. Según los estudios realizados sobre la eficacia de los collares eléctricos, los perros que reciben entrenamientos a través de descargas eléctricas desarrollan más alteraciones conductuales y se muestran más tensos y ansiosos durante el paseo, interactuando menos con su entorno[1]. Los hallazgos actuales parecen refutar la creencia de que el uso de este tipo de dispositivos sea más eficiente o genere menor desobediencia en los perros[2].
Collares de ahorque y con pinchos
El collar de ahogo o ahorque es un instrumento a modo de soga con nudo corredizo que se cierra, apretando el cuello del perro, cuando se ejerce un tirón sobre él, mientras que el collar de castigo o con pinchos, hace referencia, por lo general, a una cadena con púas metálicas o plásticas que, igualmente, ejerce presión sobre el cuello del animal cuando se tira de él. Un estudio de revisión bibliográfica determinó, en el año 2017, que el uso de este tipo de métodos de entrenamiento aversivos puede poner en riesgo la salud física y mental de los perros y que no existe evidencia de que su uso sea más efectivo que el refuerzo positivo[3].
En definitiva, si estas herramientas de manejo han sido prohibidas es porque expertos etólogos, científicos y veterinarios han determinado que, en efecto, pueden producir lesiones y perjuicios importantes en los animales, no solo a nivel físico (heridas, laceraciones, quemaduras...), si no también a nivel emocional, suponiendo un riesgo para su bienestar y empeorando los problemas de conducta.
Multas y sanciones por usar collares para perros prohibidos tras la nueva ley
El incumplimiento de la prohibición de usar herramientas de manejo dañinas no queda impune. La Ley de Bienestar Animal establece, en su capítulo II un régimen sancionador que clasifica las infracciones en leves, graves y muy graves, en función de la conducta en cuestión y del daño causado al animal.
En este sentido, el uso de collares eléctricos, de ahogo o de castigo se considera una infracción grave, ya que implica una posible lesión deliberada al animal, y la sanción podría oscilar entre los 10.001 y los 50.000 euros.
Además, en casos graves o reiterados, la multa pertinente podrá ir asociada a alguna sanción accesoria, como podría ser la retirada del perro y la inhabilitación para la tenencia de animales.
Otras prohibiciones clave que introduce la Ley de Bienestar Animal de 2023
Además de la prohibición de utilizar los citados collares, en el artículo 27, la Ley 7/2023 recoge otras restricciones, siendo las más destacables las siguientes:
- Se prohíbe el sacrificio, salvo por motivos justificados de seguridad, salud pública o para evitar el sufrimiento por causas no recuperables.
- Se prohíben las mutilaciones por motivos estéticos.
- Se prohíbe mantener a perros y gatos de manera habitual en terrazas, vehículos, azoteas, patios y similar.
- Se prohíbe la utilización de animales de compañía en peleas.
- Se prohíbe dejar sin supervisión a perros más de 24 horas consecutivas y a otros animales, más de tres días consecutivos.
- Se prohíbe la comercialización de perros, gatos y hurones en tiendas de animales y su exposición con fines comerciales.
Estas normas son aplicables a todos los animales de compañía, entre los que se incluyen perros, gatos y hurones, así como algunos animales silvestres o de producción que hayan sido debidamente identificados y registrados como tal.
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- Cooper JJ, Cracknell N, Hardiman J, Wright H, Mills D. The welfare consequences and efficacy of training pet dogs with remote electronic training collars in comparison to reward based training. PLoS One. 2014 Sep 3;9(9):e102722. doi: 10.1371/journal.pone.0102722. PMID: 25184218; PMCID: PMC4153538.
- China L, Mills DS, Cooper JJ. Efficacy of Dog Training With and Without Remote Electronic Collars vs. a Focus on Positive Reinforcement. Front Vet Sci. 2020 Jul 22;7:508. doi: 10.3389/fvets.2020.00508. PMID: 32793652; PMCID: PMC7387681.
- Ziv, G. (2017). The effects of using aversive training methods in dogs—A review. Journal of Veterinary Behavior, 19, 50–60. https://doi.org/10.1016/j.jveb.2017.02.004