Los gatos de las colonias cazan roedores, pero la ciencia cuestiona que puedan controlar realmente sus poblaciones
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Los gatos de las colonias felinas pueden ayudar a mantener a raya a los roedores incluso cuando reciben alimento regularmente. Es la afirmación que han realizado expertas en protección animal y que ha recogido recientemente la emisora argentina Radio Mitre.
Según explican las especialistas citadas por el medio, alimentar a estos animales no hace desaparecer su instinto de caza. Los gatos continuarían atrapando ratones y otros animales pequeños y su propia presencia podría funcionar como elemento disuasorio para los roedores.
La cuestión tiene especial interés en España, donde las colonias felinas forman parte desde 2023 de una regulación estatal que establece su control poblacional y atribuye a las administraciones locales importantes responsabilidades sobre su gestión.
Los gatos mantienen su instinto de caza aunque reciban alimento
“Los gatos de las colonias ayudan a controlar la población de roedores de forma natural. Aunque reciban comida de las alimentadoras, su instinto de caza sigue estando presente”, sostienen las especialistas en protección animal citadas por Radio Mitre.
La alimentación de una colonia gestionada, por tanto, no debe interpretarse como garantía de que los gatos dejen de perseguir presas. Pero una cosa es que un gato cace ratones y otra distinta que una colonia constituya por sí misma un sistema eficaz para acabar con una población de ratas.
Un estudio publicado en Frontiers in Ecology and Evolution observó durante 79 días la interacción entre gatos y una colonia de ratas urbanas en Nueva York. Los investigadores registraron 306 vídeos y solo detectaron tres intentos de depredación.
Lo interesante fue otro efecto: cuando aparecían gatos, las ratas resultaban menos visibles y buscaban refugio con mayor frecuencia. Es decir, los gatos alteraban su comportamiento, pero las ratas seguían presentes.
Los investigadores advierten precisamente de que esto puede generar una impresión engañosa: ver menos ratas después de la llegada de gatos no significa necesariamente que estos las hayan eliminado. Además, los gatos tienden a atacar presas más pequeñas y vulnerables antes que grandes ratas urbanas.
Por tanto, la afirmación de que los gatos pueden cazar roedores tiene fundamento, especialmente cuando se habla de pequeños ejemplares, pero la evidencia disponible no permite considerarlos un sustituto de los programas específicos de control de ratas.
El “efecto vacío”: retirar una colonia no significa que no lleguen nuevos gatos
Las expertas citadas por Radio Mitre plantean además otro argumento: retirar una colonia no significa necesariamente que el lugar vaya a permanecer sin gatos. Es el denominado “efecto vacío”. Si siguen existiendo comida, refugio y otros recursos, nuevos ejemplares pueden ocupar el espacio que dejan los anteriores. Si esos animales no están esterilizados, la población puede volver a aumentar.
La investigación científica confirma que la inmigración debe tenerse en cuenta, aunque el fenómeno es más complejo que una sustitución automática. Una revisión sobre los programas TNR —equivalentes al CER utilizado en España— señala que el efecto vacío también puede producirse cuando un programa de esterilización consigue reducir una población: al quedar recursos disponibles pueden llegar nuevos gatos o producirse abandonos.
Por eso, para reducir progresivamente una colonia no basta con esterilizar una vez. Es necesario controlar nuevos individuos, abandonos y nacimientos durante un periodo prolongado.
Un programa estudiado durante nueve años en un campus australiano consiguió pasar de 69 a 15 gatos mediante esterilización, retorno y adopción de animales socializables. Durante ese tiempo también tuvo que gestionar la llegada de 34 gatos procedentes del exterior.
España apuesta por controlar las colonias mediante el método CER
España cuenta desde 2023 con un marco estatal específico. La Ley 7/2023 de protección de los derechos y el bienestar de los animales define el CER como el método de Captura, Esterilización y Retorno de gatos comunitarios y establece como objetivo reducir progresivamente su población manteniendo su protección como animales de compañía.
La norma obliga a que los gatos comunitarios sean esterilizados e identificados mediante microchip, que debe quedar registrado a nombre de la Administración local competente.
Los ayuntamientos deben desarrollar programas de gestión que contemplen, entre otras cuestiones, el registro de las colonias, alimentación, limpieza, atención sanitaria, esterilización, formación de los cuidadores y protocolos para determinadas situaciones.
La legislación también introduce un elemento que resulta especialmente importante al hablar de la capacidad cazadora de estos animales: los programas municipales deben establecer procedimientos destinados a evitar efectos significativos sobre la biodiversidad circundante.
Porque el instinto depredador que permite a un gato capturar un ratón también puede dirigirse hacia otras especies. Precisamente por ello, la gestión de las colonias felinas no consiste simplemente en alimentar a los animales o dejarlos ocupar un determinado espacio.
El modelo establecido en España busca mantener colonias controladas, identificadas y esterilizadas, impedir nuevos nacimientos y atender sanitariamente a sus integrantes. La posible influencia sobre los roedores puede existir, pero no constituye el objetivo que la legislación española asigna a estas colonias: la prioridad legal es controlar progresivamente su población garantizando al mismo tiempo su bienestar y teniendo en cuenta su impacto sobre el entorno
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